domingo, 6 de septiembre de 2009

Big Sur

El Big Sur comienza después de cruzar Monterrey y Carmel, este último, es un pueblo de cuento de hadas europeo, y nos hubiera sorprendido menos ver a un tirolés al cruzar la esquina que a un yanqui con sombrero de cowboy.

El Big Sur, carretera escénica por excelencia de la costa oeste de California, podríamos decir que ha sido una carretera para quemar frenos…nunca mejor dicho ya que en nuestra primera parada creíamos que se nos quemaba el coche!!! Uhfff Quien me conozca sabrá que conducía yo…. (ejem). Luego descubrimos la reductora del cambio automático y la cosa fue mejor.

Desde águilas, buitres, cóndors, focas, delfines, nutrias, leones marinos y hasta elefantes marinos ha sido todo lo que hemos podido ver durante la ruta. Solo nos han faltado las ballenas porque no era época. Ah! Y vimos cebras! De un millonario excéntrico que se hizo un castillo imponente y se hizo traer cebras de África que al morir él, ahora campan por allí…que forma de alterar el ecosistema!
La parte más norte es muy abrupta con acantilados a ras de carretera, playas salvajes y puestas de sol increíbles. A medida que bajamos al sur el terreno se allana pero sigue habiendo playas de dunas interminables, eso sí de aguas gélidas en las que sólo focas y los surfistas americanos se atreven a nadar.
Como todo lo bueno y no alterado por el hombre se acaba, llegamos a la civilización, y con ello a esas pedazo de playas que todos más que hemos visto en Baywatch.

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