Perdonad por la tardanza pero ni el tiempo ni las conexiones nos han resultado a favor. Con un retraso de unas semana y tres mundos muy diferentes, os dejamos este nuevo post!!!
La integración del grupo en la aventura camboyana pasa a ser a cuatro!!!, y por suerte, incremento en el equipo femenino, así que,…,que más pedir, yo me sentía súper arropado. En el tren hacia la frontera camboyana, por el oculto magnetismo entre españoles nos sentamos junto a estas dos simpáticas chicas y hechas tal para cual: Xisca y Rosa.
Realmente las 6 horas de tren se nos pasaron volando entre conversaciones y más conversaciones, pasando así el resto de los días, con diálogos atropellados que iban desde una tertulia del corazón, hasta historias de nuestra vida,…, llegando al extremismo de Rosa de acostarnos y seguir hablando…., sin duda una sevillana con mucho peligro (Xisca cuídala mucho).
Os ahorramos el trabajo de mirar en la Wikipedia, y os resumimos un poco de historia de Camboya para entender su situación actual,…,(lo siento de antemano por aburriros, pero en algún lado debería de salir la lección de Petete).
Camboya, a partir de la era angkoriana, iniciada en el siglo VIII por los jemeres, el reino se transformó en una potencia artística y religiosa.
Posteriormente, en 1863, Camboya se convertía en protectorado francés; y en 1884 los galos forzaron al rey Norodom a firmar otro convenio por el que el país pasaba a ser una auténtica colonia. El período siguiente estuvo marcado por una relativa calma; incluso el levantamiento de los campesinos en 1916 se consideró un hecho pacífico. En 1941, los franceses otorgaron el trono al príncipe Sihanouk, de 19 años, preveyendo la docilidad del gobernante. Sin embargo, los años posteriores a 1945 estuvieron plagados de conflictos, y el poder colonial francés fue disminuyendo debido a la proximidad de la guerra entre Francia y el Viet Minh, acaecida en Vietnam y Laos. En 1953, se proclamó la independencia de Camboya, y el enigmático rey Norodom Sihanouk permaneció al mando de la política nacional durante los siguientes quince años, antes de ser derrocado por el ejército.
En 1969, Estados Unidos sembró de bombas supuestos campos base comunistas en la nación, provocando miles de víctimas entre la población civil y la participación forzada del país en la Guerra del Vietnam. Las tropas estadounidenses y survietnamitas invadieron el territorio camboyano en 1970 con la intención de aniquilar las fuerzas comunistas vietnamitas, pero la operación fracasó. No obstante, consiguieron el retroceso de las guerrillas izquierdistas camboyanas, los jemeres rojos, hacia el interior. Camboya se vio involucrada en esta lucha, que acabó con la toma de la capital por parte de los jemeres rojos.
Durante los siguientes cuatro años, los jemeres rojos, liderados por Pol Pot, asesinaron sistemáticamente a unos dos millones de ciudadanos, en especial intelectuales, en un intento brutal de convertir el país en una cooperativa agraria dominada por los campesinos. Se abolió la moneda, se interrumpió el servicio postal, la población se convirtió en mano de obra esclava y Camboya quedó prácticamente aislada del mundo exterior. En respuesta a las continuas incursiones camboyanas en sus provincias fronterizas, Vietnam invadió el país en 1978, forzando así a los jemeres rojos a huir al santuario selvático situado en la frontera tailandesa. Desde allí, durante las décadas de 1970 y 1980, dirigieron una guerra de guerrillas contra el gobierno.
A mediados de 1993, se celebraron elecciones generales, que convergieron en una nueva Constitución y el renombramiento del rey Norodom Sihanouk. Los jemeres rojos boicotearon los comicios, rechazaron las conversaciones de paz y compraron grandes cantidades de armas a los líderes militares camboyanos. En los meses que siguieron a las elecciones, la amnistía apoyada por el gobierno se aseguró las primeras deserciones de las filas de los jemeres rojos, que se mantuvieron hasta 1994, cuando finalmente el gobierno los declaró ilegales.
La estabilidad futura está ligada a la mejora de la economía del país.
Ahora comenzamos con las impresiones y aventuras por esta tierra de sufrimiento. Tras el timo del visado por parte de Tailandia, lo intentan y lo intentan hasta que te la clavan y a nosotros nos la clavaron al final (los aduaneros camboyanos). Te la mete la policía con el impuesto de visado exprés, sumándole una mínima cantidad al coste real de 20$, cuando crees que ya te has librado. En estos cinco kilómetros desde el último pueblo tailandés hasta la aduana, montan chiringuitos de tramitación del visado, y por comisión el tuk tuk, te lleva de uno a otro con la suerte de que caigas en uno. Éstos van desde el simple carrito con sombrilla y silla playera, hasta una casa colonial con apariencia de consulado, pero más falso que un billete de 1000 euros. Nosotros nos dimos cuenta tras ver que tenían mucha prisa en realizarlos y medio quitándonos el formulario para que ellos lo rellanaran, y por supuesto qué funcionario del mundo hace más de lo necesario…., cosa que nos mosqueó y nos fuimos.
Los trámites los realizas intentando meter de mala manera la cabeza por la ventanilla de la oficina, que son los únicos que disfrutan del aire acondicionado mientras los del otro lado sufren la cola con un simple ventilador. De 6 que eran solo trabajaban 2, mientras los otros se dedicaban a mirar el Facebook. De regreso ya me llevé una bronca al hacer una fotografía a una aduanera multiproceso, que mientras comprobaba que todo estuviera correcto, movía cartas del solitario y escribía en el Facebook, todo un lujo para una red de integristas que se quieran colar en el país!
Así, finalmente entramos en Camboya! Templos antiguos, poderosos ríos, bosques remotos... y, más allá de Angkor, escasos visitantes. Camboya ha resurgido de sus cenizas tras décadas de guerra y aislamiento, situación que lo convirtió en un país de atrocidades, refugiados, pobreza e inestabilidad política. Los mágicos templos de Angkor, en Siem Reap, atraen de nuevo a los turistas en masas y como no nosotros nos sumamos a este conjunto. Para muchos camboyanos es el orgullo nacional, pero para muchísimos más, es la fuente de la que provienen sus escasos ingresos y sus esperanzas de futuro.
Desde el pueblo fronterizo de Poipet, tras intentar decidir al azar con una moneda al aire nuestro destino (si ya es complicado estar al unísono un par de cerebros, imaginaros a cuatro), decidimos ir hacia Siem Reap en bus.
A diferencia de los pagados tailandeses que solo te sonríen cuando sales del resort o bien cuando pagas la cuenta e incuso algunos ni con ello, en Camboya todos viven con una sonrisa tatuada de oreja o oreja, y con el saludo en la boca. En Siem Reap, comprobamos no solo por la Money Planet, que todo es relativamente más barato, el alojamiento en un hotel te cuesta entre 5 y 10$.
Angkor fue una antigua ciudad de gran importancia del imperio Jemer de los siglos IX al XIV. Tras la invasión del imperio de Siam fue abandonado y el bosque tomó posesión de las ruinas, engullendo gradual y literalmente los templos, dejando el actual aspecto místico, que ha sido recuperado de la selva. El templo de Angkor Wat es el que en mejor estado está, ya que ha sido mantenido por los monjes budistas desde hace siglos. Los templos de Angkor son la mayor atracción turística de Camboya, y en este conjunto de unas cien pagodas, podemos destacar los magníficos templos de Bayon y el Ta Prohm. (éste último el mejor desde nuestro punto de vista)
Sabiendo el palo que nos iban a dar por entrar al conjunto de los templos, y teniendo antecedentes, dada nuestra experiencia, quisimos aleccionar a nuestras nuevas alumnas y plano en mano miramos las alternativas baratas de visitar los templos. Sabemos que lo fácil es comprar y pasar, peroooooo…. por experiencia, la visita es mas enriquecedora si te cuesta lo suyo entrar. Así que optamos por al opción número dos y más económica.
Teníamos 3 días para visitarlo todo y alquilamos unas bicis (1$/dia) para movernos, sin prisas y mucho menos sin pausas, disfrutando un montón de la tranquilidad de ir a nuestra bola.
Ya con las bicis hicimos, kilómetros de más para saltarnos el peaje, cosa que nos salió por la culata, ya que tras recorrer unos cuantos kilómetros tragando polvo, o mejor dicho, mordiendo el polvo, encontramos una control pero de la “buena fe”, al que le dijimos que nos dejara entrar para pagar dentro, la entrada.
Ya una vez dentro echamos en falta el cierto carácter místico que perdía con la masificación turística, puestos de comida, bebida (muy necesario por el calor que hacía), souvenirs, y mucha, mucha gente. Pero eso si!! La gente que están al acecho para venderte algo, son majísimos, saben venderte en todos los idiomas, vamos, lo justo para hacerte gracia y que les compres algo, y si no les compras nada, siguen siendo igual de simpáticos,…, les doy un diez!!!
Con las bicis hicimos un gran recorrido por gran parte de las ruinas, visitamos
Angkor Thom, donde está el templo de Bayon, las terrazas de los elefantes, etc y etc con más ruinas, dándonos tiempo a disfrutar la puesta de sol con vistas a Angkor Wat.
Por la noche a pesar de estar más que animada, tras el Night Market y comer algo, nos fuimos al sobre, utilizando las únicas fuerzas que nos quedaban del día.
Al día siguiente (posiblemente me invente los nombres, ya me es difícil recordar lo que hice hace 24 horas, imaginaros hace más de una semana…) y sabiendo que de partida todos los templos importantes tenían control de acceso, decidimos seguir con la nuestra, y repetir la jugada por el mismo sitio del anterior día. Ya dentro era cosa fácil, contando con Lara Croft, conseguimos entrar en el propio templo de la película, Ta Prohm, el típico de las raíces, y selva cerrada alrededor de éste que nos costo lo suyo atravesar. Podemos afirmar los cuatro que fue una gran aventura. Después nos dirigimos al templo de Te Kao Ta Son y Preah Neak Pean y más templos, más ruinas, más calor, más cansancio…, pero siempre con buen humor.
Dos tortuosas horas de moto tuk tuk (70Km) nos llevaron al recóndito templo Beang Malea. La primera impresión fue caótica, la segunda tras recorrerlo con una guía local fue impresionante. Después nos llevaron a otro templo y por los caminos pudimos ver el estilo de vida rural camboyano y sus gentes. Nos dió la impresión al recorrer estas aldeas que conocíamos la Camboya más auténtica.
Al final decidimos seguir acompañando, a X&R hasta Battambang. Esta elegante ciudad ribereña, según la Lonely Planet, porque ahora tendréis nuestra opinión, segunda en tamaño del país, alberga algunos de los edificios coloniales mejor conservados de Camboya. Esta ciudad se encontraba ajena a la ruta de los viajeros por carretera, pero en los últimos tiempos su infraestructura ha mejorado y se ha convertido en el enclave indicado para desplazarse a los templos y pueblos de los alrededores.
Battambang es fea y carece de los servicios de Siem Reap, pero también es mucho menos turística, lo que se agradece. Como consejo, siempre que compréis la Lonely Planet, mirad la cara de panolis que tienen los autores, de estos tíos dependerá mucho vuestro viaje. Nosotros llegamos al Hotel Chhaya, tras haber estudiado las habitaciones de otros hoteles y al final nos metimos los cuatro en un cuarto. Por una parte las habitaciones estaban correctas para lo cutre que es la ciudad y la entrada del hotel, y por otra el edificio era inmenso, con escaleras laberínticas y como no, siempre custodiados por los conductores de tuk-tuk aburridos que te intentan vender inacabables tours..
En realidad en Battambang ciudad hay poco para ver, pero en los alrededores hay algunas cosas interesantes, por no decir las únicas: la cueva de los asesinatos, donde los jemeres habían hecho de las suyas. Los campos de matanza recuerdan las atrocidades cometidas por los jemeres rojos. En este enclave, a tan sólo 15 km, fueron ejecutadas alrededor de 20.000 personas. Cruelmente matados a estacazos, para poder ahorrar la munición, de esta silenciosa guerra y arrojados a estas profundas cuevas. Tras el panel de cristal de un monumento conmemorativo budista, construida en recuerdo a las víctimas, pueden observarse más de cientos de cráneos y huesos.
Recorrimos un templo donde se refugian cientos de murciélagos gigantes, una vía con trenes de bambú y sobretodo unos caminos de tierra rojísima, que combinados con el verde de algunos de los campos de arroz que quedaban por ser época seca, paisajes rurales, casas de madera a ambos lados del río, niños que nos saludan, alegres casas flotantes...., no nos hizo arrepentirnos de la visita.
Nos marchamos con el sabor que todos intentan salir adelante con el dinero que trae el turista, al que abordan constantemente.
Tenemos la certeza que Camboya va a mejorar mucho su situación en los próximos años también hemos convivido con su cara más inmediata y más triste, la que todos eran enemigos altamente peligrosos, porque sabían leer, porque pensaban o simplemente porque sí!!! se les ocurrió que había que acabar con la cultura, simplemente por leer te convertías en enemigo del país, imaginaros el resto….En que estaría pensando el puto Pol Pot, dirigente de la guerrilla comunista de los Khemer (jemere) Rojos que impuso un régimen totalitario en Camboya de 1975 a 1979. Su gobierno comunista pro-chino es uno de lo ejemplos mas brutales de dictadura del siglo XX.
En solo un mes la ciudad de Bangkok, nos ha vuelto a sorprender con la velocidad que cambian las cosas. Aprovechando que teníamos que recoger parte de mi alma en la casa Canon, ya tengo recuperado mi objetivo compañero de tantas aventuras,…, me pongo sentimental como quien ha recuperado un miembro!!! Pues eso nos mimetizamos con el entorno y con los últimos baths en mano pasamos hasta que se nos hizo de noche dentro del centro comercial.
Por cierto Edu, creo que tienes que reservar con antelación en el restaurante,…, los videos los tenemos, de momento te dejamos solo con la imagen del plato de la noche.
Este post se lo queremos dedicar con mucha paz y mucho cariño a estas dos aventureras que se quedaron con parte de nuestro ser! Nos vemos pronto, para liarla parda!!!

Que grande nenes!! Esperábamos con ganas vuestro nuevo post.
ResponderEliminarSupongo que Juanjo fue muy benevolente tirando las fotos porque parece que estuvierais solos en las ruinas. A cuál más impresionante, me encanta esa torre con las tres caras! Realmente a Sara sólo le falta la trenza, el top turquesa y las pistolas para ser Lara Croft!
Que bueno esto de hacer equipo en parte de la ruta!! Claro que sí, abriros y aprovechad también el patrimonio humano!
Me habéis dado una idea estupenda! Mañana monto unas mesas de jardín en la puerta del aeropuerto de Palma y cobro visado especial a todos los guiris que crucen la puerta!!jajajaja!!!Estos tíos se las saben todas, suerte que ya estais curtidos y os estafaran lo justo y necesario!!
No me lo puedo creer! Os comisteis el saltamontes asado?? Recordad que no valía si lo escupíais y había que saborearlo entero!Por puro morbo...estaba bueno?Estos catalanes, por una cena gratis hacen lo que sea!!jajajajaj
Próximo reto: Lamerle la nuca sudada a un conductor indio de tuk-tuk. Recompensa: Ser recogidos en el aeropuerto a vuestra llegada a Barcelona (o Madrid).
Un abrazo,valientes, ahora vienen los platos más fuertes: Nepal y la India. Que la fuerza os acompañe!
Edu
CITA VIAJERA: "Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos." Fernando Pessoa (1888-1935)
Hola chicos, ¿qué tal vais? Esperamos que ya estéis bien y en marcha con vuestras mochilas, aunque no lo retoméis con mucha energía que todavía estáis un poco flojos y os tenéis que recuperar bien. Lo siento no me puedo entretener mucho hoy, estoy en el trabajo. Sólo daros ánimos y otro día escribo más.
ResponderEliminarMuchos besos y no ceséis en vuestro sueño.