Al llegar a Koh Phangan, tras el barco cama, unas furgonetas recogen a todos los pasajeros en el muelle de Thong Sala. Nada más llegar te das cuenta que todo va a estar full, y cierto, era la palabra más oída al preguntar por el alojamiento….full, full,…., because full moon party!!! Y los que aún no estaban llenos, los tíos lo ponían a precio de Hilton.
Nosotros al final tuvimos que alojarnos al norte de la isla, en un bungalow. La propietaria, extorsionadora profesional, se aseguró nuestra estancia hasta después de la fiesta con artes de persuasión. Estoy seguro que sangre mafiosa italiana corre por sus venas, el mismo efecto tuvo con la moto, fuese lo que fuese te lo alquilaban con la condición que fueran mínimo tres días. Todo que tenga que ver con la FMP, es un negocio redondo, sin duda ya nos encontramos alojamientos en los que sus dueños eran occidentales, viendo que esta movida cada año va a más.
Esta fiesta se ha convertido en un negocio tan exitoso que han creado también la Half Moon Party, la Black Moon Party y la Blue Moon… más tranquilas que la fiesta original y menos taquilleras, pero que están repartidas por el resto de las islas.
Estos días nos hemos vuelto a sentir como Pancho y Bea de “Verano azul”, moviéndonos por Koh Phangan en motocicleta todo el día, yendo a la playa a bañarnos, a comer, a dormir…era imposible separarte de la moto, llegó a ser una prolongación de nuestro cuerpo.
En estos días hemos hecho un poco de esfuerzo en aprender thai, en nuestra cafetería habitual para el desayuno. Pero de entrada, la escritura utiliza símbolos propios (como el chino, el japonés, …) y no caracteres latinos, y en muchas ocasiones es imposible repetir estos fonemas sin tener cerca un logopeda. A diferencia de la lengua china, aquí cada símbolo simboliza un carácter, y no una sílaba fonética. Lo hemos dejado por imposible.
EL PREVIO A LA FIESTA DE LA FULL MOON PARTY
Bien, llegamos pronto porque te invitaban a un cubo de cubata, bueno realmente si llegabas antes de las 7 no pasabas por caja, ahorrándote el pase y era como si te hubieran pagado el cubo. Nuestra fiesta personal empezó a las 5 de la tarde, consecuencia que a las 6 de la tarde ya estábamos con una toña…, y por KO técnico a las 3 de la noche nos retiramos (casi 10 horas sin parar), es justo el margen donde la gente empieza a desvariar efecto alcohol, drogas…y cansancio.
La música sonaba a todo volumen mientras la gente bailaba, saltaba y alzaba los brazos cada vez que había un amago de lluvia (esta vez y como nooo…nos volvió a acompañar un rato la lluvia). El ambiente era formidable, con un buen rollo muy contagioso; tanto que incluso los poco amigos de la música techno como yo no parábamos de dar botes.Yo acabé con la cara y el pelo pintados de azul y Sara a la par, con una tira fluorescente y con una capa de lo más atractiva a lo superman, prestada por el resort para el evento. Imaginaros todos pintados como pitufos hormonados tipo Avatar, aun por la mañana me tuve que dar un par de duchas para quitarme restos de pintura por todo el cuerpo.
El primer Full Moon Party se improvisó en un garito, no muy lejos de la playa en 1985, para dar la bienvenida a unos 20-30 viajeros. La fiesta de la Luna Llena ganó fama rápidamente de boca en boca, y el evento atrae a un público ahora de 20,000-30,000 personas. La fiesta se lleva a cabo hasta que amanece por el mar, en la misma playa, al día siguiente.
La música era variada, con cada bar poniendo su música, de forma que cubrían todos los gustos musicales, desde Red Hot Chilli Peppers pasando por todo tipo de música R&B, drum and bass, house, trance, dance y reggae, sin llegar por suerte al ritmo Chimo Bayo.
En cuanto a la bebida, se sirve en buckets que son pequeños cubos de playa y los tienes por unos 3 o 4 euros. Los más populares son los de Ron (Samsong, ron tailandés), coca-cola, B-52 (una especie de RedBull que es tan potente que está prohibido en Europa) y hielo. Y por supuesto cayeron un par sin olvidar que es mejor dosificarse si uno no quiere olvidar lo fantástica que fue la noche o tener que retirarse antes de tiempo. Está genial que ya te lo vendan en cantidades industriales, en cubos playeros, así que rompió los esquemas de una buena imagen que siempre teníamos de niños al jugar con nuestro castillo de arena.
Entre plataformas, arena, pista, malabares de fuego y toboganes seguimos con la fiesta. La playa estaba dividida en segmentos con líneas virtuales, por lo que caminas por diversas zonas sin que la música se mezcle. Y en cada local magnetizados al fuego como insectos. De vez en cuando aparecía el típico puril que esta controlando a su niña quinceañera, con una cara de preguntarse donde coño se había metido. Desde luego la idea de movilizar a treinta mil tíos en una playa, no tiene precio. Muchos trasladaban la pista de la playa por la de agua, acabando tirados en el mar o rebozados en la arena, sin duda era fue una fiesta para observar la fauna descontrolada.
Todo control policial que habíamos visto en días anteriores cero patatero, se tiene que liar tanto que los tíos hacen una especie de ley no seca, y se toman este día de vacaciones.
Al llegar a casa nos encontramos que teníamos unas chanclas nuevas, una camisa de la, fiesta del cubo playero (que es donde a partir de ahora me tomare los cubatas en España), una diadema con cuernos luminosos (perfecto para carnaval), y unos cuantos billetes de menos...
Ya podemos descartar de la lista la FULL MOON PARTY!!! Lo siguiente será Rio de Janeiro. Mi último consejo es ir a esta fiesta al menos una vez en la vida.
Al dia siguiente, dejamos la isla de Koh Phangan para tomarnos los últimos 3 días de playa en Koh Tao. Es una isla más pequeña donde la actividad primordial es el submarinismo. Y tanto es que en muchos lugares no te alojan si no coges el paquete para hacer submarinismo. Es más barato que en España y quizá si nos hubiésemos programado más días podríamos habernos sacado el PADI, pero otra vez será.
Así que pasamos el resto de días de relax sin dejar pasar la oportunidad de observar una de las cosas más bellas que tiene la naturaleza, cualidad que quita el aliento. Las puestas de sol cada día son distintas a la cual mejor.
Ahora toca retomar la senda del viajero, sabiendo que es difícil salirse de la ruta porqué es muy fuerte la tentación de ver todo aquello que a tanta gente antes le ha gustado. Seguiremos descubriendo, viviendo e informando. La próxima visita Camboya!!! Haré que la aventurera Sara, se transforma en Lara Croft, y como en la saga de Tomb Raider, monte sus aventuras en antiguas ruinas del reino Khmer.

