Compra diaria: 10$, backpakers: 50$, transporte en bus: 4$, Caravana de Darwin a Alice Springs: 150$, la suerte de pillar una relocation, con fuel y gastos pagados, más 100 dólares, no tiene precio!!! Para todo lo demás Master card!!!

Muchos abrigan una imagen muy particular de Australia(sin contar la ópera de Sydney), el “Uluru o Ayers Rock”, es más que una simple roca. Al principio del viaje no teníamos nada claro si queríamos (o podíamos ir), recogiendo información de primera mano, preguntando a quienes conocíamos que lo habían visto (no solo en foto…corrijo…visitado), ya que si te pones a pensar,…, realizas 4000 kilómetros atravesando el Outback australiano…., y todo para ver una simple roca. Bueno, mejor dicho, visitar un monolito único en el mundo donde debe ser maravilloso una puesta o un simple amanecer, rodeado de efectos de luz. Con el misticismo de la magia que tiene para la cultura aborigen. Cuando la ves tienes la certeza que será la última vez que podrás disfrutar este momento, cosa que magnificas.

Esta vez nuestra aventura comienza en Darwin, dos días antes cuando nos enteramos de la cancelación de un tramo de la segunda relocation, desde Alice Springs hasta Adelaida. Estábamos con los pantalones bajados, haciéndonos nuestras suposiciones y montándonos nuestras películas, de cómo bajar desde el centro del país. Estos planes alternativos iban desde compartir gastos con unos franceses, hasta hacernos nómadas en una tribu aborigen. Los precios reales de los autobuses y excursión al Uluru sumaban la friolera cifra de 900 dólares. Así que por un lado o por otro debería salir una alternativa a nuestro ritmo de vida….hasta que por suerte, el día antes de llegar a Alice Springs, vimos una de estas relocation, de otra compañía, donde justo dejábamos la nuestra y nos daban esta, pero las condiciones eran diferentes a la anterior, en la que nos pagaban casi la mitad de combustible, sino que en esta, nos pagaban el 100% del combustible y encima nos daban 100 dólares extras que nos sirvieron para pagarles el exceso de kilometrajes para ver el Uluru.

Comenzamos nuestra ruta por el Outback, parando en el parque nacional de Katherine a 300Km de Darwin. Este parque podemos encontrar acantilados de piedra arenisca, moldeados por el río… Katherine (no se complican). En este río se pueden disfrutar de rápidos entre cañones para hacer en piragua (en piraguas de oro, por el precio que costaba, uno no sabe si la esta comprando o alquilando por horas). Aquí pensábamos bañarnos en el río ya que era permitido, y preparados ya con el bañador en la mochila, al final no pudo ser, porque desde el mirador vimos un par de cocodrilos de no menos de dos metros justo en la zona de baño ( a ver si lo veis en la foto), no os tengo que decir que con motivo y para no tener un final sangriento, se quedaron en la mochila.

Aquí pasamos la primera noche, lamentando que el aire acondicionado no funcionara sin estar la caravana enchufada ya que la humedad y el calor aún y de noche no te dejaban dormir. Nos visitaron muchos wallabies por la noche, ya nos hemos acostumbrado a ellos, son más sociables que nuestros conejos.
La carretera era un escenario repetitivo, conduces horas y horas, cruzándote cada media hora con algún que otro coche, pero los que gobiernan esta carretera son unos tráilers a los que llaman Road trains, de unos 60 metros y con hasta 5 remolques, que adelantarles se hace una odisea.

Encontrándonos con autenticas rectas de 90 km, si hubiese puesto un ladrillo en el acelerador y anclado el volante, no hubiera pasado nada!!!! Ah,…, lo insoportable de esta historia y como no, lo abandonamos en la segunda caravana, fue el “único” CD de música que teníamos que era de Chill Out. No aprendemos, y mira que nos pasó algo parecido en Costa Rica. La música se hacia tan y tan….puuuuhhhffffffff que nuestro cerebro dejo de escuchar estos acordes para no producir daño alguno. A ratos íbamos cada uno con su iPod para entretenernos. Preferimos eso que comprar un CD de música aborigen por 3$. Esto por hablar de los precios inasequibles del mercado aborigen, ya que un didjeridoo (un simple palo hueco, o flauta para Goliat) cuesta 500$, y una acuarela de su arte cuesta miles de dólares (hasta de 40.000$ los vimos). Más de uno se ganaría bien la vida aquí pintando puntitos. Las galerías de arte y tiendas en que venden sus pinturas están vacías, no es de extrañar.
Aqui veis una sucesion de los paisajes de carretera que pasamos.
Al igual que la novela “El hombre que susurraba a los caballos”, nos encontramos en una de estas actividades free, al hombre que susurraba a la Barramundi, que para ellos es el salmón australiano. Este pescado es muy popular y cotizado en El Territorio y este hombre las alimentaba de la mano como si fuesen sus mascotas y luego Juanjo también se apuntó a la comilona. Decía que no mordían pero llevaba todos los dedos con tiritas.
Como es temporada baja por la zona estuvimos solos en el show y en todas las atracciones siguientes. Este día fue el más caluroso, la caravana llegó a marcar 43 grados, nuestro récord! Era insoportable si no fuera porque en Mataranka, a 100Km de Katherine encontramos un oasis. Había unas piscinas naturales de aguas termales color turquesa en las que nos refrescamos merecidamente un buen rato, después de andar 2km por un camino que te llevaba a ver algo que no valió la pena el esfuerzo y por el que casi nos derretimos. Nos sobrevolaban águilas continuamente, con eso os lo decimos todo.

Fue realmente una nueva aventura conducir esta casa rodante para 6 personas. Como curiosidad en una de estas que Sara estaba pasando por el hall con el coche en marcha, al tomar una curva como Harry Houdini, desapareció, metiéndose literalmente en la ducha, arrasando puerta incluida (como una mampara). Al principio pensé que solo se quería dar una ducha, hasta que me la encontré con puerta en mano y cara de no haber echo nada.
Otra curiosidad, vimos a un tío mayorcito de travesía en bicicleta con las alforjas y todo…increíble, un héroe, no se si llegaría a su destino pero se jugaba la vida en ello.
En muchas gasolineras para el conductor el café es gratis, no creemos que sea como reclamo, ya que están contadas (cada 100 o 150km y entre medio no hay nada) y son de visita obligada, si no te quieres ver haciendo dedo, para buscarte como salir del apuro.
Nos llegamos a encontrar a la caravana mítica de camellos, pero el tío harto de incomodidades solo ha respetado el motor de tiro (mucho más económico), ya que esta era como una caravana con paneles solares instalados y seguramente tuviese todas las comodidades que teníamos nosotros.Eh! esa era nuestra caravana!
La segunda noche dormimos en Tenant Creek el único pueblo que no es solo una gasolinera en 1000km a la redonda. A la mañana siguiente, a los lados de la Stuart Highway (la carretera en cuestión) pudimos visitar las Devils Marbles, unas piedras gigantes que la erosión a redondeado y sobrepuesto caprichosamente dando la apariencia que la gallina de los huevos de oro había pasado por allí.



400km más y nos plantamos en Alice Springs. Unos 20.000 habitantes, no nos dio tiempo a contarlos y edificada a orillas del río Todd, que generalmente esta seco, cosa que no es de extrañar, es una miniurbe moderna y agradable en el corazón de Australia. Puede causar decepción a aquellos que esperen saloons en cada esquina e individuos genuinos del desierto, pero después de no haber visto a casi nadie en esos días, nos sorprendió, lo agradable que era esta ciudad. No la pudimos explorar mucho, solo una tarde, ya que no nos quedaba ningún día entre caravana y caravana. Había muchos aborígenes deambulando como aquel que no tiene a donde ir y vimos nuestro primer trineo de Papa Noel aquí tirado por canguros. La ciudad fue fundada como escala de la línea del telégrafo por vía terrestre en 1870. La carretera que discurre hacia el sur, hacia Adelaida, no estuvo completamente asfaltada hasta 1987, esto lo notamos porque en este tramo si que encontramos arcenes y el asfalto rojizo era un poco mejor.

Y ya con la segunda caravana, más compacta pero con los mismos lujos, seguimos y seguimos conduciendo, 480km más, hasta el…Uluru!!! es un enclave de gran relevancia cultural para los aborígenes de Anangu y el símbolo más conocido del paisaje australiano. El peregrinaje a Uluru y el ascenso de infarto hasta la cima se convirtieron en un ritual australiano, aunque los propietarios aborígenes siempre prefirieron que los visitantes no treparan por las rocas por los accidentes que ha habido (unos 35 muertos), y muchos respetan actualmente sus deseos. Nosotros no pudimos subir por el viento ya que solo te puedes agarrar a una cadena y sube muy empinado.

El gigantesco peñasco de 3,6 km de largo se eleva hasta 348 m desde el monte bajo circundante, absolutamente liso, ubicado en medio de la nada; impresiona especialmente al amanecer y al atardecer, cuando la roca roja cambia de matices. Nosotros pudimos hacer algunos paseos alrededor de la base donde pudimos contemplar diversas cuevas, parajes sagrados aborígenes y pinturas rupestres. Sorprende la textura de la roca, no te esperas que pueda ser una única piedra de este tamaño.
Tras estas visitas obligadas de atardecer, anochecer y amanecer al día siguiente, nos ponemos en ruta hacia Kata Tjuta (Las Olgas). Están a 32 km al oeste de Uluru, lo conforman otros tipos de monolitos de belleza comparable al Uluru, pero la textura es diferente, al ser únicamente conglomerado de rocas, de aspecto rojizo.
Nuestro treck elegido fue “El valle de los Vientos” es un circuito de 7 km, que llega a ser durillo por el desnivel pero los miradores y el paisaje por el que discurre hizo que lo disfrutáramos mucho. Solo decir que desde que llegamos a Alice Springs la temperatura bajó unos 15 grados y la humedad desapareció, permitiéndonos disfrutar de todos los paseos alegremente y sin calor.
Pudimos utilizar el carné de “métete en la ducha y pagas uno”, con este carné no utilizado antes por el tipo de vehiculo, nos hicieron un 50% en la entrada del parque. Que tenemos que mencionar que realmente es propiedad aborigen, pero que por una módica parte se lo alquilan a los australianos, para que estos hagan todo el negocio.



Aun no hemos hablado del material viajero caído en combate, y esta vez a la larga lista se le suma el objetivo de la cámara, cosa que no seria tan agravante si contamos que la cámara compacta murió en el inicio del viaje, y del otro objetivo que nos quedaba es un 70-300mm, que para que me entendáis tiene un campo de visión mínimo, es para retratos, así que las fotografías panorámicas son imposibles, por lo que me vi haciendo las primeras fotos del Uluru con el p… móvil (ley de Murphy, en el sitio más fotogénico, se te estropea la cámara). Después del descomunal cabreo (pobre Sara), y finalmente tocando unos cuantos parámetros en la apertura y la ISO,……etc, etc, nos medio funcionó. Pero vamos que esta más que amortizada, mi miramos su histograma son más de 5.000 fotos.
Nos sigue sorprendiendo la fauna autóctona, esta vez de desierto, (la fauna turística volvió a hacerse presente aquí) y os dejamos alguna foto de estos animales.
Después de visitado el parque Uluru-Kata Tjuta, nos pusimos en marcha ya que teníamos solo dos días y medio para recorrer 1500km más. El paisaje hacia el sur ya era sin árboles y más desolado y llegamos a Coober Pedy.
Es un pueblo minero de ópalo, muy curioso y los alrededores están llenos de cráteres y montañas de excavaciones. Realmente el pueblo esta hecho y adaptado a su entorno, la mayoría de las casas están construidas bajo tierra, aprovechando antiguos túneles y para combatir el calor, al mantenerse una temperatura constante de 26 grados. Hay incluso hoteles, campings e iglesias subterráneas.
Nosotros visitamos todo lo posible gratuito subterráneo, solo nos faltó meternos en la casa de alguien. Por las inmediaciones se había filmado la película Mad Max y aún tenían parte del decorado expuesto en la calle.
Como sigue siendo una zona muy activa (95% del ópalo mundial viene de aquí), nos dio la faceta minera y nuestra fortuna se puede medir en mm, pero para unos simples pendientes nos da.
Por la tarde seguimos conduciendo e hicimos noche en un área de descanso al lado de un inmenso lago salado, donde nuevamente pudimos disfrutar nuestra última puesta en el outback australiano. Caminamos por él y no se terminaba nunca, parecía que andabas por nieve…el silencio aquí era sepulcral. Hay varios lagos de sal en esta zona y es donde se hacen pruebas de velocidad para romper la barrera del sonido.
En todo el camino nos acompañaban las vías del tren. El Ghan atraviesa el país de norte a sur (la línea férrea ha sido completada hace menos de cinco años, y construida dos veces por el listo del topógrafo que la primera la plantó en zona inundable en época húmeda, y solo alcanzaba unos 30 km/h). Construida entre Adelaida y Darwin y con unos 3000 kilómetros es la segunda más larga del país. La primera es la Indian Pacific, que cruza el continente entre Sydney y Perth durante cuatro días y más de 4.300km.
La última mañana hicimos una visita relámpago al pueblo de Woomera, que estuvo cerrado a la gente durante muchos años por pertenecer a la NASA y ser base de pruebas militares australianas y inglesas. Había expuestos en medio de la calle, misiles, aviones de guerra y cohetes espaciales, no dejó de ser curioso.
A partir de allí llegamos sanos, salvos, cansados pero satisfechos a Adelaida donde vamos a estar tranquilos durante 3 días antes de dirigirnos a Melbourne.
Contentos de haber cruzado el Outback de norte a sur, no nos lo parece, pero hemos recorrido la misma distancia que si partiéramos de Barcelona a Estambul, Ucrania o Letonia. Os aseguro que la primera noche en el backpaker no se hizo nada larga, después de dormir 10h (que quien me conozca era lo que dormía yo en tres días), el cuerpo se siente descansado. En estos días te haces tanto a estar en ruta que te encuentras extraño entre cuatro paredes.
Ya vemos que ha sido muy comentada la foto de la mujer aborigen (para los que tuvieran dudas era una mujer!!! xD) y efectivamente el bocadillo de crema de cacahuete que le ofrecimos no le gusto, todo cambio cuando la dimos una botella, y la foto es el resultado de su mejor sonrisa. En Alice Springs tienen prohibido vender alcohol a los aborígenes, imaginad como está el tema, y a pesar de estar prohibido el 90% llevaban un pedo que no se sostenían en pie! Hasta pronto!