Ubicada casi en el ecuador, Singapur constituye una floreciente ciudad-estado que ha superado su escasez de recursos naturales para convertirse en uno de los gigantes económicos de Asia. Un escaparate para los placeres materiales del capitalismo, aunque también cuenta con algunos lugares de interés cultural donde no se necesita tarjeta de crédito y por falta de tiempo, cuantificamos los momentos y escenarios vividos, (cada vez me parezco más al locutor-redactor de “Planeta finito”,…ehhh).
Después de los días pasados en Camboya, la ruta volvió a variar, el tiempo apremiaba así que descartamos visitar la isla recreo de Sentosa o o el lujoso barrio de compras. Hay que reconocer que al no ser turistas, sino viajeros nos ha afectado el bolsillo, acostumbrados a la buena vida con una media diaria de entre 5 y 10 euros, el presupuesto dió un pico máximo.
Pero esto es normal, estando en uno de los 5 países más ricos del mundo y una de las 10 ciudades más caras y con el agravante de estar justo en la festejo del año nuevo chino ( mejor dicho del pu… año chino), se no ha complicado un poco el tema del alojamiento. Al igual que incrementado este, podemos afirmar que hemos estado en un zulo de 2x1x2, eso si con aire acondicionado (era como vivir en un frigo-combi), que entraba más luz por debajo de la puerta, que nos daba la lámpara de estilo rococó que teníamos en la poca pared que nos pertenecía. Esto llegaba más allá que una casa de protección oficial donde el 90% del material es pladur, el otro 10% madera.
En esta ocasión los mercados también son protagonistas y nunca se pueden pasar por alto si uno busca sensaciones contrastantes, disfrutar de los colores, empaparse de olores (no como en Tailandia) y saborear los platos locales. Aunque seguíamos con el gusanillo de la comida tailandesa volvimos al ataque, para experimentar en el paladar.
Sin duda alguna no hemos parado, desde que desembarcamos y llegamos a nuestro diminuto cuarto, pudimos aprovechar el resto del día para ir hacia el barrio indio (Little India). Esta zona modesta, aunque colorista, repleta de tiendas de pared a pared, aromas acres y música de películas indias. Donde por hambre y por la falta de decisión nos metimos en un restaurante hindú, para pedirnos un tahalí, y realmente había olvidado lo picante que es comer en India, aunque les digas que nada de picante, ellos se lo pasan por el forro. Al final nos supo mal dejar la mitad del plato, pero era eso o dejarnos el estómago en el intento. Al día siguiente optamos por chino y del todo acertamos. Seguimos con nuestra ruta por la ciudad, con el intento de llegar a una explanada donde se festejaba el previo al nuevo año chino. Y desde luego todo lo que es free no siempre te lleva donde quieres, si no tuvimos bastante con permanecer hasta que se nos hizo de noche dentro de un gran almacén en Bangkok, hagas lo que hagas aquí, terminas en uno,…, sales del metro y te metes un uno (también subterráneo), montas en un bus y te deja en el parking de otro, bajas unas escaleras y adivinar que….., pues eso que sin quererlo estás dentro de otro. Algunos abren 24h y la gente espera el autobús sentada dentro de un anexo como el de la foto habilitado para ello. Las compras no son más caras que en casa, pero las tiendas son tan tentadoras que el bolsillo puede sufrir. Y yo dentro de mi síncope de crear copias de seguridad (esto viene de profesión) al final terminamos comprando un disco duro portátil antishock (por si acaso).
Al día siguiente sin haberlo planeado en nuestra ruta de viaje coincidimos con el nuevo año chino, y con ganas de ver un pasa calles con dragones incluidos, fuimos desde primera hora a este distrito. En las abarrotadas calles de Chinatown, los adivinos, los calígrafos y los adoradores de templos siguen formando parte de la vida cotidiana. Chinatown constituye el núcleo cultural de Singapur y aún permite entrever imágenes de los viejos tiempos, con sus numerosos templos, sus terrazas decoradas y su frenética aglomeración de comerciantes, tiendas y actividad, sobre todo en las primeras horas del día, un momento de pronunciada actividad. Podría decirse que el templo Thian Hock Keng de Chinatown es uno de los más interesantes de Singapur, aunque sus puertas solo están abiertas ciertas horas del día, para poder adorar a uno de los dientes de Bhuda (nos pilló cerrado). Y como es el templo chino más grande que hemos visto en nuestra vida, no me quiero imaginar el que contemple dentro, el fémur de Bhuda.
No es que se diga que los chinos hacen la fiesta padre, realmente montan un escenario donde, puedes ver a Locomia (Made in China), acróbatas de peonzas y cuerdas,…etc y como todo espectáculo termina cuando canta la gorda. Resumiendo una versión intragable china de “Noche de fiesta”. En este sentido los chinos deberían de saber el significado de “fiesta padre”. El único Happy New Year!!! y atisbo de entusiasmo fue en la explanada gracias a los fuegos artificiales sobre la bahía y por los animados turistas que no tenían nada que ver con esta fiesta, pero que nos apuntamos a un bombardeo.
Singapur tal vez haya cambiado sus improvisados refugios de opio y embarcaciones recolectoras de perlas por torres de vidrio y cemento, y su húmeda imagen de calesas de dos ruedas por las maravillas de la técnica. Es increíble ver el skyline de la ciudad desde el puerto.
El ultimo día, al ser festivo y encontrarse absolutamente todo cerrado lo dedicamos a la única actividad que teníamos planeada al principio del viaje,…, el famoso Zoo de Singapur, y si no fuera poco la machacada a andar que nos dimos la noche anterior, aquí no nos libramos de patear y patear, siguiendo los diferentes turnos de comida de los animales. Lo poco que recuerdo del zoo de Madrid podría ser como un saco de patatas de color negro y blanco que debería de pertenecer al culo Chu-Lin, como forma de protesta esta era su única posición dando algo más que significar al enseñar a todos los madrileños su pandero. Al Zoo de Barna me esperaré a que hagan las reformas para vistarlo. Aunque vimos muchos animales que hemos ido viendo a lo largo de este viaje en libertad, sin duda algunas este nos ha dejado más imágenes que recordar, como pueden ser:
Los únicos 2 osos polares en pleno trópico (con su cuarto refrigerado como el nuestro). Quién me iba a decir que éstos comen sandías y tan felices te dicen que están.
Tigres albinos únicos que solo se encuentran aquí en cautividad debido a una alteración genética recesiva (tipo copito de nieve)
Dragones de Komodo, increíble verle lanzarse a por el cacho carne atado y tirar de él…miden hasta 3 metros y es difícil imaginar que existe este megalagarto hormonado!
Pudimos volver a ver de nuevo a los simpáticos orangutanes entre otros raros simios y guepardos, leopardos, leones, jaguares, lemurs de Madagascar, tortugas más que gigantes, cocodrilos en acción y muchos otros animales de todos los continentes, hasta pingüinos! La verdad es que merecidamente es uno de los mejores zoos del mundo por su emplazamiento en medio de la jungla y el cuidado que tienen de la salud de todos los animales, los recintos son adecuados (dentro de lo que cabe) para sus dimensiones.
Fue una visita recomendable y que disfrutamos mucho.
Han sido días agotadores visitando el Singapur colonial y moderno, el Singapur multicultural de limpias calles. Cuando aterrizamos aquí, no teníamos ni la menor la idea de que Singapur no tiene nada que envidiar a las grandes ciudades europeas, es más este sentimiento de envidia debería ser al revés, Según todas las teorías económicas y sociales dominantes, Singapur debería ser incapaz de competir en el mundo capitalista y democrático. El nivel de vida es magnífico, el poder adquisitivo muy alto y las tensiones raciales o religiosas prácticamente inexistentes, por lo que nos explicaron los que vivían allí. Los ciudadanos tampoco parecen especialmente oprimidos, ni las distintas culturas y religiones "condenadas a vencer o ser vencidas", sino más bien a convivir y prosperar junto con la economía. El secreto del éxito de Singapur no lo entendimos hasta que no hablamos con la gente local, pero parece que tiene bastante que ver con el buen gobierno de sus dirigentes anticorrupción, cosa que en España tenemos mucho que envidiar.
Próximo post, Nepal!!!
