jueves, 8 de octubre de 2009

Nueva Zelanda Isla Norte (última parte)




Después de haber hecho nuestro reto de 17 km de travesía alpina, nos levantamos a cuatro patas, pero con una sonrisa tatuada en la cara. Pues no conformistas, nos dirigimos a recorrer la otra cara del Parque Tongariro, para seguir la trilogía del Señor de los Anillos, queriendo visitar uno de los escenarios, por suerte nos equivocamos de track, e hicimos otro más largo pero que finalizaba en una cascada de unos 40 m, en fin será por caminos y cascadas en Nueva Zelanda.

El día era soleado y las vistas de la montaña hoy eran preciosas. Tras visitar la estación de esquí que era más bien pequeña en comparación con las nuestras y hacer una monoguerra de bolas que solo iban en una dirección (Sara no sacaba las manos de los bolsillos, ni para coger un billete de 50 del suelo), pudimos ver la cascada protagonista de la escena donde Gollum pescaba con toda su delicadeza a zarpazo limpio.

De camino a Wellington hicimos las paradas de rigor (echar gasolina, comprar comida, robar wifi a los vecinos, contar ovejas, etc…) y nuestra llegada a la ciudad nos sorprendió, ya que acostumbrados a los pueblos atravesados como calle principal la autopista, nos desbordó ver edificios, rascacielos del centro de negocios, y una arquitectura diferente al resto del país. La compararíamos con San Francisco, cosmopolita, con estilo victoriano, calles en cuesta, y colinas salpicadas de casas.

Decidimos dormir en un mirador en el monte Victoria que contempla la toda ciudad y claro está punto de encuentro de picadero, así que no sé que noche nos espera y no solo por el viento, (este viento es provocado por la canalización de corrientes de aire a través del estrecho de Cook).

Por la mañana nos sigue sorprendiendo esta ciudad (en mi opinión ideal para perderse un largo tiempo y pedir un visado de trabajo). Esta ciudad a prueba de terremotos nos ha dejado con un buen sabor de boca. Hemos decidido madrugar para visitar al museo “Te Papa”, este es una de las cosas bien montadas y gratuitas, por lo que nos perdimos entre sus salas unas cuantas horas, dedicando el resto de la tarde para conocer la ciudad.
Más tarde, decidimos marchar ahora en dirección norte para ver y patear el volcán Egmont, situado en la costa oeste de la isla.

Al final el día ha sido productivo, a pesar de la mala suerte con la que hemos dormido y despertado. Para empezar en mitad de las noche nos dimos cuenta que dormíamos en una nevera, a menos de 0 grados, esta casa con ruedas pasa a ser un combi con cubitos de hielo incluido, y si no fuera poco el frío que cortaba la respiración, durante toda la noche estuvo granizando, así que en vez de dormirnos con música de ambiente, dormimos con el sonido que hacen las palomitas cuando ya están ¡¡¡ é incluso el ruido del viento imitaba a la erupción del volcán,…, volcán que si vosotros no lo habéis visto…nosotros tampoco, a pesar de haber llegado menos de un kilómetro de él. Luego nos enteramos que había sido la noche más fría en 25 años….no, si tenemos una suerte! Por la mañana, estaba totalmente cubierto de niebla, con la complicación de que el asfalto era hielo, y nevando cada vez más fuerte en su intento de ascenso, decidimos cuando “la tronco flower” empezó a hacer break-dance, conformarnos con ver el volcán en fotos. Dicen que es muy parecido al de Japón (fuji), y por eso se había rodado unas cuantas escenas del El último samurai.


Tras este chasco emprendemos la marcha de regreso a Auckland, pasando antes por las cuevas de (con guía en mano) Waitomo. Esta cueva se colapsa de turis para ver las formaciones de caliza y su plaga de glowworms (gusanos de luz), es una buena alternativa para ser fascinado por la naturaleza. Los glowworms miden 1 o 2cm y solo existen en Australia y en las 3 única cuevas que hay en Nueva Zelanda, así que había que verlos. Podemos afirmar que ha sido el cielo estrellado más increíble que hemos visto. La ambientación de la cueva con sus estalactitas y estalagmitas, navegando sobre un río subterráneo y ver a esos millones de gusiluz azulados brillando en diferentes planos logrando una profundidad visual,…, no ha tenido precio el poder ver este perdido escenario a 15 metros bajo el nivel del mar. Atraídos por unos conejos de angora del tamaño de Foc (perro precioso de Sara), fuimos a ver como les esquilaban como ovejas en una máquina que parecía de torturas y hacían jerséis con su pelo. Me riñeron por tirar yo el pelo de Lore cuando se lo corto…así que viendo el negocio, a venderlo!
En Hamilton hacemos noche para visitar en la mañana unos jardines ambientados en diferentes países. Los jardines no nos dejan mal sabor de boca (posiblemente porque es lo único que tiene de turístico la ciudad, y median por cuidarlo).

Sin prisas ni pausa regresamos a Auckland dejándonos el último día para recorrer el centro neurológico de la ciudad, que a parte de la torre que fue el edificio más alto del hemisferio sur poco más tiene que ofrecer. Finalmente nos acercamos a la costa del mar de Tasmania, donde nos encontramos con salvajes playas volcánicas. La noche la decidimos pasar en una de estas desiertas playas, y atiborrarnos de la comida restante, una cena bastante especial, por la diversidad y por la elaboración. Nota: Subimos a la cacho roca de la foto de la playa final, las vistas valían la pena!


La isla norte ya la abandonamos tras haber recorrido 3200 kilómetros, nos vamos a la sur, nuevo destino grabado en los ojos, seguimos creyendo en nuestra aventura que nos pone frente a frente días diferentes, recomenzar un nuevo camino, a merced del tiempo, del clima, de los gastos, y de nuevos caprichos.

1 comentario:

  1. Menuda ruta,señores! Con el mapa de trayecto queda claro que llevais un ritmo de campeones! Y todo gracias a la "tronco-flower", que la poneis incluso en puertos de montaña con niebla y hielo, y encima tiene energias para hacer break dance!! No acepteis nada peor en la Isla Sur!
    Esto de lo gusiluces seguro que era impresionante...pero quedara solo en vuestro recuerdo porque en fotos solo se ve piedra a secas!
    Sí que debe hacer rasca, que los conejos han evolucionado hasa tener pelo hasta en las puntas de las orejas! Però què les dan de comer a esas bolas?!

    Un abrazo!!Escribid pronto información sureña!!

    Edu


    "Be water, my friend"

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