En el trayecto del aeropuerto a la ciudad, impresiona la cantidad de rascacielos y la nube de polución que no abandona la atmósfera ni de día, ni de noche. Nos hemos alojado cerca de Khao San Road en una calle con buen ambiente viajero y ya estamos disfrutando de los buenos precios tailandeses.
Con fuerzas y ganas de disfrutar de una de las ciudades asiáticas más apasionantes, hay que soportar atascos monumentales, contaminación, inundaciones de turistas y un calor bochornoso, pero ya sabe, quién ha estado aquí que merece la pena!
Bangkok se emplaza al este del río Chao Phraya, y la línea ferroviaria más importante, que va de Norte a Sur, divide la ciudad en dos partes: el viejo Bangkok, donde se encuentran casi todos los templos más antiguos, rodeados de barrios donde alojarse, y el nuevo Bangkok, mucho más grande, que alberga los principales distritos comerciales y donde se aloja el otro tipo de turista que suele diferenciarse del backpacker, en el fajo de billetes y en el trolley en vez de mochila.
Los monumentos imprescindibles que vimos en esta primera vista a Bangkok, son el Wat Phra Kaen (donde está el Buda esmeralda), el Gran Palacio (impresionante, ideal para los amantes de la decoración recargada de oro, colores y más oro), el Wat Traimit (o templo del amanecer, con bonitas vistas sobre el río y la ciudad) y el Wat Pho. Este último es el templo del Buda tumbado (por cierto Edu, tenemos el mismo tipo de dislexia, de entrar por la salida,…ejem…), y acoge una gigantesca escultura de Buda en posición acostada (estado de Nirvana, que más de uno suele estar así en el trabajo).
Ya nos hemos familiarizado en descalzarnos cada vez que entramos a un templo y en los rituales de incienso, velas y flores de loto que utilizan como ofrendas los budistas. Estos no tienen un día especial para ir al templo, van cuando les apetece, hacen donaciones y ofrendas (incluso de comida) y así esperan acortar el número de reencarnaciones….la teoría budista del Karma está bien explicada por la frase: “Las buenas acciones llevan a buenos resultados y las malas acciones producen malos resultados” Simple pero eficaz para un país que funciona bien.
También hemos dejado tiempo para disfrutar de la ciudad andando y ver su vida cotidiana. Cogiendo el ferry (recuerda un poco la aglomeración de los vaporetto de Venecia), nos acercamos a Chinatown, con sus calles estrechísimas y el ritmo frenético de su gente con tenderetes por todas partes y olores para todos los gustos (menos el nuestro….) También hemos podido observar como viven de los mercados temáticos que inundan las calles,… por fin cambiaremos nuestro vestuario, total el 80% de nuestras ropas de marcas están hechas en Tailandia, así que son las mismas manos quien las cosen…
El ocio incluye desde el boxeo tailandés hasta los desafortunados bares go-go de Patpong, estos últimos, para asquerosos turistas que ya me gustaría que vieran a su madre en esta posición. Es una auténtica lástima que este tipo de turismo este proliferando. Nosotros nos acercamos a un centro de muay thai, para ver una sección de entrenamiento de un par de amigos vascos que conocimos y nos pudimos hacer a la idea de los impactos de este deporte.
A día de hoy le estoy enseñando nociones básicas a Sara para distinguir que tailandesa tiene nuez y paquete, hay más Lady-boys de lo que creeríais, de las tailandesas guapas no hay que fiarse!!
Ha sido tan difícil la selección de fotos de budas…que aquí os ponemos algunos. Budas, budas,…., y más budas, tumbados, decapitados, meditando, en pie, de espaldas, dorados, de piedra, desnudos, vestidos,…
Hay mercados por todas partes y a todas horas y venden cualquier chorrada que os podáis encontrar en los todo a cien. Da la impresión que la mayoría de la población vive de puestos ambulantes que abastecen de casi todo, no hay casi ni un supermercado. En los puestos que no tienen mucha demanda hemos visto a los tenderos durmiendo con la cabeza encima del género, como si no fuera la venta con ellos. Cuando pasas la sección de pescado seco tienes que evitar respirar ya que el hedor (no hay nada refrigerado) te corta la digestión. Hasta el pescado sobre un cacho plástico en el suelo hemos visto hoy. El puesto que más nos impresionó fue una mujer que vendía y cocinaba todo habitante de alcantarilla, había ranas abiertas, ratas secas (para el caldito imaginamos) y unas anguilas que se le escapaban del cubo…
Tras decir ñam!!!ÑAM!!! la mujer lo vió como un halago a su talento culinario y nos quiso invitar a una rata seca, como la mojama. Tras estos mercados tienes la sensación que realmente estas masticando lo que hueles.
Ciudad del caos donde la entropía gobierna, puedes sin duda cruzar una avenida con los ojos cerrados que ten por seguro que los coches ni te rozarán.
Si vas por libre se te hace complicado orientarte por la ciudad, ya que cuando preguntas a alguien, llegan a agotar incluso el comodín de la llamada, para indicarte luego aleatoriamente con el brazo una dirección, como si pudieras atravesar los edificios. Tienen la costumbre de indicarte aunque no sepan por donde se va. Poca gente habla inglés u otras quizá no les entendemos por el fuerte acento que tienen.La falsificación es algo que puedes ver en cualquier parte, no tienes que ir a Tailandia. Pero desde luego aquí la falsificación va hasta un punto mas alto, … Las falsificación en Bangkok llega hasta punto realmente ilegal. Necesitas permiso de conducir? Un máster de la universidad de Cambridge? Un pase de periodista? tranquilo sólo tienen un álbum de unas 200 páginas por países con los documentos que te copian y si no lo tienen lo buscan!!!! esto es servicio!!! Luís Roldán, ex director general de la Guardia Civil, seguramente que pasó por aquí antes que le dieran el cargo.
Por desgracia para salir en la farándula española televisiva, solo has tenido que recorrer algo de mundo; Venezuela para operarte la cara y el pecho, Tailandia para hacerte con cualquier titulo
Rodeados de imitadores de monjes budistas con polos naranjas de Ralph Lauren, que por cierto el jinete, no lleva un stick de polo, sino un bate de béisbol.
Tras 2 días agotadores dejamos las compras para el último, para así poder mandar una caja de 12Kg con todo lo que nos sobraba y pesaba.
El tercer día, cogimos el tren en dirección norte hacia Ayuthaya. Es la antigua capital del reino de Siam (y previamente del imperio Khmer) y es una ciudad que tiene gran concentración de arquitectura antigua. La ciudad esta ubicada en una isla creada por ríos y aunque están dispersos las distancias no son grandes. Por eso, cogimos una bici para visitar casi todos los wats (templos). La primera tarde nos dieron una vuelta en barca por el río y pudimos ver algunos más alejados, y luego de noche, ya con las bicis, los pudimos recorrer por fuera ya que estaban iluminados. Al final, con tanto templo terminas con sobredosis mental de pagodas, pero son muy interesantes.
Al día siguiente, después de tanta bici, terminamos como si nos hubiera metido una paliza un entrenador de Muay Thai. Después de tanta pedaleada, la siguiente aventura será en una moto, os lo puedo asegurar.
No os podéis imaginar la cantidad de templos en ruinas que hay, algunos de ellos tremendamente increíble, con estatuas de Buda medio destruidas. Algunos de ellos están muy bien conservados, lo único malo, es que debes pagar un euro por entrar, pero con mucha cara y decisión puedes entrar gratis.
Otros están más abandonados pero estos últimos tienen su gracia porque están alejados de todo y los puedes disfrutar a solas.
En Ayuthaya, también hay un mini barrio turista (1 calle), con guest houses como Tony’s Place, donde estamos gracias a Edu que nos la recomendó. Ya vamos apreciando las diferencias de estos alojamientos: Por la diferencia de un euro puedes disfrutar de un colchón y no una piedra como almohada, tener baño privado o no, y que la toalla ni te tiña el color de la piel ni que se desintegre al secarte con ella.
La noche que nos teníamos que marchar resultó que no había tren ni autobús, así que nos hemos tenido que quedar un día más. Nos los hemos tomado con más calma para descansar un poco y nos marcharemos con un bus nocturno a Chiang Mai que tarda 10 horas, porque el tren con camas sigue estando lleno. Desde allí, esperamos explorar el norte de Tailandia.

