El colorido se mezcla con una suciedad diaria, con un vendaval de fragancias tan intensas como la sensación de que todo pende de un hilo, que en cualquier momento podemos abrir los ojos y tener la confusa ilusión de no recordar, de haber perdido la memoria, de donde pertenecemos por nuestros rasgos y costumbres.
Situado a lo largo de las más altas cumbres del Himalaya, se dibuja como una tierra de paisajes sublimes, templos desgastados y algunas de las mejores rutas para practicar el trecking. En contraste con su pobreza, suciedad y diferente cultura (incluyendo el aspecto higiénico,…y lo digo en serio: Van desde el obligado carraspeo con la acción inmediata de escupir, hasta toserte en la nuca cuando estas en el autobús y menos te lo esperas)…pero Nepal, gracias a Dios, Buda y Vishnu, disfruta de una gran riqueza paisajística y tesoros culturales. Resultando, para nosotros un lugar difícilmente olvidable. Y ya provistos de un buen par de botas de montaña (les damos un “10” a las Salomón que están aguantando como campeonas, cuando lleguemos las meto en una vidriera como trofeo) y a falta de ropa para soportar el treck alpino, con ganas de descubrir de cerca los Himalayas.
Katmandú, la llegada se hace esperar tras la interminable cola para el visado, ya nos gustaría saber como administra el gobierno el euro y medio diario que pagas por entrar. Desde el aeropuerto contratamos un taxi que nos lleva al barrio de Thamel. Ya una vez entre callejuelas de esta capital y mayor metrópoli del país, te das cuenta que rezuma historia, al tiempo que se aprecia el deterioro de la creciente modernidad.
En el corazón de Katmandú se encuentra la plaza Durbar, lugares que te dan la impresión que estás en la época medieval,…, fascinante, para olvidarte del mapa y perderte entre las calles que carecen de nombres. Son tantas las casas newaris, de ladrillo rojo y ventanas finamente talladas de madera, y tantos templos hinduistas de influencia mongol, que confunden a uno en esta laberíntica ciudad y no sabes si has pasado por el mismo sitio unas siete veces o es la primera vez que lo ves.
Te vas fijando en detalles que cuanto más profundo te adentras de la ciudad, la gente parece vivir más relajada dedicando la mayor parte del tiempo a sentimientos religiosos, haciendo ofrendas (pujas) o rezando. No solo dedican un día de la semana para rendir culto, todas las tareas diarias están incluidas en estos ritos religiosos. Gracias a un persistente guía desesperado que no nos pudimos quitar de encima, aprendimos (sobretodo yo, Sara, novata de la cultura hindú) los porqués de cada templo y cada Diós…y ya sé por qué las vacas son sagradas!!! Cada Dios tiene su representación y porteador y el de Shiva es la vaca, así que ya lo tenéis. Cada Dios tiene su propia escudería, a lo McLAREN o a lo Ferrari, es increíble!!! Este es el malo de la peli "Kali".
Visitamos la estupa de Swayambhuntah, el principal centro budista de Nepal a las afueras de Katmandu. También conocida como Monkey Temple, estupa plagada de macacos que van dando saltos por las escaleras del templo y por las banderas tibetanas que lo adornan, haciendo de nuevo de las suyas. Por cierto, están banderolas son mantras (rezos) y cada color es un elemento de la tierra que por todas partes ondean al viento Aquí es donde pudimos ver los famosos ojos de Buda en la estupa. También es decir que fue el único templo que pagamos (nos pilló en baja forma), en los otros al pertenecer a las laberínticas calles nos apañamos más que bien.
Katmandú: ideal para visitar templos y monasterios, y ver una increíble variedad de arquitectura local
y comprarte algo de ropa. Pero rodeando a la ciudad, en el valle de Katmandú, si te das unos días como nosotros puedes disfrutar del casco antiguo de Patán o del pueblo de refugiados tibetanos Bouddhanath donde se encuentra la Estupa (santuario budista) mas grande de Asia, y como no imagen que tenemos todos grabados de los documentales y guías.
Al día siguiente, cogimos un bus local gracias a los mapas dibujados por el encargado de nuestro hotel en una servilleta y hacinados (es típico de aquí,..ya os contaremos) que nos llevó hasta Bhaktapur, donde nos sorprendió otra vez otro conjunto de templos de estilo mongol.
Un conjunto monumental de templos y el antiguo palacio real, declarado todo patrimonio de la humanidad, pero aunque sea patrimonio ellos se cagan y le sacan el mejor partido,…en fin. Es peatonal y parece como si no hubiera pasado el tiempo y la gente siguiera viviendo al estilo de la edad media agregándose unas cuantas modernidades. Desde allí nos alejamos de nuevo en el bus local a Nagarkot para disfrutar de nuestro primer amanecer panorámico de los Himalayas hacia el este (el sector del Everest, nosotros veíamos muchos picos pero sin saber cual) Y vale decir que las vistas fueron espléndidas!
Ya visitado el valle, nos marchamos a Pokara, en bus y que para recorrer 200km tardó 8h por carreteras de vértigo.
La ciudad esta volcada sobre un lago (inspiración para unos, y un sitio con muchas más posibilidades si supieran o pudieran) que se llama Phewa y ofrece una amplia variedad de actividades de esparcimiento, como el parapente que nos pensamos en hacer pero declinamos por mala visibilidad al ser época premonzón. Inigualable como base desde la cual hacer todo tipo de excursiones, trekking,
En el trayecto a Pokara caímos literalmente en combate. Vivir con el miedo del qué comer es una lotería, y qué te puede sentar bien o mal,…, es el único punto negativo en estos viajes y aunque íbamos precavidos, nos tocó. Dormimos la primera noche en nuestra ghesthouse, pasando el resto en el hospital. Primero fue Sara la que pasó fatal la primera noche y al día siguiente al ver que iba a peor y no tendría fuerzas ni para levantarse y yo también empecé con fiebre, vómitos y diarrea (el triplete magnífico) decidimos ir deambulando hasta el hospital. Era privado (y por eso limpio), y gracias al seguro pasamos 3 días inertes reponiendo líquidos y fuerzas para salir casi con vía en el brazo incluida, a hacernos el treck del Poon Hill.
En el hospital, más que bien atendidos, pero eras tu quien te controlabas la dosis de la vía al igual que te la quitabas y te la ponías. Desde luego nunca me he encontrado tan seco, y tan cambiado. Llegando al extremo de no reconocerse Sara en las fotos para el permiso del treck, y las mías que eran recientes al iniciar el viaje la mujer de los permisos no se creía que fuera yo esa persona, (y realmente yo tampoco me creía que fuera yo).
Iniciamos nuestro duro treck!!! Y como siempre para el siguiente capitulo…cada vez se nos hace más cuesta arriba escribir pero seguiréis con nosotros hasta Spain!!!
Bienvenida sea vuestra vuelta, parece ser que ya estáis bien, aunque yo diría que no estáis en plena forma aún y que el viaje ya va haciendo mella y se os nota más cansados.
ResponderEliminarReconocerlo nos echáis de menos, no creíais que ibais a aguantar tanto tiempo sin nosotros, en el fondo nos queréis.
La verdad es que hay un gran contraste entre este post y el anterior, desde luego que Nepal por las fotos que ponéis parece una ciudad medieval, por el aspecto de sus calles, sus mercados, las fiestas folklóricas, etc.
No me extraña que os pusierais malos allí, entre la suciedad que decís existe, la comida y el poco saber estar de los habitantes al intentar compartir todos sus virus con los visitantes... Está bien que uno de a conocer su cultura pero no es necesario que estornuden encima de los convidados para que conozcan también el hospital de la ciudad, creo que esa visita se la deberían ahorrar. Bueno chicos, no pasa nada, sólo un tropiezo.
Por cierto, no vemos los macacos dando saltos en la estupa de Swayambhuntah, y... ¿haciendo de las suyas? Eso va porque os volvieron a jugar una mala pasada?
Está bien eso de que en el hospital os controlaseis vosotros la dosis y la vía ¿Junto con el alta os dieron el título de ATS/DUE?
Ahora una pregunta comprometida, ¿no habéis puesto fotos de vuestra salida del hospital por lo mal que estabais y no preocuparnos o porque no lo habéis creído procedente? Lo digo más que nada por el comentario que habéis puesto de las fotos.
Parece que lo que más os ha gustado ha sido el Himalaya y sus rutas, bueno ya nos contaréis en vuestro siguiente capítulo.
Ánimo¡ Ya os queda poco para volver y que os tratemos como “reyes” (no os hagáis ilusiones el 1º día después de que volváis, ya después volvemos a lo de siempre).
MUCHOS BESOS
Pokara quedará sin duda alguna en vuestro recuerdo con esa accidentada anécdota que por título de película podríamos denominar con "Tsunami intestinal", protagonizada por Sara Jolie y Juanjo Pitt, y como trono de honor el papel de cululosa de la marca elefante. ¿ Por cierto ?...desconocemos si estábais provisto de semejante rollo ó rollos, porque dudamos que en esos "lares" (abreviado de luga...res,) existe semejante artículo limpiativo de oscura zona.Ello, porque según vosotros, el tema de higiene no es compañero de los habitantes de la zona. Ya explicareís pués cómo combatíais las improvisadas urgencias de evacuación, en las que ninguno de los dioses os tendian la mano para aliviaros.Por inasequibles al desasiento y con esa ayuda interna de fuerza entre vosotros dos,habeís logrado la recuperación y puesta a punto con lo que nos alegramos. Nepal por su orografía y demás elementos extructurales es una zona que no saldrá de su letargo actual, y por ello, el visitante es de paso, péro nada enamoradizo con alargarse más del tiempo preciso en su estancia. El tiempo "de recreo" queda tambien corto para vosotros, por lo que disfrutar de las siguientes estaciones antes del regreso a esta vuestra casa. Cuidaros.
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