lunes, 9 de noviembre de 2009

Estrenándonos en la Gran Barrera de coral


Nos hacemos un poco la idea, como es conducir por el Outback, al rozar el interior de Queensland. Conducir mientras se desdibujan los colores en el horizonte, donde la monotonía se rompe al cruzarte con los largos trailers y algún que otro canguro, carne de cañón que se alimenta en los arcenes. Ya casi de forma innata manejo a la perfección el estilo de conducción punto muerto. Realmente hacer una conducción económica para un madrileño es un vicio difícil de quitar, pero como el comportamiento  de los perros de Pávlov, tras un aprendizaje estimulado ya lo hago de forma natural… A pesar que es imposible pasar de 100 por hora, por circunstancias perfectas, logra alcanzar unos 115 (guaaauuhhhh!!!), pero tiene instalado un mecanismo, que en perfecto español y con voz dulce de mujer (tipo a al del Tom Tom), que repite una y otra vez, “más despacio,…, más despacio”, así que he decidido instalarlo en mi coche…

Otra de las tareas diarias es improvisar unos lavabos para poder fregar los platos, y que casi siempre termina con guerras de agua, haciendo un repaso de limpieza a nuestro vestuario. 
 Sintiéndonos endeudados por el estado de Australia (ya sabéis eso de la multa+grúa) hemos decidido dentro de nuestro plan económico que nos lo van a devolver a lo largo del viaje. Empezando nuestro maléfico plan con la recolección de sandias, saliendo el tiro por la culata…ejem!!!! Aún y pesar unos 3 kilos y de ser tan grande como una pelota de baloncesto, al abrirla, para nuestro gusto, estaba sin madurar…imaginaos nuestra cara al ver una sandia blanca. Con la expresión interrogante que aquí fueran así (frutas más raras hemos conocido), y sin importarnos el color la probamos, pudiendo afirmar que realmente estaba sin madurar, pasando de ser un alimento a un entretenimiento como balón medicinal, hasta que “manos de mantequilla” la dejo caer…

Viendo que nos saldría a precio de baño de leche de burra y aun no nos creemos ni Cleopatra ni Marco Antonio, dejamos de lado “Fraser Island”, saliendo por una pequeña fortuna este pedazo de tierra, y sabiendo que aun nos queda lo mejor que ver.
 Intentamos bañarnos en todas las playas que nos pillan de camino, toda oportunidad es buena para quitarse este moreno paleta, conductor de camión, pero esta tarea se complica porque a medida que subimos los carteles de las playas ya no solo indican “cuidado con las medusas”, sino que ahora advierten de los cocodrilos, y no queda poco para poder tocar con los pies a algún escualo.

Llegando a la zona de Airlie Beach, de donde parten la mayor parte de excusiones hacia las islas Whitsunday que están en la gran barrera de coral, la oferta es tan grande que después de toda la tarde debatir cual nos interesaba más aun no habíamos decidido cual hacer. En fin, que perdimos un día (por suerte porque fue el único día que nos llovió) al llegar tarde para la reserva. Ya con ganas de de hacer la excursión nos imaginábamos como seria este complejo de 74 islas, y entre ellas poder bañarnos entre una de las diez mejores playas del mundo, la “Whitehaven Beach” (foto a pie de texto e inicial). Estas islas montañosas y boscosas, repletas de coral, por suerte tan solo siete tienen estructura para el turismo, el resto están sin habitar al pertenecer al parque nacional.
En mi primera experiencia con el coral, terminé con la nariz rota, por lo que en más de 2000 kilómetros de barrera de coral no me esperaba nada bueno. Pero esta vez, todo fue diferente, nunca hemos visto algo tan increíble como esto.
Salimos de Airlie Beach en una lancha planeadora de estas muy rápidas que nos llevaría hasta 2 puntos de las islas del norte para hacer snorkel en el “inner reef” (parte de la barrera más interior, más adelante ya iremos al “outer reef”).
 Impresiona ver a menos de tres metros de profundidad una alfombra interminable de coral, acompañado de infinidad de peces de diferente tamaño y color. Difícilmente otro ecosistema sobre la faz de la tierra puede sobrepasar la belleza y la variedad de los arrecifes. Estas formaciones nos recordaban estructuras de hongos, árboles, cerebros, todo ello lleno de un vivo color. Y lleno de experiencias nuevas, porque fue la primera vez que pudimos nadar junto a una tortuga de mar (como la de Begur pero sin el cuello roto), pero de dimensiones mucho más grandes.

Nos permitió nadar junto a ella sin tener a nadie más cerca e incluso tocarla (cosa que magnificaba el momento), y cosa difícil ya que la otra criatura que vive en este paraíso es el Homo Sapiens Turista (H.S.T.), mamífero de tamaño medio y, en ocasiones anfibio, llega a romper este Nirvana idílico, sin saber disfrutar el momento, y claro esta el silencio…
Como aún no hemos revelado las fotos de la cámara acuática, os ponemos alguna foto de Internet que enseña exactamente parte de lo que vimos.
Volviendo a la tortuga (que después seguiremos con el HST), nos marcó el momento nadar en paralelo con ella, sin indicios de querer huir a las profundidades, ilusos de nosotros, porque también podía ser una trampa para alejarnos del bote y que sus colegas los tiburones nos zamparan..., en fin.
Otro de los momentos divertidos fue al alimentar a los peces con pan de molde (una triunfada!!!). Habíamos planeado escondernos el pan bajo el traje de licra antimedusas y ya en el agua sacarlo para ver el efecto. No se hicieron esperar, los peces nos rodearon en columnas y a pesar de estar a menos de medio metro entre nosotros, solo podíamos ver cientos de peces “cirujanos”, y “mariposas” de un color azul, amarillo intenso. A Sara hasta le mordieron el dedo y había que sacar la bolsa fuera del agua porque estaban como locos. Si eras listo y huías del HST, tenías la tranquilidad de llegar a escuchar como el pez loro, rompía el coral con el pico, para comérselo.
Como el día era de dejarnos boquiabiertos, nuestra última parada en la Whitehaven Beach  fue la guinda. Merecidamente es una de las 10 mejores, empezando por la arena, blanca y con textura de harina (100% sílice), al igual que el turquesa de diferentes tonalidades del agua. Este paraíso con el tiempo contado se nos hizo algo corto.
Luego pudimos subir a un mirador a través del bosque para saborear las vistas. Y lo pudimos disfrutar más que el grupo, que tienen el mismo comportamiento en el agua que en la tierra, se agrupan para la seguridad de la manada, cotorreando en todo momento. En esta misma isla pudimos ver un varano, por suerte en la copa de un árbol, porque encontrarte a este saurio carnívoro, en tierra, no debe ser tan divertido como para tirar una foto.

Los mejores del bote eran una pareja de musulmanes con bañador de temporada combi-burca. La pobre chica, encima del traje de medusas llevaba este otro por el que solo le asomaba la cara y encima todavía un sombrero. En fin, un guardarropa andante, solo le faltaba el chaleco salvavidas, que obviamente fue la única que se lo puso.
Nos hemos hecho con unas gafas de natación, desgraciadamente están tan apretadas que nos saltan los ojos de las orbitas,…que bien se mire pareceremos unos besugos dentro del mar.
Ya nos despedimos que, Juanjo en esto momentos esta abriendo un coco que acaba de caer a nuestro lado, al estilo samoano, y emocionado sube a por más, para cambiar nuestros hábitos alimenticios de pasta y pasta.

5 comentarios:

  1. ¡Que maravilla! Estoy boquiabierta. No doy abasto colocando "fondos de pantalla"en mi PC, cada foto recibida es mejor que la anterior. ES UN PREMIO COMPARTIR ESTE VIAJE CON VOSOTROS. Os quiero

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  2. Australia tiene ases en la manga que todo aventurero debe descubrir!!
    Así que la familia de la tortuga disecada de Begur (bautizada Manel Enric) esta en australia! Yo creo que el descendiente os estaba encaminando a una zona con tiburones, rayas, morenas y cocodrilos... la venganza se sirve en frío!
    Gran idea esto del pan! La próxima vez podeis esconder un chuletón crudo y sanguinolento en el neopreno y a ver que se acerca. Que para algo Juanjo es de Madrid. "Pa chulo mi pirulo!" Puede ser tu oportunidad para recuperar el honor mancillado por la foca de Nueva Zelanda!
    Por cierto, muy bueno el photoshop este de poner el cuerpo de Jean-Claude Van Damme y tu cabeza pegada. No cuela, piltrafilla!

    Adelante, valientes!! Por todos los que estamos trabajando, adelante sin mirar atrás!!

    Besos cariñosos y abrazos viriles

    Edu

    CITA VIAJERA 2: "La libertad tiene un precio y es necesario decidirse a comprarla o resignarse a vivir sin ella" (J.Martí)

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  3. Quina envejaa més gran!! les fotos són increïbles!!! i pensar que aqui ja pasem fred i estem currant,..... collons quina sort! jejeje Us intento seguir amb la vostra aventura, però el Juanjo te molt perill amb el blog! escriu més que un mecanograf! jejej

    Petonets a tots dos i que us ho seguiu pssant tant be com fins ara!!!

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  4. Aiii sóc la Marta!! Caxa, per fi he aconseguit penjar un post, però no puc fer que es vegi el meu nom!! surt anonimo! jo i les tecnologies,....jiji

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  5. Vemos que vuestras cualidades morales y de ciudadanía, se han visto modificadas, al quedar superpuestas, por esa necesidad voraz y real del plano económico. Manos de mantequilla ha de sacar su ingenio, para lograr que el estómago superviva a base de golpe de sandia.Inimaginable igualmente, que Sara logre conducir la furgo en el llamado punto muerto aprovechando bajadas. ¡Esto es íncreible!! // ¿ A propósito ? .. donde compró Juanjo el bañador tan fashión y sugestivo; ¿ Se lo vendió un moro playero de los que ván compra-compra; barato-barato?,Ja,ja.// El salto de Sara es esplendido y no parece disminuidas vuestras fuerzas Psicofísicas.//Juanjo se podría dedicar a trabajar una temporadita como cogotero para los H.S.T. y así menchar (comer) algo que no sea .... !!más pastas no, por favor ¡¡¡// Vemos y nos alegramos, que esta última parada os ha alegrado la experiencia y dado más vivacidad al viaje. // Lo del pan de molde es un detalle añadido a esta historia.Para la próxima playa, que juanjo busque una hogaza de las que se hornaban en los pueblos, para que la sitúe dentro del original bañador en el ...centro//El mundo está lleno de historias, péro vuestra historia es solo una. Besos.

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