Tierra de hobbits, de ovejas, de maoríes y de amantes de la naturaleza, conscientes de su herencia colonial (ya que hablamos de solo 200 años de colonización europea, que como siempre pretendemos ser dueños de aquello que no nos pertenece, e invadimos y devastamos sin mediar su finalidad), en fin por lo que llevamos en marcha del viaje podemos afirmar que estamos viviendo naturaleza al 100%,o parte de aquella que no arrasaron los ingleses; (la historia os la contará mejor Sara).


El primer explorador que puso pie en tierras neozelandesas fue James Cook en el 1768, solo estaban habitadas por los maories y estos no se lo pusieron nada fácil a los colonizadores ya que eran duros guerreros y caníbales (se comieron a un capitán importante francés y estos como venganza mataron a 300 maoríes). Después de los exploradores llegaron los comerciantes europeos para aprovecharse de los recursos (madera y aceite de ballena). Los ingleses fueron “comprando” (los maoríes pensaban que las arrendaban y luego los echaban) tierras y después de muchos conflictos, aprendieron a convivir en este nuevo país de oportunidades. Hoy día, los maoríes están más concentrados en la isla norte.
Ah, nos olvidamos decir de Tonga que es el primer lugar del mundo habitado (aunque sea por estos trogloditas), donde ven los primeros rayos de sol, esto era mero informativo,…., nos vamos dando cuenta que estamos adelgazando, básicamente porque nos podemos cambiar de ropa casi sin desabrocharnos los pantalones,….. Ahora ya comemos mejor que en las islas, recuperaremos fuerzas, seguro.

Comenzamos este nuevo capitulo durmiendo en el aeropuerto (con todas sus miles de anécdotas), para recoger al día siguiente nuestra nueva casa rodante (por cierto que aun no la hemos puesto nombre), al principio fue un poco decepcionante (en principio, porque ahora la mar de contentos). Decían que era del ’06, y para mi que lo son pero a lo retro, tiene el cuadro igual que el AX y ni dirección asistida! Tiene mesita y para sentarse atrás y para cocinar y una nevera cuando abres el portón trasero. Por la noche la haces cama entera y como nos dieron nórdico la verdad es que se está cómodo y calentito. En fin, con nuestra nueva hippie camper, iniciamos la marcha hacia el norte de la isla. El tiempo es muy pero que muy cambiante, para los futuros viajeros de NZ, después del diluvio universal te deja unos buenos ratos para poder disfrutar del paisaje.

Ahora si!!! Empezamos a contaros las aventuras, tras tener varios intentos de adaptación a la nueva forma de conducir (que se complica de cojones, 1. Dimensiones del bicho, 2. Conducción por la izquierda, 3. Palanca de intermitentes a la derecha, 4. Palanca de cambios a la izquierda, 5. Limpia a la izquierda)….por lo que al querer girar poníamos el limpia y viceversa. Iniciamos la búsqueda del KIWI!!!
Desde Auckland empezamos la ruta hacia el norte por la costa este, encontrándonos con incontables penínsulas y hermosas playas por las que pasear. El único peaje que pasamos te anunciaban que había que pagar los 2 dólares por internet o llamando a un número de teléfono, increíble, no había garitas! Os imaginais este sistema de buena fe en España?? No recaudarían ni para pipas! y como ya pagamos suficientes peajes en Spain, decidimos que los pagaran los que tengan internet, y sean del barrio.

Muchas de las carreteras son escénicas y con curvas y aunque las distancias no son muy largas se tarda tiempo en llegar hasta donde quieres. De todas formas el escenario merece ser conducido a su ritmo. La verdad que los paisajes que ofrece este país son impresionantes, las montanas y valles, hacen que el camino sea muy entretenido. Así, los 2 primeros días fuimos subiendo entre cascadas y descubriendo los bosques de Northland (como se llama a esta región) hasta llegar el tercer día hasta el Cape Reigna. En el camino quisimos buscar unos baños y no era por una urgencia, sino por que son los baños más famosos del mundo, al tener un diseño único (incluso a los turis les daba palo utilizarlos,…, es como ir al baño en plena sala del Museo del Thyssen).

La carretera sube paralela a la 90 mile Beach, es una playa que tiene 48km (la más larga del país) y es una playa en estado puro por la que los 4x4 pueden circular por la arena, ya que es considerada una carretera oficial (quieras ó no, nosotros intentamos circular por ella pero al vernos que los 20 primeros metros nos derrapaban las ruedas, decidimos dejar estoa para los que iban sobrados y tenían todo terreno), el viento era espectacular, incluso desafiaba las leyes de la gravedad, como veréis en la foto.
Antes de llegar al cabo, fuimos a ver unas dunas gigantes de hasta 100mm de altura, donde la gente se tira haciendo sandboard, pero el día era tan ventoso que casi no podíamos ni abrir los ojos. Solo Juanjo y unos japoneses histéricos de la emoción y acompañados con cajas de cartón, para tirarse, se atrevieron a subir parte de aquellas montañas de arena.
El cabo Reigna, es el cabo más al norte de Nueva Zelanda en maorí significa mundo subterráneo. Es un punto sagrado para los maoríes ya que dicen es donde los espíritus abandonan la tierra. También es donde se juntan el mar de Tasmania y el océano Pacífico. Había varios trekings que salían del faro pero que en ese momento eran imposibles de hacer debido al viento, que era horroroso y las ráfagas tambaleaban las caravanas. Aún así, hicimos el camino hasta el faro desde donde las vistas eran increíbles.
Después fuimos a una playa vecina donde el tiempo mejoró y nos permitió hacer un trek siguiendo la costa y con vistas del faro. Al atardecer deshicimos la carretera de la península y dormimos por el camino (ó mejor dicho por donde pudimos).


Al día siguiente ya en dirección sur cogimos la carretera de la costa oeste y llegamos al Waipoua Forest Park, un lugar que merece la pena visitar debido a sus magníficos árboles Kauri. El kauri es uno de los árboles más imponentes del mundo. Pueden alcanzar 50m, con troncos de 20m de diámetro! Hace 200 años había muchos bosques por la zona norte, hoy en día solo quedan el 4% de ellos. La tala y la exportación de su madera fue muy productiva en el siglo pasado, así que arrasaron lo que pudieron. Nosotros hemos podido ver algunos ejemplares muy antiguos y grandes, de hasta 1000 años que ahora están protegidos en algunos bosques. Haciendo varias caminatas por sus preparados caminos te haces a la idea de la magnitud de estos bosques tan frondosos y húmedos. Decidimos quedarnos a pasar la noche, en un camping del bosque. En este bosque se sitúa la catedral de los Kauris, y realmente te das cuenta que no hace falta estar entre cuatro paredes de una iglesia, para estar con esta paz (mental y espiritual).Por toda esta región hacen tributos a este gran árbol, que si su museo, el Kauri shop, el café kauri…

El tema de recordar el nombre de las ciudades, es otro tema aparte, parecen unos de esos juegos de mejorar tu capacidad mental, ya que se han respectado los nombres originales, y ya os podréis imaginar, lo único que hemos sacado de la conclusión es que todas las ciudades contemplan las palabras “ka”, ”ma”, ”pa”, ”tu”, ”nu”…etc. Es un reto mental recordar por donde pasas.
El 5º día nos levantamos con lluvia y tocaba hacer km hacia al sur sobrepasando Auckland y entrando en la península de Coromandel situada al este. Llegamos a una playa llamada Hot Water Beach en la que en marea baja cavas en la arena creando una piscina y afloran aguas termales a 60ºC.
Mañana a primera hora cavaremos nuestra propia piscina climatizada, y gozaremos de nuestro “spa free al natural”