Desde muy chico tuve en claro qué tipo de vida quería vivir. Siempre soñé con viajar por el mundo, conocer otras culturas y escribir acerca de ellas. Nunca soñé con otra cosa que vivir el mundo.
Escribiendo en este blog queremos plasmar que valoramos el viajar en forma de travesía o recorrido, sin una escenografía creada por las agencias, este tipo de turismo-real está reservado para aquellos viajeros independientes y un poco locos, que improvisamos sin saber que aventura nos aportará el día. Nos dedicamos a observar, conocer (aquí es muy importante remarcar el término conocer) y disfrutar cada pueblo, cada ciudad y cada ser humano que se cruza en nuestro camino.
Creo que existen dos tipos de viajeros los que preguntan al mundo como está, y los que dicen donde está! Nuestro mundo vuelve a tambalearse. Para nosotros viajar es vivir, aprender, sentir, descubrir, motivarnos y como soñando con los ojos abiertos, somos personas que espiamos detrás de una escena. Realmente cumplir un sueño no solo es indicativo de conseguir lo que mas te gusta, sino que también consiste en renunciar a cosas, tomar este tipo de decisiones te afectan al tiempo de la vida, el secreto es crear tu propia identidad en el momento de diseñar y crear estos momentos.
Después de haber estado dando tumbos por el mundo durante 8 meses sin parar, esto va a ser nuestra pequeña escapada mental.
Para la gente que solo ha tenido la oportunidad de leernos durante este año hemos intentado volver a vivir nuestra vida, a pesar de cada mañana despertar con el mismo pensamiento.
Ha sido un año de balances, de crear nuevos estilos de vida más “normales” para muchos, así que podríamos dedicar un post para toda la gente que por ser lectores anónimos no han sabido de nosotros. Siempre tenía en mente la pregunta ¿qué hay después de una vuelta al mundo?.... Pues una segunda y una tercera, hasta que pueda escribir un libro de todas las diferentes culturas..... Ahora me traslado a la realidad, solo puedo decir que tras una vuelta al mundo, vives la vida de forma diferente condicionante y resultante de las experiencias vividas. Ha sido un año de momentos de ser felices juntos como somos, intentado hacer de cada día, un día diferente. En definitiva un capítulo de nuestra vida.
Así que Edu, esto va por ti, queremos que seas la siguiente persona que rompa con la ley de la conciencia común, esta ley que te hace hacer lo socialmente correcto dentro de cada sociedad, pase lo que pase sabemos que los 8 meses de viaje fueron los mejores y mas felices momentos vividos.
Necesitamos un descanso, hacer las mochilas y olvidarnos otra vez del mundo.
Quien me conozca sabrá que soy un hombre pegado a una cámara.
Nuestra ruta por el sureste asiático comienza en Kuala Lumpur.
Toda una buena aventura no comienza si no haces noche en el aeropuerto de turno. Así que por unas horas decidimos hacernos dueños de unas hileras de sillas, y a pesar que soy persona que se duerme en cualquier espacio, medio y dimensión, me ha costado un poco conciliar el sueño, factor puntuable para poder escribir este post , ya que volver a escribir y compartir nuestra experiencia se me hace un poco extraño.
En un aeropuerto si juegas con tiempo tienes muchas historias que contar, pero hoy hemos ganado puntos frente a la ley del Karma, localizando y devolviendo a un turista francés la cámara olvidada.
Pues bien, hablemos de nuestro primer destino, y de paso me informo yo también.
Malasia (Kuala Lumpur)
Malasia es uno de los países más agradables y fáciles de visitar del Sureste Asiático. Varias décadas de desarrollo económico sostenido y de estabilidad política han hecho de esta nación una de las más prósperas y ricas de la región. Si bien es cierto que el poder político (malayo) y la influencia económica (china) se han mantenido tradicionalmente separados según criterios étnicos, Malasia ha defendido una cultura pluralista basada en una vibrante fusión de culturas y costumbres malayas, chinas, indias e indígenas. Esto literalmente dicho por los pagados de la Lonely Planet!!!
El vuelos como siempre una aventura. Volamos con AirAsia, compañía low-cost transoceánica con base en Kuala Lumpur. El avión según viene hace la vuelta, sin descanso con el mínimo avituallamiento. Durante las 12 horas de vuelo puedo decir que íbamos con la piel de gallina del frio que hacia, por no tener no tenían ni pantallas para el entretenimiento, al menos que quisieras alquilarla, comprarla,…la lista del merchandising es larga, desde el agua hasta casi el oxigeno que respirábamos. Por otro lado las azafatas no deberían de tener una estatura mínima!!! Pues a pesar de llevar taconazo, ninguno podía llagar a meter las maletas en los compartimentos de encima de los asientos, era curioso ver como daban saltitos de nomo para logar este cometido.
Malasia es un país musulmán y como tal tiene varias restricciones… algunas bastante cómicas; Como que nada de besarse ni demostrar cariño en público!!!lo que necesitan en mas carácter latino,… veremos como lo tolero, y lo de masticar chiches mientras subes a las Torres Petronas, tiene su argumento, pero pagar el triple por una cerveza debido la cantidad de impuestos. En fin estaremos poco tiempo así que nada de portarse mal.
El día que pasamos aquí como escala se nos hace corto, así que buscamos uno de esos alojamientos que tanto nos gustan, en Chinatown…, si, de esos que apagas la luz y no sabes lo que te va a suceder. Después de caminar por el mercado Chino y situarnos de nuevo al ritmo y ambiente del sud-este asiático, fuimos hacia el KLCC, el parque ubicado en la base de las Torres Petronas, en la zona financiera. Estas torres miden 452 metros y fueron el edificio mas alto del mundo hasta el 2003.
Moviéndote por la ciudad es como aprendes el Malasyan style.. En ciudades asiáticas caóticas como Bangkok o Kuala Lumpur, en las que es casi imposible cruzar la calle sin ser atropellado, no queda otra que aprender la técnica de los locales para realizar semejante hazaña.
Moviéndote por la ciudad es como aprendes el Malasyan style.. En ciudades asiáticas caóticas como Bangkok o Kuala Lumpur, en las que es casi imposible cruzar la calle sin ser atropellado, no queda otra que aprender la técnica de los locales para realizar semejante hazaña.
Por lo que el semáforo kuala-lumpurense, no deja de ser mas que un objeto decorativo que no cumple ningún fin más que confundir a los extranjeros que quieren cruzar la calle sin ser atropellados. Solo hay que cumplir una regla: una vez que empezaste a cruzar la calle, jamás te arrepientas ni vuelvas hacia atrás.
Después de disfrutar de una cena bajo las dos torres que son impresionantes iluminadas de noche y visibles desde cualquier punto de la ciudad, volvimos al hostal ya que madrugábamos para coger nuestro último vuelo con destino Jakarta, la capital indonesia. Llevamos mucho retraso porque ha sido una semana muy intensa, nos ha faltado tiempo hasta para dormir. Ahora que esperamos bajar el ritmo, tendremos más tiempo de escribir. Hasta pronto! Felicitats Sara!!!!












Cuñao no creas que vuestro público no se ha dado cuenta de que ahora cuelgas las fotos en baja resuloción de la más cutre! No se pueden ampliar! Merecemos Hi-RES! Menudo informático, en casa de herrero... Aunque quizá lo haces para que no se distinga en la foto del puesto de comida callejera que el propietario lleva una camiseta del Barça!! Que no se me escapa ni una, madrileta!!
ResponderEliminarTambién queremos una música por post!Que con esto de que sólo es un mes os estais relajando mucho con el blog!! jejej
Como siempre os decía en la Gran Ruta: "Adelante Valientes!!"
Os quiero y os admiro!