Nos levantamos con sol un día más y unas bonitas vistas del valle de Haast. Hoy hemos dormido en medio de la montaña, en un campground básico del DOC (departamento de conservación, omnipresentes aquí y los que cuidan y ven todo aquí). Desayunamos como nos gusta en uno de tantos miradores viendo el lago Wanaka que es el 4º más grande del país y tiene hasta 400m de profundidad. Nos dirigimos al pueblo que le da nombre siguiendo por la carretera pegados al lago. Wanaka es base de otro parque nacional con pistas de esquí. Aquí nos animamos a subir a un pequeño (que de pequeño tuvo lo que yo de cura) monte para poder ver los 2 lagos en paralelo, que evidentemente los podíamos ver en la guía, pero como siempre que vemos un camino, nos metemos…, este no era menos y nos relajamos bien al llegar arriba.
Desde aquí y por otro puerto de montaña (Nueva Zelanda es una montaña rusa y sin bajar del coche ya se disfruta a tope) y entre ovejas y vacas, llegamos a Queenstown, segunda ciudad de la isla sur, también al pie de un lago inmenso y encuadrada por “The Remarkables” unas escarpadas montañas donde hay varias estaciones de esquí. Antes visitamos un pequeño pueblo, Arrowtown surgido con la fiebre del oro (aquí también caló fuerte el hallazgo de oro) con curiosas casas temáticas de la época.
Finalmente decidimos llegar hasta Te Anau, el pueblo base de Fiordland, el parque nacional de los fiordos y lugar tan esperado por nosotros para conocer. Dormimos al pie de su lago (otro distinto y no menos bonito) (ahora si, quien dice al pie del lago, dice medio pie en el camping free y otro medio en la calle) preparándonos para la gran excursión de mañana.
Aquí teneís vuestro famoso Kea.
Empiezo el día haciendo más ejercicio que nunca,…, por “alguna causa desconocida” después de hablar con la family por el skype robándole la wifi al vecino de turno, nos quedamos sin batería, así que hicieron falta dos empujes para arrancarla, el primero a mi compañera de penurias se le olvidó meter segunda, así que iba tan pancha paseando por la calle (ligeramente cuesta arriba), y el segundo tras mi tortura y jadeos lo hizo bien, aun pienso que lo hizo aposta por hacerle fregar por la noche…y contando que no es un micra, he tenido mi desgaste diario. La furgoneta ya nos gusta más y es divertido como los guiris te hacen fotos....podríamos hacer tours del Señor de los Anillos, seguramente colaría.
Empiezo el día haciendo más ejercicio que nunca,…, por “alguna causa desconocida” después de hablar con la family por el skype robándole la wifi al vecino de turno, nos quedamos sin batería, así que hicieron falta dos empujes para arrancarla, el primero a mi compañera de penurias se le olvidó meter segunda, así que iba tan pancha paseando por la calle (ligeramente cuesta arriba), y el segundo tras mi tortura y jadeos lo hizo bien, aun pienso que lo hizo aposta por hacerle fregar por la noche…y contando que no es un micra, he tenido mi desgaste diario. La furgoneta ya nos gusta más y es divertido como los guiris te hacen fotos....podríamos hacer tours del Señor de los Anillos, seguramente colaría.
Recorremos una impresionante carretera de 100km desde Te Anau hasta el Milford Sound que es el inicio del único fiordo accesible por carretera. El día es lluvioso y a medida que cruzamos las montañas vemos muchísimas cascadas que caen improvisadas de los picos y paramos a hacer pequeños paseos por los caminos que recomiendan para ver más ríos y cascadas. El bosque aquí es tan húmedo que los árboles están totalmente cubiertos de musgo de arriba a bajo, la vegetación es densísima y las raíces son tan grandes que podrías cobijarte bajo ellas. Luego te enteras que estas raíces y el peso de la vegetación son las que sujetan la tierra de tanta agua.
Al llegar, decidimos hacer el crucero por el fiordo de 1h y media hasta el mar de Tasmania para disfrutar de su belleza en estado natural. Las paredes son tan altas y verticales que otro acceso es imposible. Las cascadas miden más de 200 metros!
El trayecto es entre verticales y miles de cascadas que lloran de las paredes, dos de cada tres días llueve…y con nuestra suerte nos ha llovido, pero como ellos te lo venden…tiene mucho más realismo viéndolo tan siniestro, que es como habitualmente está y no con un sol radiante ya que entonces no hay casi cascadas. Es tanta el agua que cae que la capa de agua superficial es dulce hasta en 7 metros para luego ser salada.
Nueva mañana y un sol inesperado nos deja ver la bonita entrada del fiordo. Ya de vuelta pudimos ir parando y apreciar mejor la magnitud de las montañas. Antes de renunciar a los track alpinos, hicimos uno ( Key Summit ) que terminaba en la cumbre donde divisabas 3 valles de los Alpes con sus picos nevados y la huella dejada por antiguos glaciares.
De bajada vimos como son los refugios de montaña neocelandeses y están superequipados y preparados por las muchas travesías de varios días que hay en los parques nacionales.
Por la tarde descansamos y planeamos nuestra siguiente etapa hasta la costa más sur de la isla.