sábado, 22 de agosto de 2009

A punto de aterrizar.

Estamos viviendo el día más largo de nuestra vida, 24 horas sin ponerse el sol.

Decidido¡¡¡ el día que inventen el tele-transporte, pensaremos entonces en dar otra vez la vuelta al mundo. Ya hemos montado en un superavión de 2 pisos y
tras degradarnos una simpática azafata, a la clase economy, ya no tenemos moral para jugarnos todo el dinero en Las Vegas. El vuelo (Londres-Vegas) no ha estado nada mal, casi rozando la segunda clase, me explico, justo estábamos detrás de esas típicas cortinas que nunca pondríamos en nuestra casa, que separan primera de segunda clase y después de la clase Economy (la nuestra…indica Sara, aunque yo pertenezca a la primera, me he adaptado bien), así que la envida no cabía en nuestros asientos y hemos invadido un par de ellos más para sentirnos como en casa. A parte de descubrir que hay tres clases de asientos (bueno y mejor dicho los de primera…primerísima van tumbados¡¡¡ en camas¡¡.

Chicos¡¡¡ como todos los días no tendremos internet, escribiremos con retraso, mañana Las Vegas,

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