viernes, 25 de diciembre de 2009

La Great Ocean Road

Que tire la primera piedra quien no se ha arrepentido de meter cosas innecesarias en la mochila, quien solo ha viajado con una par de pantalones, camisas,…, todos sabemos que queramos o no, metemos un saco, la chupa cuando no es un abrigo, dos linternas a falta de una, que si un bla, bla, bla, en fin cada vez que debemos de movilizarnos con las mochilas, la espalda nos empieza a doler a horrores. Al menos no crece, solo se mantiene en el mismo peso, aún e ir abandonando cosas, de 20 kilos poco baja. Entre nosotros, estoy deseando que me la roben, para tener una segunda oportunidad. Moraleja: no solo pensar 100 veces, lo que metéis antes de emprender un viaje mochilero, sino que os la carguéis y vayáis a comprar el pan con ella.


Os contamos algo de Adelaida. Cuando los primeros colonos fundaron Adelaida, construyeron con piedras una ciudad sólida y de aspecto solemne, civilizada y tranquila como ninguna otra capital de estado de Australia. La firmeza va más allá de la arquitectura, ya que hubo una época en la cual fue considerada la ciudad de los beatos, o sea de intransigentes puritanos, adquiriendo fama por su número desproporcionado de iglesias. Actualmente, los pubs y salas de fiesta superan en número a las iglesias. Esta población se asienta en un emplazamiento excelente, con el centro rodeado de zonas verdes y el área metropolitana bordeada por las colinas de la cadena del monte Lofty y por las aguas del golfo de San Vicente.
Para nosotros fue una cuidad dormitorio, para emprender nuestra última ruta australiana, la Great Ocean Road. Ésta mítica carretera bordea la costa suroeste de Victoria y nosotros nos decidimos a recorrer los casi 1000Km entre Adelaida y Melbourne por ella. De nuevo con suerte, gracias a nuestro patrocinio de “Relocation”, otra vez nos salió gratis la jugada. Esta vez nuestra casa rodante no tenía baño ni lujos de viaje en carretera, pero a nuestro pedazo de cuatro por cuatro “Safari” no había camino que se le resistiera.

Tuvimos unos días más bien frescos que a estas alturas nos sorprendió ya que esperábamos seguir pasando el calor que toca aquí por estas fechas. Recorrimos los primeros 700Km el primer día quedándonos a las puertas de los acantilados, donde decidimos dormir junto al rumor del viento y las olas rompiendo en la playa.
En el primer deposito de combustible, pensábamos que nos habíamos equivocado de medio de transporte por lo que decidimos volver al modo económico de conducción, lo fácil que era acelerar y pensar que te lo estaban pagando todo,…, paso a la historia, quien conduzca coche de empresa lo entenderá!!! En fin con el susto de esta primera parada de combustible decidimos no pasar de 100 y aprovechar todas las bajadas.

Estuvimos parando en todos los sitios recomendados del parque nacional andando y admirando estas formaciones rocosas de piedra caliza que el océano y el viento han erosionado a su antojo. El mar cubría hasta donde llegan estas islas pero al retirarse hace miles de años quedaron al descubierto y listas para jugar a crear formas. La Great Ocean Road, recorre la costa suroccidental del estado de Victoria a lo largo de más de 400 km, esta considerada como una de las rutas costaras del mundo , combinando playas de grandes olas, altos precipicios y acantilados de perfil irregular.

Finalmente llegamos a ver los esperados 12 apóstoles. Estos caprichos de piedra caliza, solo son visibles 9  desde los miradores y a parte uno de los 9 se derrumbó hace 4 años por lo que se demuestra la fuerza de los temporales, en esta zona que mira directamente a la Antártida
No pudimos quedarnos boquiabiertos con el atardecer, ya que el tiempo (climático) no acompañaba y el otro tiempo, no nos sobraba mucho y otros lugares nos esperaban. Los miradores estaban abarrotados de gente, no podías relajarte a admirar las vistas porque siempre estabas entorpeciendo alguna foto. Así que decidimos seguir adelante dejando cientos y cientos de japos dejándose el dedo índice en sus envidiadas cámaras (sigo sintiéndome desnudo sin mi cámara al 100%).

Desde aquí la carretera se hacía más interior y también pudimos hacer un par de excursiones por un bosque lluvioso muy denso en el que nos encontramos helechos gigantes como los de Nueva Zelanda. El paisaje en general nos recordó mucho a nuestra querida NZ.
Cuando nos acercábamos al faro del cabo Otway, ya íbamos mirando más a las ramas que a la carretera. Nos habían dicho que era zona de koalas y queríamos verlos en libertad. Estos koalas del sur son una especie diferente a los de Queensland, son mucho más peludos y más marrones. No se hicieron esperar, primero uno y luego muchos más, desperdigados por las ramas comían a sus anchas, ajenos a nuestra presencia. Tuvimos suerte, ya que son muy dormilones, pero como era por la tarde los pillamos muy activos y graciosos en su afán de coger ramas de eucaliptos.
Al primero que vimos Sara le cogió tal cariño, que al minuto ya estaba bautizado con un sobre nombre, y la envolvía una actitud maternalista (la foto lo dice todo)….ya que pensaba que íbamos a ser tres durmiendo en el coche.Menos mal que no se puso a ponerles nombres, al final se hubiera quedado sin apodos de la cantidad que había.

Finalmente nos metimos por un camino cada vez más estrecho pero con el súper coche no tuvimos miedo de atascarnos, al final llegamos al escondido camping gratis que andábamos buscando. No fuimos los únicos listos, era una pequeña zona de acampada en el bosque con vistas al mar que estaba casi lleno.
Allí nos cocinamos la cena aprovechando los gadgets del coche y disfrutamos del último anochecer de la ruta australiana. Había sido un día de no parar y emociones intensas y dormimos como lirones.
Por la mañana, al amanecer, hicimos un treck desde el camping por un camino que bordeaba la costa (como nuestros “caminos de ronda”) y después de desayunar, seguimos hacia nuestro “destino final”. Aquí la carretera desde Apollo Bay iba resiguiendo el mar, y entre motoristas y ciclistas nos fuimos acercando a Melbourne. Pasamos por 2 pueblos que son mecas del surf, Torquay y Lorne, y aunque hacía frío, el agua estaba repleta de surfistas. Hemos comprobado las reales raíces inglesas de los australianos…el frío tampoco lo sienten!

Ya en Melbourne, nos fuimos a casa de David, un chico encantador y con asombroso dominio del castellano, que a través del couchsurfing nos ha acogido para pasar estas fechas navideñas. Ya en el siguiente post os contamos más de nuestra agradable estancia en Melbourne. Felices fiestas a todos!!!

6 comentarios:

  1. Chicos, se os hechó en falta estas navidades, que vosotros habeis pasado en manga corta y con los papa noeles sudurosos debajo del traje rojo peludo.
    Una vez más, la recolocation se perfila como el gran negocio del viaje. Imagino que no durmisteis dentro del 4x4 safari. Diria que se estaría más cómodo durmiendo en una rama con los koalas. Por cierto, que he leído que a las finas hierbas, són muy sabrosos: saben a eucalipto, como los chicles.
    Bueno nenes, basta de quilómetradas, a ver si podéis concentraros en Borneo en un radio de acción menor!

    Feliz navidad, pareja! Cuñao, ten un detalle con mi hermana, que es navidad, ostias!

    Un abrazo muy fuerte!

    Edu

    CITA VIAJERA: "Libertad significa responsabilidad. Es por ello que resulta peligrosamente cómodo vivir sin ella."

    ResponderEliminar
  2. Des de l'altra banda del món bones festes!!

    Maria Espadamala

    ResponderEliminar
  3. Espectacular, como os envidio!!! un besazo!!
    Cristina

    ResponderEliminar
  4. Desde luego os doy la razón en que cuando se sale de mochilero hay que llevar menos de lo prescindible, es decir nada, una muda y poco más. Me solidarizo con vosotros, sé lo que es eso, siempre digo que si tuviera que volver a hacer el Camino de Santiago lo haría con lo puesto y una muda en una mini mochila, y no volvería a cargar con una mochila de 12 kilos, que no me salió ni una ampolla en los pies pero sí heridas en los hombros. En el momento que podías preparar una mochila la mandáis de vuelta.
    Como sugerencia a la que da mi hermano, a parte de salir a comprar el pan con la mochila que tengamos pensado ir de viaje, yo sugiero que se escoja una mochila pequeñísima, con muy pocos bolsillos, si es grande te lías a echar cosas y hasta que revienta no se para.
    Sí, sí, mucho 4 x 4, pero el depósito de la gasolina también era 4 x 4 ¿verdad? Al principio Juanjo irías emocionado conduciéndolo pero en momento que os dio el palo al bolsillo conduciríais como si fuese un seiscientos. Y yo creo que alguna noche sí la pasaron en el 4 x 4, su depósito se llevó la cuota para pagar un alojamiento, hasta que llegaron al camping gratuito.
    Qué chulos los koalas, no me extraña que Sara quisiera poner nombre a todos, e incluso llevarse uno, seguro que lo hubiera hecho si no fuera porque lleva la mochila hasta arriba.
    Lástima que el tiempo no os acompañe del todo, pero yo creo que mejor así, que no tanto calor que os estaba dejando apagados y sin energía.
    Estamos impacientes en ver vuestro próximo post, para que nos contéis cómo habéis pasado la Nochebuena y el día de Navidad, desde luego muy distinto al nuestro.
    Muchos besos y cuidaros mucho.

    CITA VIAJERA: “Creo que hay que viajar siempre, ponernos a prueba ante lo inesperado, ver y sentir sobre lo que hemos leído, sobre lo que nos han contado. Y luego escribirlo, para que otros sueñen, para mantener viva la ficción de existir y el anhelo de la eternidad” (Eso hacéis vosotros).

    ResponderEliminar
  5. CHICOS, QUE EL 2010 SEA PARA VOSOTROS COMO ACABÁIS EL 2009, LLENO DE AVENTURAS, VIAJES Y SUEÑOS CUMPLIDOS. EL DÍA 31 A LAS 12 DE LA NOCHE, COMEREMOS UNA UVA Y BRINDAREMOS POR VOSOTROS.
    ¡MUY FELIZ AÑO NUEVO!
    UN BESAZO DE SOFÍA, JESÚS Y YOLY.

    ResponderEliminar
  6. "Un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad"

    Seguid libres, Sara y Juanjo. Os deseo lo mejor en el viaje de vuestra vida.

    Besos y abrazos!!

    ResponderEliminar