viernes, 26 de febrero de 2010

Singapur. Sin duda, no es una ciudad de paso.

Ubicada casi en el ecuador, Singapur constituye una floreciente ciudad-estado que ha superado su escasez de recursos naturales para convertirse en uno de los gigantes económicos de Asia. Un escaparate para los placeres materiales del capitalismo, aunque también cuenta con algunos lugares de interés cultural donde no se necesita tarjeta de crédito y por falta de tiempo, cuantificamos los momentos y escenarios vividos, (cada vez me parezco más al locutor-redactor de “Planeta finito”,…ehhh).

Después de los días pasados en Camboya, la ruta volvió a variar, el tiempo apremiaba así que descartamos visitar la isla recreo de Sentosa o o el lujoso barrio de compras. Hay que reconocer que al no ser turistas, sino viajeros nos ha afectado el bolsillo, acostumbrados a la buena vida con una media diaria de entre 5 y 10 euros, el presupuesto dió un pico máximo.
Pero esto es normal, estando en uno de los 5 países más ricos del mundo y una de las 10 ciudades más caras y con el agravante de estar justo en la festejo del año nuevo chino ( mejor dicho del pu… año chino), se no ha complicado un poco el tema del alojamiento. Al igual que incrementado este, podemos afirmar que hemos estado en un zulo de 2x1x2, eso si con aire acondicionado (era como vivir en un frigo-combi), que entraba más luz por debajo de la puerta, que nos daba la lámpara de estilo rococó que teníamos en la poca pared que nos pertenecía. Esto llegaba más allá que una casa de protección oficial donde el 90% del material es pladur, el otro 10% madera.

Casualidades de la vida nos hemos encontrado con otro grupo de vividores españoles que no hacían más que mal pronunciar el nombre de la isla tailandesa de ko Phangan,(#$%&”@#¬&) (seria “ko phañan” tal y como suena). La primera vez Sara les corrigió, la segunda, tercera y cuarta doy gracias que no lo hiciera, ya que el tío ni se daba por aludido, en fin poco que aportar, solo hablaban de la fiesta que se habían corrido cada noche.
En esta ocasión los mercados también son protagonistas y nunca se pueden pasar por alto si uno busca sensaciones contrastantes, disfrutar de los colores, empaparse de olores (no como en Tailandia) y saborear los platos locales. Aunque seguíamos con el gusanillo de la comida tailandesa volvimos al ataque, para experimentar en el paladar.
Sin duda alguna no hemos parado, desde que desembarcamos y llegamos a nuestro diminuto cuarto, pudimos aprovechar el resto del día para ir hacia el barrio indio (Little India). Esta zona modesta, aunque colorista, repleta de tiendas de pared a pared, aromas acres y música de películas indias. Donde por hambre y por la falta de decisión nos metimos en un restaurante hindú, para pedirnos un tahalí, y realmente había olvidado lo picante que es comer en India, aunque les digas que nada de picante, ellos se lo pasan por el forro. Al final nos supo mal dejar la mitad del plato, pero era eso o dejarnos el estómago en el intento. Al día siguiente optamos por chino y del todo acertamos.
Seguimos con nuestra ruta por la ciudad, con el intento de llegar a una explanada donde se festejaba el previo al nuevo año chino. Y desde luego todo lo que es free no siempre te lleva donde quieres, si no tuvimos bastante con permanecer hasta que se nos hizo de noche dentro de un gran almacén en Bangkok, hagas lo que hagas aquí, terminas en uno,…, sales del metro y te metes un uno (también subterráneo), montas en un bus y te deja en el parking de otro, bajas unas escaleras y adivinar que….., pues eso que sin quererlo estás dentro de otro. Algunos abren 24h y la gente espera el autobús sentada dentro de un anexo como el de la foto habilitado para ello. Las compras no son más caras que en casa, pero las tiendas son tan tentadoras que el bolsillo puede sufrir. Y yo dentro de mi síncope de crear copias de seguridad (esto viene de profesión) al final terminamos comprando un disco duro portátil antishock (por si acaso).
Al día siguiente sin haberlo planeado en nuestra ruta de viaje coincidimos con el nuevo año chino, y con ganas de ver un pasa calles con dragones incluidos, fuimos desde primera hora a este distrito. En las abarrotadas calles de Chinatown, los adivinos, los calígrafos y los adoradores de templos siguen formando parte de la vida cotidiana. Chinatown constituye el núcleo cultural de Singapur y aún permite entrever imágenes de los viejos tiempos, con sus numerosos templos, sus terrazas decoradas y su frenética aglomeración de comerciantes, tiendas y actividad, sobre todo en las primeras horas del día, un momento de pronunciada actividad. Podría decirse que el templo Thian Hock Keng de Chinatown es uno de los más interesantes de Singapur, aunque sus puertas solo están abiertas ciertas horas del día, para poder adorar a uno de los dientes de Bhuda (nos pilló cerrado). Y como es el templo chino más grande que hemos visto en nuestra vida, no me quiero imaginar el que contemple dentro, el fémur de Bhuda.
No es que se diga que los chinos hacen la fiesta padre, realmente montan un escenario donde, puedes ver a Locomia (Made in China), acróbatas de peonzas y cuerdas,…etc y como todo espectáculo termina cuando canta la gorda. Resumiendo una versión intragable china de “Noche de fiesta”. En este sentido los chinos deberían de saber el significado de “fiesta padre”. El único Happy New Year!!! y atisbo de entusiasmo fue en la explanada gracias a los fuegos artificiales sobre la bahía y por los animados turistas que no tenían nada que ver con esta fiesta, pero que nos apuntamos a un bombardeo.
Singapur tal vez haya cambiado sus improvisados refugios de opio y embarcaciones recolectoras de perlas por torres de vidrio y cemento, y su húmeda imagen de calesas de dos ruedas por las maravillas de la técnica. Es increíble ver el skyline de la ciudad desde el puerto.
El ultimo día, al ser festivo y encontrarse absolutamente todo cerrado lo dedicamos a la única actividad que teníamos planeada al principio del viaje,…, el famoso Zoo de Singapur, y si no fuera poco la machacada a andar que nos dimos la noche anterior, aquí no nos libramos de patear y patear, siguiendo los diferentes turnos de comida de los animales. Lo poco que recuerdo del zoo de Madrid podría ser como un saco de patatas de color negro y blanco que debería de pertenecer al culo Chu-Lin, como forma de protesta esta era su única posición dando algo más que significar al enseñar a todos los madrileños su pandero. Al Zoo de Barna me esperaré a que hagan las reformas para vistarlo. Aunque vimos muchos animales que hemos ido viendo a lo largo de este viaje en libertad, sin duda algunas este nos ha dejado más imágenes que recordar, como pueden ser:
Los únicos 2 osos polares en pleno trópico (con su cuarto refrigerado como el nuestro). Quién me iba a decir que éstos comen sandías y tan felices te dicen que están.
Tigres albinos únicos que solo se encuentran aquí en cautividad debido a una alteración genética recesiva (tipo copito de nieve)
Dragones de Komodo, increíble verle lanzarse a por el cacho carne atado y tirar de él…miden hasta 3 metros y es difícil imaginar que existe este megalagarto hormonado!
Pudimos volver a ver de nuevo a los simpáticos orangutanes entre otros raros simios y guepardos, leopardos, leones, jaguares, lemurs de Madagascar, tortugas más que gigantes, cocodrilos en acción y muchos otros animales de todos los continentes, hasta pingüinos! La verdad es que merecidamente es uno de los mejores zoos del mundo por su emplazamiento en medio de la jungla y el cuidado que tienen de la salud de todos los animales, los recintos son adecuados (dentro de lo que cabe) para sus dimensiones.
Fue una visita recomendable y que disfrutamos mucho.

Han sido días agotadores visitando el Singapur colonial y moderno, el Singapur multicultural de limpias calles. Cuando aterrizamos aquí, no teníamos ni la menor la idea de que Singapur no tiene nada que envidiar a las grandes ciudades europeas, es más este sentimiento de envidia debería ser al revés, Según todas las teorías económicas y sociales dominantes, Singapur debería ser incapaz de competir en el mundo capitalista y democrático. El nivel de vida es magnífico, el poder adquisitivo muy alto y las tensiones raciales o religiosas prácticamente inexistentes, por lo que nos explicaron los que vivían allí. Los ciudadanos tampoco parecen especialmente oprimidos, ni las distintas culturas y religiones "condenadas a vencer o ser vencidas", sino más bien a convivir y prosperar junto con la economía. El secreto del éxito de Singapur no lo entendimos hasta que no hablamos con la gente local, pero parece que tiene bastante que ver con el buen gobierno de sus dirigentes anticorrupción, cosa que en España tenemos mucho que envidiar.
Próximo post, Nepal!!!

viernes, 19 de febrero de 2010

Camboya. Increíbles templos, pobreza y atrocidades.

Perdonad por la tardanza pero ni el tiempo ni las conexiones nos han resultado a favor. Con un retraso de unas semana y tres mundos muy diferentes, os dejamos este nuevo post!!!

La integración del grupo en la aventura camboyana pasa a ser a cuatro!!!, y por suerte, incremento en el equipo femenino, así que,…,que más pedir, yo me sentía súper arropado. En el tren hacia la frontera camboyana, por el oculto magnetismo entre españoles nos sentamos junto a estas dos simpáticas chicas y hechas tal para cual: Xisca y Rosa.
Realmente las 6 horas de tren se nos pasaron volando entre conversaciones y más conversaciones, pasando así el resto de los días, con diálogos atropellados que iban desde una tertulia del corazón, hasta historias de nuestra vida,…, llegando al extremismo de Rosa de acostarnos y seguir hablando…., sin duda una sevillana con mucho peligro (Xisca cuídala mucho).
Os ahorramos el trabajo de mirar en la Wikipedia, y os resumimos un poco de historia de Camboya para entender su situación actual,…,(lo siento de antemano por aburriros, pero en algún lado debería de salir la lección de Petete).
Camboya, a partir de la era angkoriana, iniciada en el siglo VIII por los jemeres, el reino se transformó en una potencia artística y religiosa.
Posteriormente, en 1863, Camboya se convertía en protectorado francés; y en 1884 los galos forzaron al rey Norodom a firmar otro convenio por el que el país pasaba a ser una auténtica colonia. El período siguiente estuvo marcado por una relativa calma; incluso el levantamiento de los campesinos en 1916 se consideró un hecho pacífico. En 1941, los franceses otorgaron el trono al príncipe Sihanouk, de 19 años, preveyendo la docilidad del gobernante. Sin embargo, los años posteriores a 1945 estuvieron plagados de conflictos, y el poder colonial francés fue disminuyendo debido a la proximidad de la guerra entre Francia y el Viet Minh, acaecida en Vietnam y Laos. En 1953, se proclamó la independencia de Camboya, y el enigmático rey Norodom Sihanouk permaneció al mando de la política nacional durante los siguientes quince años, antes de ser derrocado por el ejército.

En 1969, Estados Unidos sembró de bombas supuestos campos base comunistas en la nación, provocando miles de víctimas entre la población civil y la participación forzada del país en la Guerra del Vietnam. Las tropas estadounidenses y survietnamitas invadieron el territorio camboyano en 1970 con la intención de aniquilar las fuerzas comunistas vietnamitas, pero la operación fracasó. No obstante, consiguieron el retroceso de las guerrillas izquierdistas camboyanas, los jemeres rojos, hacia el interior. Camboya se vio involucrada en esta lucha, que acabó con la toma de la capital por parte de los jemeres rojos.
Durante los siguientes cuatro años, los jemeres rojos, liderados por Pol Pot, asesinaron sistemáticamente a unos dos millones de ciudadanos, en especial intelectuales, en un intento brutal de convertir el país en una cooperativa agraria dominada por los campesinos. Se abolió la moneda, se interrumpió el servicio postal, la población se convirtió en mano de obra esclava y Camboya quedó prácticamente aislada del mundo exterior. En respuesta a las continuas incursiones camboyanas en sus provincias fronterizas, Vietnam invadió el país en 1978, forzando así a los jemeres rojos a huir al santuario selvático situado en la frontera tailandesa. Desde allí, durante las décadas de 1970 y 1980, dirigieron una guerra de guerrillas contra el gobierno.

A mediados de 1993, se celebraron elecciones generales, que convergieron en una nueva Constitución y el renombramiento del rey Norodom Sihanouk. Los jemeres rojos boicotearon los comicios, rechazaron las conversaciones de paz y compraron grandes cantidades de armas a los líderes militares camboyanos. En los meses que siguieron a las elecciones, la amnistía apoyada por el gobierno se aseguró las primeras deserciones de las filas de los jemeres rojos, que se mantuvieron hasta 1994, cuando finalmente el gobierno los declaró ilegales.

La estabilidad futura está ligada a la mejora de la economía del país.
Ahora comenzamos con las impresiones y aventuras por esta tierra de sufrimiento. Tras el timo del visado por parte de Tailandia, lo intentan y lo intentan hasta que te la clavan y a nosotros nos la clavaron al final (los aduaneros camboyanos). Te la mete la policía con el impuesto de visado exprés, sumándole una mínima cantidad al coste real de 20$, cuando crees que ya te has librado. En estos cinco kilómetros desde el último pueblo tailandés hasta la aduana, montan chiringuitos de tramitación del visado, y por comisión el tuk tuk, te lleva de uno a otro con la suerte de que caigas en uno. Éstos van desde el simple carrito con sombrilla y silla playera, hasta una casa colonial con apariencia de consulado, pero más falso que un billete de 1000 euros. Nosotros nos dimos cuenta tras ver que tenían mucha prisa en realizarlos y medio quitándonos el formulario para que ellos lo rellanaran, y por supuesto qué funcionario del mundo hace más de lo necesario…., cosa que nos mosqueó y nos fuimos.
Los trámites los realizas intentando meter de mala manera la cabeza por la ventanilla de la oficina, que son los únicos que disfrutan del aire acondicionado mientras los del otro lado sufren la cola con un simple ventilador. De 6 que eran solo trabajaban 2, mientras los otros se dedicaban a mirar el Facebook. De regreso ya me llevé una bronca al hacer una fotografía a una aduanera multiproceso, que mientras comprobaba que todo estuviera correcto, movía cartas del solitario y escribía en el Facebook, todo un lujo para una red de integristas que se quieran colar en el país!
Así, finalmente entramos en Camboya! Templos antiguos, poderosos ríos, bosques remotos... y, más allá de Angkor, escasos visitantes. Camboya ha resurgido de sus cenizas tras décadas de guerra y aislamiento, situación que lo convirtió en un país de atrocidades, refugiados, pobreza e inestabilidad política. Los mágicos templos de Angkor, en Siem Reap, atraen de nuevo a los turistas en masas y como no nosotros nos sumamos a este conjunto. Para muchos camboyanos es el orgullo nacional, pero para muchísimos más, es la fuente de la que provienen sus escasos ingresos y sus esperanzas de futuro.

Desde el pueblo fronterizo de Poipet, tras intentar decidir al azar con una moneda al aire nuestro destino (si ya es complicado estar al unísono un par de cerebros, imaginaros a cuatro), decidimos ir hacia Siem Reap en bus.
A diferencia de los pagados tailandeses que solo te sonríen cuando sales del resort o bien cuando pagas la cuenta e incuso algunos ni con ello, en Camboya todos viven con una sonrisa tatuada de oreja o oreja, y con el saludo en la boca. En Siem Reap, comprobamos no solo por la Money Planet, que todo es relativamente más barato, el alojamiento en un hotel te cuesta entre 5 y 10$.
Angkor fue una antigua ciudad de gran importancia del imperio Jemer de los siglos IX al XIV. Tras la invasión del imperio de Siam fue abandonado y el bosque tomó posesión de las ruinas, engullendo gradual y literalmente los templos, dejando el actual aspecto místico, que ha sido recuperado de la selva. El templo de Angkor Wat es el que en mejor estado está, ya que ha sido mantenido por los monjes budistas desde hace siglos. Los templos de Angkor son la mayor atracción turística de Camboya, y en este conjunto de unas cien pagodas, podemos destacar los magníficos templos de Bayon y el Ta Prohm. (éste último el mejor desde nuestro punto de vista)
Sabiendo el palo que nos iban a dar por entrar al conjunto de los templos, y teniendo antecedentes, dada nuestra experiencia, quisimos aleccionar a nuestras nuevas alumnas y plano en mano miramos las alternativas baratas de visitar los templos. Sabemos que lo fácil es comprar y pasar, peroooooo…. por experiencia, la visita es mas enriquecedora si te cuesta lo suyo entrar. Así que optamos por al opción número dos y más económica.
Teníamos 3 días para visitarlo todo y alquilamos unas bicis (1$/dia) para movernos, sin prisas y mucho menos sin pausas, disfrutando un montón de la tranquilidad de ir a nuestra bola.
Ya con las bicis hicimos, kilómetros de más para saltarnos el peaje, cosa que nos salió por la culata, ya que tras recorrer unos cuantos kilómetros tragando polvo, o mejor dicho, mordiendo el polvo, encontramos una control pero de la “buena fe”, al que le dijimos que nos dejara entrar para pagar dentro, la entrada.
Ya una vez dentro echamos en falta el cierto carácter místico que perdía con la masificación turística, puestos de comida, bebida (muy necesario por el calor que hacía), souvenirs, y mucha, mucha gente. Pero eso si!! La gente que están al acecho para venderte algo, son majísimos, saben venderte en todos los idiomas, vamos, lo justo para hacerte gracia y que les compres algo, y si no les compras nada, siguen siendo igual de simpáticos,…, les doy un diez!!!
Con las bicis hicimos un gran recorrido por gran parte de las ruinas, visitamos
Angkor Thom, donde está el templo de Bayon, las terrazas de los elefantes, etc y etc con más ruinas, dándonos tiempo a disfrutar la puesta de sol con vistas a Angkor Wat.
Por la noche a pesar de estar más que animada, tras el Night Market y comer algo, nos fuimos al sobre, utilizando las únicas fuerzas que nos quedaban del día.
Al día siguiente (posiblemente me invente los nombres, ya me es difícil recordar lo que hice hace 24 horas, imaginaros hace más de una semana…) y sabiendo que de partida todos los templos importantes tenían control de acceso, decidimos seguir con la nuestra, y repetir la jugada por el mismo sitio del anterior día. Ya dentro era cosa fácil, contando con Lara Croft, conseguimos entrar en el propio templo de la película, Ta Prohm, el típico de las raíces, y selva cerrada alrededor de éste que nos costo lo suyo atravesar. Podemos afirmar los cuatro que fue una gran aventura. Después nos dirigimos al templo de Te Kao Ta Son y Preah Neak Pean y más templos, más ruinas, más calor, más cansancio…, pero siempre con buen humor.

Ya lo dimos por pagado con nuestro esfuerzo físico tras recorrer el primer día unos 20 km y el segundo hicimos más de 30 km, por todo este largo recorrido. Decidimos coger un Tuk tuk, para recorrer el resto de los templo que quedaban fuera del alcance de nuestras fuerzas, por suerte o por desgracias, negociamos con mas de un conductor este trayecto llegando a tener un par de ellos contratados para el mismo día y misma hora (es tan difícil decir que no, que luego el que lo pasas mal eres tú). Al final nos decidimos por el más inexperto pero sabiendo que era el que más se lo merecía.
Dos tortuosas horas de moto tuk tuk (70Km) nos llevaron al recóndito templo Beang Malea. La primera impresión fue caótica, la segunda tras recorrerlo con una guía local fue impresionante. Después nos llevaron a otro templo y por los caminos pudimos ver el estilo de vida rural camboyano y sus gentes. Nos dió la impresión al recorrer estas aldeas que conocíamos la Camboya más auténtica.
Al final decidimos seguir acompañando, a X&R hasta Battambang. Esta elegante ciudad ribereña, según la Lonely Planet, porque ahora tendréis nuestra opinión, segunda en tamaño del país, alberga algunos de los edificios coloniales mejor conservados de Camboya. Esta ciudad se encontraba ajena a la ruta de los viajeros por carretera, pero en los últimos tiempos su infraestructura ha mejorado y se ha convertido en el enclave indicado para desplazarse a los templos y pueblos de los alrededores.
Battambang es fea y carece de los servicios de Siem Reap, pero también es mucho menos turística, lo que se agradece. Como consejo, siempre que compréis la Lonely Planet, mirad la cara de panolis que tienen los autores, de estos tíos dependerá mucho vuestro viaje. Nosotros llegamos al Hotel Chhaya, tras haber estudiado las habitaciones de otros hoteles y al final nos metimos los cuatro en un cuarto. Por una parte las habitaciones estaban correctas para lo cutre que es la ciudad y la entrada del hotel, y por otra el edificio era inmenso, con escaleras laberínticas y como no, siempre custodiados por los conductores de tuk-tuk aburridos que te intentan vender inacabables tours..
En realidad en Battambang ciudad hay poco para ver, pero en los alrededores hay algunas cosas interesantes, por no decir las únicas: la cueva de los asesinatos, donde los jemeres habían hecho de las suyas. Los campos de matanza recuerdan las atrocidades cometidas por los jemeres rojos. En este enclave, a tan sólo 15 km, fueron ejecutadas alrededor de 20.000 personas. Cruelmente matados a estacazos, para poder ahorrar la munición, de esta silenciosa guerra y arrojados a estas profundas cuevas. Tras el panel de cristal de un monumento conmemorativo budista, construida en recuerdo a las víctimas, pueden observarse más de cientos de cráneos y huesos.

Recorrimos un templo donde se refugian cientos de murciélagos gigantes, una vía con trenes de bambú y sobretodo unos caminos de tierra rojísima, que combinados con el verde de algunos de los campos de arroz que quedaban por ser época seca, paisajes rurales, casas de madera a ambos lados del río, niños que nos saludan, alegres casas flotantes...., no nos hizo arrepentirnos de la visita.
Nos marchamos con el sabor que todos intentan salir adelante con el dinero que trae el turista, al que abordan constantemente.
Tenemos la certeza que Camboya va a mejorar mucho su situación en los próximos años también hemos convivido con su cara más inmediata y más triste, la que todos eran enemigos altamente peligrosos, porque sabían leer, porque pensaban o simplemente porque sí!!! se les ocurrió que había que acabar con la cultura, simplemente por leer te convertías en enemigo del país, imaginaros el resto….
En que estaría pensando el puto Pol Pot, dirigente de la guerrilla comunista de los Khemer (jemere) Rojos que impuso un régimen totalitario en Camboya de 1975 a 1979. Su gobierno comunista pro-chino es uno de lo ejemplos mas brutales de dictadura del siglo XX.

En solo un mes la ciudad de Bangkok, nos ha vuelto a sorprender con la velocidad que cambian las cosas. Aprovechando que teníamos que recoger parte de mi alma en la casa Canon, ya tengo recuperado mi objetivo compañero de tantas aventuras,…, me pongo sentimental como quien ha recuperado un miembro!!! Pues eso nos mimetizamos con el entorno y con los últimos baths en mano pasamos hasta que se nos hizo de noche dentro del centro comercial.
Por cierto Edu, creo que tienes que reservar con antelación en el restaurante,…, los videos los tenemos, de momento te dejamos solo con la imagen del plato de la noche.

Este post se lo queremos dedicar con mucha paz y mucho cariño a estas dos aventureras que se quedaron con parte de nuestro ser! Nos vemos pronto, para liarla parda!!!