Después de haber hecho nuestro reto de 17 km de travesía alpina, nos levantamos a cuatro patas, pero con una sonrisa tatuada en la cara. Pues no conformistas, nos dirigimos a recorrer la otra cara del Parque Tongariro, para seguir la trilogía del Señor de los Anillos, queriendo visitar uno de los escenarios, por suerte nos equivocamos de track, e hicimos otro más largo pero que finalizaba en una cascada de unos 40 m, en fin será por caminos y cascadas en Nueva Zelanda.
Decidimos dormir en un mirador en el monte Victoria que contempla la toda ciudad y claro está punto de encuentro de picadero, así que no sé que noche nos espera y no solo por el viento, (este viento es provocado por la canalización de corrientes de aire a través del estrecho de Cook).
Por la mañana nos sigue sorprendiendo esta ciudad (en mi opinión ideal para perderse un largo tiempo y pedir un visado de trabajo). Esta ciudad a prueba de terremotos nos ha dejado con un buen sabor de boca. Hemos decidido madrugar para visitar al museo “Te Papa”, este es una de las cosas bien montadas y gratuitas, por lo que nos perdimos entre sus salas unas cuantas horas, dedicando el resto de la tarde para conocer la ciudad.
Más tarde, decidimos marchar ahora en dirección norte para ver y patear el volcán Egmont, situado en la costa oeste de la isla.
Al final el día ha sido productivo, a pesar de la mala suerte con la que hemos dormido y despertado. Para empezar en mitad de las noche nos dimos cuenta que dormíamos en una nevera, a menos de 0 grados, esta casa con ruedas pasa a ser un combi con cubitos de hielo incluido, y si no fuera poco el frío que cortaba la respiración, durante toda la noche estuvo granizando, así que en vez de dormirnos con música de ambiente, dormimos con el sonido que hacen las palomitas cuando ya están ¡¡¡ é incluso el ruido del viento imitaba a la erupción del volcán,…, volcán que si vosotros no lo habéis visto…nosotros tampoco, a pesar de haber llegado menos de un kilómetro de él. Luego nos enteramos que había sido la noche más fría en 25 años….no, si tenemos una suerte! Por la mañana, estaba totalmente cubierto de niebla, con la complicación de que el asfalto era hielo, y nevando cada vez más fuerte en su intento de ascenso, decidimos cuando “la tronco flower” empezó a hacer break-dance, conformarnos con ver el volcán en fotos. Dicen que es muy parecido al de Japón (fuji), y por eso se había rodado unas cuantas escenas del El último samurai.
Sin prisas ni pausa regresamos a Auckland dejándonos el último día para recorrer el centro neurológico de la ciudad, que a parte de la torre que fue el edificio más alto del hemisferio sur poco más tiene que ofrecer. Finalmente nos acercamos a la costa del mar de Tasmania, donde nos encontramos con salvajes playas volcánicas. La noche la decidimos pasar en una de estas desiertas playas, y atiborrarnos de la comida restante, una cena bastante especial, por la diversidad y por la elaboración. Nota: Subimos a la cacho roca de la foto de la playa final, las vistas valían la pena!
La isla norte ya la abandonamos tras haber recorrido 3200 kilómetros, nos vamos a la sur, nuevo destino grabado en los ojos, seguimos creyendo en nuestra aventura que nos pone frente a frente días diferentes, recomenzar un nuevo camino, a merced del tiempo, del clima, de los gastos, y de nuevos caprichos.
Menuda ruta,señores! Con el mapa de trayecto queda claro que llevais un ritmo de campeones! Y todo gracias a la "tronco-flower", que la poneis incluso en puertos de montaña con niebla y hielo, y encima tiene energias para hacer break dance!! No acepteis nada peor en la Isla Sur!
ResponderEliminarEsto de lo gusiluces seguro que era impresionante...pero quedara solo en vuestro recuerdo porque en fotos solo se ve piedra a secas!
Sí que debe hacer rasca, que los conejos han evolucionado hasa tener pelo hasta en las puntas de las orejas! Però què les dan de comer a esas bolas?!
Un abrazo!!Escribid pronto información sureña!!
Edu
"Be water, my friend"