miércoles, 24 de agosto de 2011

Hemos vuelto, y ahora para recorrer el cinturón de fuego del Pacífico!!!


Seguimos buscando momentos para compartir con todos, y que mejor forma de escribir relajadamente que en el patio de un templo balinés que en estos momentos es nuestra casa, pero esto os lo contaremos en el post de Bali.

Reorganizando pensamientos, seguimos con nuestro destino; Indonesia!!
Sociedad multicultural con escenario religioso espectacular , con un patrimonio étnico fascinante, con muchos recursos económicos, una nación prospera  ciudad de contraste y de exotismo.
 
Yakarta es la capital de Indonesia, corazón cosmopolita de una creciente potencia económica, pero también una de las ciudades más antiguas de Asia, durante siglos un importante cruce comercial, desde nuestro punto de vista viajero se pierde el enfoque de esta ciudad debido a la contaminación.
El asentamiento de Yakarta (gloriosa victoria), atrajo la atención de los holandeses que trataban de consolidar su monopolio de comercio de especias. Los holandeses pronto conquistaron la zona, rebautizándola "Batavia" y estableciendo una importante estación de paso en la ruta entre el archipiélago oriental y Europa. Indonesia declaró su independencia de los holandeses en 1945. Actualmente, el boom de la economía Indonesia hace que Yakarta atraiga a nuevos buscadores de fortuna de todo el mundo, bajo la mano de obra barata.
Es una ciudad frenética, contaminada pero con su etiqueta de autenticidad. Apenas estando unas 12 horas visitamos lo visitable; Perdidos en una ciudad de grandes contrastes: edificios altísimos e imponentes, baches en las calles, embotellamientos permanentes, cuervos y ratas en las calles. Pero lo mejor, como siempre, es la gente la que hace que un país, pueblo o ciudad sea lo que es. Tras dar vueltas alrededor de la estación del tren que nos llevaría  a Yogyakarta, fuimos a visitar el monumento nacional de forma fálica que todo dictador debe de tener en señal de cadencia. Es el monumento nacional mas visitado y según la Lonely Planet difícil de ver por las colas, nos encontramos en mitad de una desierta plaza donde solo unos policías contradictoriamente nos indicaban como ir a otra estación para adquirir los billetes que nos llevaran a Yogyakarta.

Otra curiosidad de su forma de vida es no complicarse con los anglicismos y escribir las cosas tal como suenan así que tras comprar nuestro billete bisnis. Es gracioso ver escrito las cosas como tal suenan en ingles. El idioma indonesio es muy curioso, y en cierto modo, relativamente fácil para una persona de habla hispana, ya que muchas palabras se escriben casi igual, y se dicen como se leen. Así, por ejemplo, gratis es gratis y Ice cream es is crin.


Son pocos cumplen con en el ramadán, esto lo pudimos comprobar  cuando investigábamos el barrio cercano a la estación para comer algo.

Gente tan llana que literalmente te metes hasta la cocina, mejor, así al menos sé donde se cocina lo que me estoy metiendo en el estómago. Y aquí vinieron las primeras dificultades en el idioma, donde en el primer plato nos pusieron una especie de criadillas de toro... En otras culturas es un manjar nooo!!! pues eso a la boca. Así que nada que ver con comer insectos a la carta como en Tailandia. Esto es una aventura gastronómica que esperemos que no derive en una aventura estomacal.

Atraídos por el olor del durian... Fruta tropical que una vez olida el cerebro no olvida, esta fruta con sabor a queso y hedor a muerto te la ponen como oferta del día.
La gran aventura de no dormir en condiciones “bisnis”…no queremos imaginar como era la “económic” que nos habían desaconsejado varios viajeros. Era gracioso ver como automáticamente subían tíos y te intentaban vender comida, no hay que olvidar que saber vivir el día les hace sabios, por eso admiro este binomio. 

Descubriendo de esta forma la esencia de la compra-venta, en el tren de Yakarta hasta Yogyakarta, en cuanto para, sea donde sea, una legión de vendedores con peto fosforito, sin escrúpulos, te ponían lo que vendían a dos centímetros de la cara, ofreciendo todo lo que tenían cantando ,,,,,cua cua cua pipí popi popi, mie mie mie, de lo que no se daban cuenta es de la mala organización, uno de cada dos te vendía solo agua.... Y si no he comprado al primero que razón tiene de comprar al segundo (#¡”·$%&/#). Así que con alevosía y nocturnidad nos robaron el sueño porque subían a lo largo de toda la noche, suerte de los tunos!! Si tunos from Indonesia!!! que cantaban a Sara con la guitarrita por la ventana del tren. En España estos latín lovers se pueden comer algún colín sin criterio musical, pero aquí ni con careta.     

Con ganas de deleitaros con el resto de la Isla:
Yogyakarta….también llamada Jogjakarta, Yogya, Jogja o Jogya (lo hemos visto escrito de mil formas y colores) es una ciudad con una destacada historia y legado cultural. Aquí se construyó el Palacio de Mataram (siglos XV y XVI) y, a día de hoy, el Palacio de Kraton aún funciona como estancia del Sultán, donde llegamos tarde para verlo….ufffssss Además, Yogyakarta tiene numerosos templos milenarios que son la herencia de grandes reinos antiguos, como el Templo de Borobudur (siglo IX a.C.) y el de Prambanan.
En los días que llevamos te das cuenta que en Indonesia la gente no camina. Todos van de acá para allá con sus scooters y, por consecuencia las aceras son casi inexistentes y los peatones son la minoría y los más desprotegidos en hora punta…. Porque…lo de hora punta es una pasada!!! Ah tampoco hay perros, en cambio tienen unas ratas gatos que te pasan por las piernas al menor descuido.
No sé si os pasa, pero cuando algo se transforma en parte de nuestra rutina “normal”, nos cuesta más mirarlo desde afuera y con ojos de “novedad”.
Y aunque te taladran con el MISTER, TAXI,? TAXI! HELLO??? MISS!!! lo que pretendes es ser sordo y mudo.
La gente realiza sus oficios en el poco espacio que hay entre las casas y la calle, éste se usa para sentarse a comer, a trabajar, a vender, a jugar, a cocinar, para lo que se los ocurra, menos para caminar.
Hombres y mujeres caminan a las 4 de la mañana con su vestimenta tradicional musulmana para ir a rezar a la mezquita….mezquita….esto de ser musulmán no es una religión es una gran putada, a las 3 de la mañana se ponen a rezar por el megáfono a ver que mezquita grita mas!!!
Malioboro es el centro de Yogyakarta y zona donde están las mejores ofertas hoteleras , aquí se pueden ver músicos callejeros en los mercados de alimentación o artesanías, pero como siempre escogemos el barrio de segundo nivel,.., no penséis ahh catalanes, pues nooo!!!! estamos captando la esencia de cada sitio por suerte hemos decidido huir de las zonas de backpaker y ser un poco mas independientes de todos esos redirigidos mortales occidentales. Nuestra guesthouse estaba situada a las afueras del centro, pero nos venia bien para poder desplazarnos por los templos dentro de su extensas conexiones de transporte público.
Éstos son súper buenos porque te montas en uno y le indicas al revisor donde vas, y entre ellos se organizan en las diferentes paradas e intercambios para indicarse donde queremos llegar.
Unas excursiones indispensables son al Borobudur y al Prambanan, (declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO).
El Prambanan es una gran maravilla de la arquitectura en Indonesia formado por más de 200 templos de estilo hindú javanés del s. IX, muchos de ellos en ruinas, debido a un fuerte terremoto que hubo hace unos años, pero formando un conjunto místico de gran belleza. El más importante, dedicado a Shiva, tiene unos 50 metros de altura. La entrada nos cuesta la mitad gracias al patrocinio del carnet de la seguridad social que por enésima vez pasa por un carnet de estudiante.

El templo de Borobudur es una de las más grandes obras del Budismo en el sudeste de Asia y la atracción más famosa de Indonesia. Es realmente una obra cautivadora. El espectacular templo principal cubre el pequeño cerro sobre el que se levanta y se compone de seis terrazas cuadrangulares rematadas por tres circulares, en las que se disponen 1.500 paneles con la historia del budismo y más de 500 imágenes de Buda. Para llegar hasta aquí, a unos 40 kms al noroeste de Yogyakarta, tuvimos que tomar un autobús donde como siempre todo lo relacionado con el turista te intentan timar con el ticket.
Aunque la atracción en este templo fuimos Sara y yo, ya que las decenas de turistas tailandeses y locales preferían hacerse fotos junto a nosotros que mortalizar la imagen de este curioso templo.  
Al margen del legado cultural, Yogyakarta disfruta de bellos paisajes, verdes campos de arroz cubren su entorno, con el Volcán Merapi al fondo, con la mala suerte de no poder verlo. Nos recuerda la zona de Camboya pero la gente tiene otra actitud y no como los pagados camboyanos que se dedican al turismo que te cobran la sonrisa a golpe de dólar. Te devuelven la sonrisa antes que puedas hacer el gesto.
En Yogyakarta parece haber más puestos de comida que casas. Hay de todo tipo: restaurantes de comida Padang (de Sumatra) donde podemos elegir la comida a través de la vidriera, restaurantes medio cerrados/medio al aire libre donde se puede comer los hot plates de carne o pescado… y los famosos warung o carpas al aire libre con mesitas y una cocina adentro donde todos se reúnen a comer nasi goreng (el arroz frito típico de Indonesia) o mie goreng (noodles fritos), y nuestra salvación estomacal!!!! Ya nos hartaremos pero de momento y hasta el día de hoy es nuestro plato de cada día. 
Desde Yogyakarta partimos en una minivan turística debido a la complejidad de hacerlo con transporte público hasta es el Parque Nacional del Bromo Tengger Semeru, con un paisaje singular caracterizado por la actividad volcánica.
Ah pero aunque pagues te la dan!!, y no sé si hace falta que lo diga, pero la ecuación A + B = A + B+ C Es decir nos acercan hasta un pueblo y es allí donde nos meten en bus local hasta nuestro destino. Aun no he llegado entender si yo contrato ir de A hasta B, porque coño hay una variable C

Siendo buen momento para escribir, mejor esto que ver mi vida pasar por delante de mis ojos, únicamente me entero de las imprudencias del conductor cuando Sara me aprieta fuerte la pierna, si el tío se puede sacar los mocos escribir en el móvil mirar como escribo en el iPod y poder conducir en el mismo paquete de tiempo!!! me da toda confianza mas que un Fernando Alonso. Poder demostrar este talento conducir a una distancia de seguridad de 20 cm,...., claro son tantas las normas de seguridad que de estas tonterías  te olvidas, y lo dice uno que se metió debajo de un camión!!! De todas formas el amigo compra mi silencio a base de caramelos de café cada 10 min me ofrece uno!!
Yo sigo escribiendo, el driver peina nucas de los motoristas, el tío es un crack de los triples adelantamientos!!

Cada vez que me asomo a la ventana veo verde, verde y más verde. Esta ciudad tiene la suerte de estar en el trópico y de desbordar de vegetación. Ni hace falta que el gobierno se dedique a plantar arbolitos, lo verde invade sin que nadie lo pida. Las casas están rodeadas de palmeras bajas, los árboles de mango crecen frente a los supermercados, el pasto se escapa por los huequitos del asfalto, las terrazas de arroz se extienden al costado de la ruta. No hay que salir de la ciudad para sentir que uno está en medio de la naturaleza, Yogyakarta está inmersa en verde.
Por desgracia te das cuenta que son países condenados a la gran rueda del turismo. Con el único delito de poseer un escenario increíble para un turista. Reconoces la vida en cada esquina por sentirse vivos dan gracias, sin perder el espíritu.  Saber aprender del ayer mirando al futuro, saber a superar las barreras que los movilizan.
Lo del comer es una lotería, en nuestro intento de sumergimos gastronómicamente decidimos no comer en la parada de turistas. Así que optamos por el restaurante local y mas barato del otro lado de la carretera, Sara aún se esta arrepintiendo. Pero es cierto que cada tarea rutinaria es una aventura por ejemplo  quieres ir al servicio y te encuentras con un cartel que pone…..y yo que se, te la juegas a suerte!!!

Donde esta la línea imaginaria de la carretera??
Que puede transportar una moto? solo hay que echarle imaginación!!!
La multitud de cosas transportable por una moto es increíbles, pasando por 4 personas en moto, todo tipo de animales en cualquier recipiente, hasta todo mobiliario imaginable de una casa, camas armarios… El truco es sencillo  carga todo lo que puedas hasta que los fardos toquen el suelo y te hagan la función de ruedines.

Lo único que nos ha faltado ver es una vaca sobre la moto, aunque creo que esto lo hacen mas en el interior.

Hay que decir que lo único que me traslada a nuestro mundo son las púas del erizo de mar que aún tengo clavadas en el pie de la última vez que estuvimos haciendo kite surf.

Nunca digas nunca jamás, retomando el tema de que puedo llevar en una moto!!! Rectifico lo anterior ya he visto un ternero sobre dos ruedas!!

Con los pies en la tierra salimos en busca de tocar el cielo, sobre las cumbres de los volcanes. Esto lo contaremos el próximo post.


2 comentarios:

  1. Enhorabuena valientes! Los más viajados són los que antes se dan cuenta de que no conocen nada! Y de que todo lo que hay para descubrir es tan abrumador como estimulante. El veneno del viaje corre con vuestra sangre a partes iguales. Esta vez un mes. Calderilla para vosotros, supongo!

    Los templos indos tienen un estilo jemer que seguro que os han recordado a Tailandia como a mi!Por no hablar del sorprendente partido que también sacan a las motoretas!!

    Esperaba este post con ganas... Gracias por la referencia directa a mi persona, puede que mi momento de ruptura esté muy cerca. Voy lustrando mis botas y mi mochila..
    Sonrio con cierta nostalgia al volver a vuestro blog!

    Besos y abrazos. A disfrutar!!

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  2. Jaguaryu pareja!! Criadillas de toro??? Y todo a la boca??? quien lo ha escrito de los dos???Simplemente recuerdos y besos de los tres!

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