sábado, 27 de marzo de 2010

De McLeod Ganj, la "Pequeña Lhasa", a Delhi.

Este post va a ser muy raro de escribir, por un lado se hace más y más cuesta arriba redactar, y por el otro,…, ya en el aeropuerto, empezamos a entender que esta aventura ha terminado, repasando todo lo vivido, e intentando no olvidar nada…

Bien comencemos y terminemos…
Después de un mes cocinándonos el cocorote a más de 40 grados en Rajastán, estábamos realmente ansiosos de llegar de nuevo a las montañas. Para llegar hasta el Himalaya indio, dentro de nuestro itinerario por el norte, nos obligó de nuevo a coger otro de estos autobuses asesinos, que te dejan el cuerpo como si te hubieran dado un masaje tailandés, durante un par de horas.
McLeod Ganj es un verdadero nido de descanso y recuperación para el viaje. Es conocida como la "Pequeña Lhasa" en donde se alberga el Dalai Lama junto con la comunidad Tibetana más grande fuera de Tibet. La mayoría de los habitantes de este pueblo escaparon de Tibet en los 50's debido a la toma de control de su país por parte de los chinos. Estos ocuparon sus ciudades, destruyeron miles de templos budistas y asesinaron a cerca de 1.2 millones de tibetanos, queriendo borrar toda su cultura. En la actualidad aun hay muchos movimientos y organizaciones que piden la autonomía del Tibet y la expulsión de los chinos quienes han tomado por completo el territorio. Pero ni el país tiene petróleo, para asumir la ayuda de USA, ni los tibetanos carácter guerrero, simplemente luchan, a golpe unísono de voz, por su libertad.
Conscientes de la historia reciente del pueblo tibetano, realmente no sabíamos qué nos esperaba. Y lo que nos encontramos fue,… una ciudad encantadora y de sonrisas y una extensión sin fin de hospitalidad, en todos los aspectos.
Muchos monjes y niños son enviados aquí a través de las montañas como uno de los pocos lugares que les quedan para aprender y practicar libremente la cultura Tibetana y que han sido virtualmente destruidas durante los 50 años de ocupación China.
Aún queda alguna vaca callejera, y los conductores de motorikshaws siguen pitándote en las oreja sin razón aparente. Pero todo está más limpio y también pueden verse las mujeres en sus trajes tradicionales vendiendo momos en improvisados puestos callejeros, grupos de monjes y mires por donde mires hay pequeños altares con fotografías del Dalai Lama, desapareciendo el rasgo hindú.
En varios cafés no solo te deleitan con el delicioso Chai sino también con una amplísima gama de documentales sobre Tibet que abren los ojos a la dimensión de la tragedia que han sufrido a manos de sus ocupantes, los Comunistas Chinos. Un terrible genocidio humano y cultural cuyos detalles son prácticamente desconocidos en occidente.
Es así como hoy, Mcleod se ha convertido en una especie de supermercado espiritual en donde se puede aprender de todo: desde Reiki, Kabalah hasta Tantra pasando por clases de cocina tibetana o meditación Zen, masajes de todo tipo están a la orden del día, y por supuesto, no hay que olvidar los horóscopos, tarots, lecturas de mano y pies.... en fin, la lista no tiene fin y en las paredes del pueblo no cabe un anuncio más!!!! Son algunas maneras de que cada viajero no olvide el razonamiento tibetano.
Se organizan clases de inglés de voluntariado para tibetanos y Sara se apuntó a ellas, 2 horas cada día, los viajeros aportaban lo que podían en la formación de esta buena gente.
Nuestra experiencia en este municipio de montaña del Himalaya es posiblemente lo más cerca que se puede llegar a ver a la cultura tibetana, sin funcionarios chinos inclinado sobre su hombro.Un poco de historia es notable aquí. En 1959, tras el levantamiento tibetano sin éxito contra el ejército chino de Mao ocupante, Su Santidad el 14 Dalai Lama del pueblo tibetano escapó a través de las montañas del Tíbet y sobre la frontera con la India. Al hacerlo, se creó en McLeod Ganj el gobierno tibetano en el exilio con el Dalai Lama como su líder espiritual. Durante los años siguientes, muchos más tibetanos que huyen del régimen comunista chino, buscan refugio en la India o Nepal. Por desgracia, muchos no sobreviven al viaje.
Actuando como nuestro campamento base, hicimos varios treck par ser sorprendidos con las diferentes vistas hacia estas grandes montañas. Cada uno de ellos ha sido diferente, llevándonos por aldeas de montaña y hasta hacer un treck alpino hasta el punto de nieve perpetua, y donde con mucha suerte se te puede cruzar un leopardo. Acompañados siempre de estupas religiosas. Son las imágenes las que explican nuestras mil palabras…
Tras la preparación de los días anteriores haciendo treck cortos, el siguiente fue Triund, explanada llana que domina la cordillera Dhauladhar (llamada así por su color blanco permanente). La mayoría de las personas pasan la noche en Triund, ascender un poco más hasta Illaqa y regresar al día siguiente. Uno puede estar de regreso el mismo día, cosa que nos propusimos he hicimos.
Fue caminata dura a partir de McLeodganj (1700 metros), medida que se asciende a la aldea de Dharamkot (2100 metros), con escenas panorámicas de aldeas pequeñas viviendas repartidas en la vasta extensión de Kangra Valley.
Cada vez desconectando más de la civilización y adentrándote en alta montaña hasta donde se oye el silencio. Llegando a nuestro último punto a 3000 metros, justo a tiempo para tomar el sol sobre el horizonte y presenciar el espectáculo visual.
Han sido días necesarios para nuestra readaptación, a la vida normal, y hablo como cual preso, que de su exilio se tienen que adaptar a un mundo completamente diferente.
Desde este paraíso montañero nos dirigimos a nuestra puerta de salida…
Delhi; Es bastante improbable que la primera impresión de Delhi sea positiva, especialmente si también es la primera impresión de la India, y no como nosotros que nos metimos en la boca del lobo en Varanasi. Y con nuestro regreso, bienvenidos a la contaminación, la muchedumbre, los olores, los ruidos y el acoso constante de los vendedores mucho antes que los verdaderos encantos de la ciudad. Pero vale la pena perseverar, ya que la historia de Delhi es fascinante y omnipresente, aunque a lo que se refiere a la filosofía de Gandhi, solo ha quedado para poner el nombre a unos cuantos parques y al aeropuerto internacional.
Delhi incluye Nueva Delhi, y en esta el bazar Paharganj y centro de compras para los que quieren sacar beneficio a este país, así que sin más remedio que apretar los dientes y retener el aliento nos lanzamos de cabeza a esta agotadora tarea de regateo. Y como no, este fue nuestra segunda actividad después de visitar, le templo de Loto, la casa presidencial, y la puerta de India, llegando a sorprender a estas alturas la arquitectura de estos monumentos…Pero con Delhi se termina nuestro primera vuelta. Es difícil encontrarse en el aeropuerto y saber que el próximo destino no es un país por conocer y adaptarse a su biorritmo, sino nuestra casa. Pero en estos momentos aún y los sentimientos contrapuestos, posiblemente lo que más nos apetece es estar con nuestra familia y dejarnos mimar, como un padre y una madre saben hacerlo.
Un millón más uno los momentos vividos!!! …Colorín colorado este cuento se ha acabado…., próxima temporada RTW2!!!

“Valora el momento presente. Aférrate a cada momento de tu vida y saboréalo” Wayne Dyer.

“Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cual de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.” Popol-Vuh.
Nunca me gusto decir un adiós, sustituyéndolo por un hasta luego!!!...., en fin esto, no solo ha sido un diario de abordo, nuestro rastro, también ha sido como el guión de un capítulo de nuestra vida, deberíamos de cerrar el blog para que fuera un secreto que hemos seguido y recuerdo de todos, pero seguirá abierto, para seguir escribiendo nuestros pensamientos, para una pareja que ama el viajar.

Casualidades de la vida, justo terminamos nuestra vuelta al mundo el día que compramos esta aventura, y para colmo embarcamos en el lado opuesto al embarque de salida, simbólicamente cerrando este cuento de autor.

Decididamente hemos aprendido a vivir la vida cotidiana, como nunca mejor dicho, un día de viaje al que estas predispuesto a adsorber todo lo que te pasa por delante de los sentidos o positivamente a sentir y disfrutar donde estas…., hay una expresión de vivir al día como si fuera el último, punto de partida de mi filosofía, pero después de esta experiencia prefiero pensar en vivir los días como si estuviera viajando.

Hay una frase que me gusta mucho y que en momentos difíciles suelo usar, es la que dice que "todo pasa por alguna razón" bien, pues en este caso se trata de buscarle el lado positivo a las cosas y bueno, lo positivo que hemos encontrado de estar "de vacaciones indefinidas, interminables". En estos dos días que llevamos en tierra, sólo hablan de la crisis económica creo que se están dejando la crisis más importante que nos afecta: la crisis de valores.

Pero, en cambio, si pregunto cuánto vale una sonrisa en un momento de tristeza, una caricia en un momento de necesidad o unas palabras amables en una situación difícil, …,sabemos apreciando realmente su valor? Yo diría que juntos hemos aprendido a calcular el valor de un abrazo sincero, la mirada de un niño que te pide rupias mientras sonríe con mirada cómplice. Hemos aprendido el valor de la empatía, en millones de escenarios y situaciones.

Hoy podríamos hacer un balance del este viaje que ya ha terminado, podríamos hacer una lista de buenos pensamientos, sentimientos, reacciones en situaciones desconocidas. Pero la verdad es que no voy a hacer nada de eso.

Es momento de agradecer a todas las personas que nos dieron las ganas de seguir escribiendo y compartiendo todo lo que estábamos sintiendo mientras soñábamos, a todos los que han estado por ahí, a los que han aparecido, a los que he perdido, a los que he recuperado y a los que siguen, a todos gracias por ayudarnos a ser como somos, y como nos hemos moldeado. Este viaje ha sido como si de una historia de las mil caras, se tratara.
También agradecer a todos vuestro apoyo, por participar en los comentarios, por acompañarnos con toda la onda en estos días, por las informaciones y consejos, a quién nos abrió las puertas de su casa y nos hizo sentirnos como en la nuestra, a todos los viajeros que nos hemos cruzado en el camino. A todos los familiares que nos han consentido en la distancia, a los anónimos que nos han leído en silencio, con un especial cariño a quien nos invite a una buena mariscada!!! Realmente son tantos y tan personales los agradecimientos que preferimos generalizar, excepto de….…..a ti Sara, el más importante, sin ti el viaje no hubiera significado nada, por aguantarme como soy con mis virtudes y defectos, 24 horas al día, durante casi 8 meses de nuestra vida, este viaje siempre quedará en nosotros. Gracias, Sara, dos palabras.

Todo lo escrito y todo lo contado ha sido un pensamiento conjunto de los dos. Increíble mirarnos a los ojos y saber qué pensamos, o coincidir en nuestros silencios. Creo que cada cosa tiene su época, y ahora nos toca disfrutar de otra etapa, diferente a la experiencia vivida. Muchos pensamientos que plasmar, es curioso como la vida te cambia de un instante para otro.

Y sí…, seguimos tan vivos como siempre, sólo que para no variar andamos bastante liados entre esta nueva vida y el que todo ha vuelto a empezar.
Y recordad, A pensar en Grande!!!

lunes, 22 de marzo de 2010

De ruta por el Rajastán

Nosotros esta vez sólo recorreremos tras mucho meditar y decidir, la ruta por el Rajastan, pasando cerca de la frontera Pakistaní y llegando hasta Dharamsala, descansar y dirigirnos a la frenética Delhi.
Este cambio de trayecto, de no disfrutar de las playas de Goa, Gokarna o Hampi….,ha sido compensado por los imponentes palacios y fuertes que hemos visitado, por todas las historias que nos han contado, y por la variedad de los paisajes y gentes que hemos encontrado por nuestro camino. Decididamente esto es la India real, no la creada para el turismo. De esta forma pudimos disfrutar de las mil y una caras de India.
Pushkar fue la primera parada. En este pueblo es donde Sara esta aprendiendo a relajarse, realmente después de ver las cuatro cosas, tienes todo el tiempo del mundo para deambular y fijarte en tiendas y en su estilo de vida. Poco a poco y sin darte cuenta te adaptas a otro tipo de ritmo de viaje, donde no tienes asegurado al 100x100 donde estarás al día siguiente. Lo que todavía no logramos descifrar es,…, si es porque ya nos acostumbramos a la mierda esparcida por todas partes o porque efectivamente sí lo está, quizás sea un poco de ambas.
Pushkar está mucho más preparada para el turismo de lo que nosotros creíamos. En fin, ciudad con aspecto mágico, que crece alrededor de su venerado lado (ahora casi seco) y sus más de 400 templos, contando con unos de los pocos dedicados a Brahma.
Los desplazamientos entre ciudades se hacen tan cargantes que lo único que te apetece es llegar y descansar. A este apartado pueblo se llega en bus local desde la estación de tren de Ajmer. Te vas dando cuenta de la construcción de estilo musulmana que impera en la zona, los rasgos faciales son diferentes y la gente más amable que en la ciudad.
Nos quedamos dos días, pero el viaje en absoluto perdió su pulso, porque nos aguardaba nuestro siguiente destino:
Udaipur; Es la India con la mejor cara monárquica pues sus Maharajas, una vez desposeídos de cualquier poder político, en vez de actuar como diplomáticos fashion vestidos de Armani, han visto el negocio fácil, y han decidido sacar el máximo provecho de su patrimonio, creando hoteles 5 estrellas en sus antiguos palacios.
El autobús nocturno nos deja como siempre a las 5 de la mañana en una calle infestada de rickshaw (tontos no son, ya que por alevosía más la nocturnidad te hacen pagar el doble en el trayecto al hotel,...), en fin.
En cuanto a lo peor, podríamos hablar del calor o del excesivo número de turistas, o de la manía que tienen constantemente de ir con el dedo en la bocina, pero no sería sincero y me entristece admitir que lo más negativo, ha sido la sensación de que muchos hindúes, inmersos en esa extraña mezcla de capitalismo galopante y un sistema político turista, descuidan un poco las formas con respecto a un turismo que se va incrementando año a año, e intentan conseguir mejorar sus condiciones de vida de forma rápida, aunque a veces sea a costa de engañar al turista. Lo cual puede ser absolutamente contraproducente. Desde luego no estamos hablando de dinero porque realmente es un país muy barato para el extranjero, sino del sentimiento de impotencia que a veces te generan determinadas conductas. Que este mundo lo gobierna quien da de comer y dormir al viajero, en fin nuestro peor capitulo lo pasamos en un hotel donde de forma pasiva abusiva, nos metieron en una ratonera sin intimidad, con vistas al restaurante, con un baño que no nos atrevimos ni siquiera a ducharnos allí porque podía ser peor el remedio que la enfermedad. Pero para llegar a las 5 de la mañana y meterte allí un rato no estaría mal. Y con la promesa del tipo, que a primera hora nos cambiaba, se alargó hasta las 10 de la noche, tras varios toques que le tuve que dar. Para al final conseguir la misma mierda con cortinas, y un metro más de baño, metro que ganabas pero de mierda,…,claro!!. Y por esto y los 200 mosquitos que nos zumbaban en la oreja durante la noche, nana más y nada menos al despertarnos directamente pagamos, no dijimos nada y marchamos a otro alojamiento. Cosas como estas son las que te joden de estar fuera de casa, otra diferencia que he encontrado en las tres veces que he visitado la India es como el alojamiento se multiplica por cuatro cada año y lo que un año pagué 100 rupias, este año pagamos 600-700. Lastima que el 80% del contacto que tengamos, es con este tipo de carroñero comerciante que cambia la percepción del país.
Tras este incidente y cambiar de hotel, nos lanzamos a la calle para descubrir una asfixiante ciudad, visitar el palacio (utilizando el descuento de la tarjeta de la Seguridad Social ) y perdernos en los laberínticos pasillos que nos fueron llevando a diminutos cuartos de la corte. Actualmente punto de interés al igual que palacio (flotante) situado en la mitad del lago, que por hoy, es un hotel de lujo por el precio de 500 a 3000 dólares la noche. Uauuuuuuuuhhhh.!!! Es donde se rodó Octopussy de James Bond (del año de la pera pero que la ponían en todos los restaurantes cada noche).
Hemos pasados tres descansados días (en cuanto se refiere al desplazamiento). Caminamos por las calles mas estrechas, donde solo llegan los habitantes locales porque su aspecto no invita a pasar a los turistas, pero donde encontramos el clima mas agradable, el ruido mas reducido, los olores mas frescos, a contraposición de la zona turística, súper congestionadas, con un frenesí infernal de bocinas.
Y seguimos con más fuertes, palacios…en Jodhpur (la ciudad azul), aquí solo recuerdo llegar con el cuello desencajado por el trayecto de autobús. Estuvimos dos días y una noche, lo que nos permitió descansar un poco y caminar a la deriva por la vieja ciudad sin tener que llegar a visitar algo en particular, solo a su imponente fuerte.
Este es el fuerte de Meherabangh, domina toda la ciudad y recorrerlo fue uno de los paseos más placenteros que hemos tenido hasta ahora. Aunque quizás también, lo más admirable es la vista desde un tempo situado en lo alto de la colina, donde disfrutas de una vista panorámica de la ciudad antigua, pintada toda ella de azul, acompañada de este fuerte.
Jodhpur tiene un mercado que nos resultó muy atractivo, el mercado de Sardar, que se desarrolla alrededor de una torre llamada la clock tower. Aquí nos hicimos con especias para preparar en casa el buenísimo masala tea o chai que todos tomamos cada dia.
De Jodhpur a Jaisalmer; Las Havelis son las construcciones típicas de esta zona, las hay de todo tipo algunas mas humildes y otras mas importantes, que fueron antiguamente viviendas de los Maharajas y actualmente tiendas de antigüedades, estuvimos visitando una de ellas al invitarnos un anticuario a mirar su tienda y ofrecernos puertas de antiguas casas por 4000 euros, no esta nada mal como entrada para un piso ehhh
Igualmente el hecho de tener que recorrer toda la ciudad buscando los distintos edificios nos obligó a recorrerla a pata y descubrir nuevas situaciones callejeras que no dejan de sorprendernos, sobre todo la cultura de oficios artesanos que es una actitud perdida en el resto del mundo.
Jaisalmer es una ciudad amurallada en la que su interior tiene un fuerte, que hoy en día se ha transformado en otra ciudad, llena ésta de alojamientos y hoteles de lujo. La piedra caliza de color amarillo que se extrae de las minas circundantes homogeniza su aspecto y las calles son estrechas, formando un laberinto medieval.
Y es aquí donde nos aguardan para iniciar la excursión a las dunas, por el desierto del Thar. En pocos minutos perdemos de vista la civilización y estamos rodeados de arena, y sólo se abre ante nosotros el desierto, imponente y espectacular… Disfrutamos del viaje en silencio, mientras subimos y bajamos las dunas.
El camello con el que Sara montaba era enorme y no paraba de hacer de todo, y sino que me pregunten a mi, que iba detrás a menos de un metro y tuve la posibilidad de ver el espectáculo en primera fila (dos espectáculos por uno).
Primero lo de Safari de camellos lo único que tiene real son los camellos, que por otro lado no es tan divertido, en mi caso no se si porque el huesudo era yo o el camello, y sentarse sobre él y andar, era una auténtica tortura, para mi culo. Así que todos los momentos que parábamos a descansar (de "no hacer nada"...., ya que andábamos una hora y pasábamos tres horas parados bajo un arbusto, para mi gusto excesivo), a mi trasero ya le iban más que bien.

Pero salir de nuestro refugio de la sombra del arbusto era un suicidio. Por lo que solo te entretenías con la vista con muy poco que mirar. Creemos que ahora entendemos un poco más al desierto.
Imágenes grabadas…las sombras de los camellos se van alargando en la arena, el crepúsculo desde aquí, adquiere otra perspectiva, distinta a cualquier cosa que hayamos visto antes, el espectáculo de estrellas sobre nuestras cabezas, nuestros ojos, acostumbrados al día eterno de la luz artificial de la ciudad, no dan abasto para tantas estrellas. Después de cenar alrededor de la hoguera, dormimos haciendo vivac disfrutando del perfecto cielo estrellado.
El día siguiente, cuando nos levantamos para ver el amanecer sobre las dunas y a pesar que no es un enorme sol, aún así resulta un espectáculo los colores y las formas cambiantes, las luces y sombras ondeantes que se suceden en las dunas.
Pero sin duda haber pasado la noche durmiendo en el medio del desierto fue increíble!!!
Es una suerte poder haber estado aquí. Acaba nuestra aventura en el desierto y por la noche llega la hora de partir.
Bikaner, solo hacemos noche (mejor dicho ni eso) ya que es donde tomamos un tren a las 2 de la mañana hasta Amrit¬sar, bien esto va a ser corto, más corto que la excursión que hicimos hasta Deshnok, a 33 kilómetros al sur de Bikaner donde se encuentra el templo de Karni Maata, (para los no metidos en materia el templo de las ratas) único en toda la India, ya que en él habitan miles de estos “roedores patada” en la creencia de que se reencarnarán muy pronto en seres humanos más evolucionados.
El templo presenta una arquitectura bastante pequeña, claro esta para este pequeño roedor. Los animalitos se pasean por todas partes, con libertad total y son alimentados con leche y golosinas. Lo peor es que hay que entrar descalzo (como en todos los templos) pero no tuvimos ningún incidente y al salir pudimos lavárnoslos bien.
Después de 12 horas de tren hacia el norte llegamos por fin a Amritsar, ciudad donde se encuentra el templo dorado, lugar sagrado de peregrinación de los Sijhs. Es un templo cuánto menos espectacular y cubierto de oro donde las masas caminan en círculos alrededor de él rezando y haciendo ofrendas. Ya pudimos apreciar las diferencias entre esta cultura y la hindú, sobretodo en lo que a higiene se refiere, a mejor. Sentándonos en un rincón los cánticos te englobaban y podías percibir la intensidad del lugar.
Teníamos la intención de llegar al cambio de guardia en la frontera Pakistaní, hasta que topamos con un Dominos Pizza y no pudimos resistirnos comer bien después de tantas horas de tren y malcomer. Lo que pasó es que no llegamos a tiempo para ir a Atari y nos quedamos el resto de la tarde en los bulliciosos alrededores del templo dorado.
Después de estos desplazamientos la verdad es que te quedas muy agotado, y lo único que te pide el cuerpo antes de conocer la ciudad es… necesito dormir!!!!

El único medio para llegar a Dharamsala son “autobuses asesinos”, autobuses del gobierno donde impera la ley del más fuerte, se creen los dueños de la carretera. Tuvimos suerte que no iba lleno como es habitual aquí y teníamos nuestro espacio vital, así que después de atar concienzudamente nuestras mochilas al techo del bus nos lanzamos a 7 horas más para llegar por fin de Dharamsala a McLeod Ganj. Bienvenida la montaña y a los refugiados tibetanos!!!
Sólo queda un post de esta última semana y la despedida!!