domingo, 31 de enero de 2010

Krabi, Ko Lanta y Ko Phi Phi...playas y más playas

Y…por supuesto que las fotos de este post están puestas más que adrede para que os muráis de envidia (causa). Efecto: bien sea que por esta envidia sufrida no nos espere nadie al regreso en el aeropuerto o bien que empeñéis el resto del tiempo que dedicaríais al post para hacer las maletas y buscar algún que otro vuelo al Sureste asiático,…, aun nos queda mucho tiempo por aquí para seguir despertando estas sensaciones a la gente, tarde o temprano iréis cayendo a este suculento paraíso.
Desde este momento empezamos las vacaciones de nuestro viaje!!!
En Krabi, (sin duda donde se inspiraron los guionistas de Dragon Ball para sus aventuras) los quehaceres en la ciudad se dividen en 3 áreas fundamentales: turismo por las islas y playas de infarto, turismo por el interior visitando los parques nacionales y un templo en la cima de una montaña. Edu, antes de decirnos que estaba muy bien se te olvidó mencionar el ascenso vertical de 600m, gracias a 1200 escalones, que te dejaba sin aliento. Para la siguiente vez solo aconséjanos sitios de interés que estén a nivel del mar. La tercera opción es el ocio nocturno como cenar en el night market.
El primer día buscando playas con la moto siguiendo con la manía de que te indican hacia quien sabe adonde,…en fin encontramos todo aquello que pretendíamos, con la mala suerte que al final nos perdimos. Nuestra guesthouse, con un nombre re-imposible de recordar, nos tuvieron que ayudar unas chicas a las que seguimos con la moto y que nos hicieron un tour por toda la ciudad y sus hoteles hasta dar con ella. Al siguiente día hicimos la turistada de coger un tour a cuatro islas (es que si vas por libre ves lo mismo y pagas mucho más al alquilar la barca) y total te vas a encontrar las mismas caras al llegar a los puntos clave…
Pudimos bucear por cavernas en las islas, nadar en aguas turquesas, caminar entre cordones de arena coralina entre islas, snorkel y más snorkel. Y como siempre se te hace más corto de lo que pensabas, cayendo el día en un abrir y cerrar de ojos.
Otro día fuimos a visitar el templo de la cueva del tigre (en el que los monos se comieron al tigre) Antes de hacer la gran subida a la cima puedes hacerte un treck hasta unas cuevas donde viven monjes budistas, y sin duda alguna confirmé que lo mió es pisar serpientes, esta vez no tenia pinta de peligrosa, creo que se asusto más ella que yo.
Supimos que la cosa no seria una enriquecedora experiencia, cuando un grupo de monos, se pusieron en medio del camino impidiendo el paso entre Sara y yo. Y de forma no muy amistosa te enseñaban los colmillos desafiantes, cuando les mirabas fijamente a los ojos y esperando que ese día me tendría que poner la anti-rábica, pasé entre estos macacos (sin duda no fue la única aventura con estos chimpancés), para proseguir el ascenso alpino que empezamos a dos patas y terminamos arrastrándonos, esperando que no solo hubiera un icono budista en la cima sino un próspero chiringuito. En fin, al final nos conformamos con el buda y sus vistas panorámicas.
Aquí tenemos una fotografía no propia del National Geographic, que llega más allá del típico mono gracioso que bebe de una lata, este ni corto ni perezoso se la estaba comiendo entera “a lo faquir”, no nos pudimos quedar al show de comerse una botella de cristal o donde se traga los machetes, pero este simpático mono como lo vea Emilio Aragón lo ficha para la Sexta.
Después de tanta playa decidimos hacer kilómetros en la moto hasta llegar a un parque nacional de cuento, que ya te lo hacen pagar a precio de príncipe. Pero mereció la pena poder bañarse en unas piscinas naturales de un color esmeralda y azul ópalo.

Dedicamos nuestro último día a recorrer la playa de Railay, y a visitar unas cuantas islas desperdigadas por la bahía. En esta ultima playa descubrimos una curiosa caverna dedicada al culto fálico, llena de estatuillas de todas formas y colores parecía mas bien una tienda erótica de la calle Fuencarral de Madrid. Aunque estoy seguro que este culto se debe a los desgraciados como yo que en un acto de chulería-valentía, se deciden tirar desde un precipicio al agua, donde desafortunadamente se deshuevan con el impacto del agua. Sara os puede confirmar el antes y el después del salto, me fui callado a la toalla a esperar a que bajaran...literalmente se me pusieron de corbata!!
Con ganas de más playas y relax marchamos hasta Ko Lanta, una isla cercana bastante grande y poco explotada, para no dar tregua a nuestros atardeceres de impacto, a nuestras playas vírgenes, y a nuestro descanso merecido.
Dependerá de las intenciones de cada uno escoger un hotel, resort, cabañas en una zona u otra pero como consejo, la zona del sur quizás un poco mejor situada entre playas vírgenes. La del embarcadero que es donde te deja el ferry y empiezas a buscarte la vida como bajar al sur, ideal para aquellos que busquen mas calma. Nosotros después de buscar durante un par de días el mejor resort que nos convencía, vimos que fue perder el tiempo, ya que esta todo full y a menos que quieras divisar el mar desde el bungalow, tienes que haberlo reservado con mucha, mucha antelación. La opción que nos quedaba y única, era acompañar a los argentinos que conocimos en el trayecto, para bajar hacia el sur y ver la disponibilidad del alojamiento. Con suerte encontramos un bungalow con vistas al mar desde lo alto de una colina, dando la terraza de este al propio acantilado de esta playa. Sinceramente nos sentimos como en cualquier resort, con la ventaja que solo pagábamos una décima parte.
Aquí supimos el potencial que tienen los monos, estos no evolutivos animales. Y eso que ya nos habían avisado que no colgáramos nada en la terraza que un grupo de monos se dedicaban a robar la ropa, y por supuesto no les creímos pensando que era una excusa para que ellos se vistieran a nuestra costa. El delito se cometió con alevosía y nocturnidad los muy hijos de Tarzán y Chita, a las 6 de la mañana atacaron nuestra terraza, haciendo una selección de ropa de marca. No os creáis que aleatoriamente cogían cualquier cosa, sino que estoy seguro que después de comprobar la etiqueta y la talla, se llevaron lo que les sentaba bien. Llegamos… (mejor dicho llegué…, ya que Sara solo decía “no me lo puedo creer”… eso si desde la cama tumbada, moviendo solo los músculos faciales) a recuperar las prendas, después de torearme un rato desde la copa del árbol. Aunque dudo que se la pusiera ya que quedó como si la hubiese masticado a gusto y luego se hubiera limpiado el culo con ella, este mono culé confundió la camiseta blanca y que procedía de Madrid para dar rienda a su imaginación. La dejó finalmente en la copa del árbol y uniendo varias tuberías que había por allí conseguí recuperarla.
En nuestro modesto resort “Top view”, por cierto muy recomendable, no disfrutamos más que el despertar y algún que otro desayuno, porque la mayor parte del tiempo estábamos en las instalaciones del resort de mega lujo que teníamos más que cerca, aprovechando nuestra amnesia de no recordar donde estaba la entrada del nuestro, siempre nos metíamos en este. Y os aseguramos que ESPECTACULAR!!! Desde esta playa casi vacía disfrutamos de tranquilas puestas de sol y de cenas a la luz de las velas en terrazas chill out en la línea del acantilado.
Desde Ko Lanta partimos a Ko Phi Phi en ferry. Son dos islas (parque nacional, claro), Ko Phi Phi Don, donde están los hoteles y Ko Phi Phi Lay, la increíble isla virgen, escenario de la película “La Playa”. El turismo de la Isla es un turismo de masas, por suerte y a pesar de ser temporada alta, disfrutamos de nuestro espacio vital. No es muy fácil diferenciarse dentro de la marabunta que puebla sus estrechas calles y mercadillos.
El barco era como un sueño. Fruta servida en bandejas bajo el sol y la brisa marina, aparecimos en una playa que, supuestamente, es una de las mas lindas del mundo. Y SÍ LO ERA!!!, cuando tengan la posibilidad, no dejen de venir para acá. (acá, linda…restos de haber pasado tres días con los argentinos). En fin…
Increíble Maya Bay, donde se rodó la película, sin duda alguna no les hizo falta montar escenarios temáticos, lo único que tuvieron que hacer quitar los numerosos turistas que te puedes encontrar. Nosotros tuvimos la suerte que no pareciera Benidorm en pleno agosto, mas bien parecía una cala de Begur en junio. Difícil de olvidarse del elemento turista pero como uno más de ellos, te mimetizas con el ambiente.

Si fuera rico y famoso mi próximo cumpleaños sin duda lo celebraría aquí. Y como sé que es más divertido ver las fotos que leer os hemos dejamos unas cuantas imágenes y que vuestra envidia cochina, ponga las palabras!!!
 
Las noches las intentábamos aprovechar en intentos fallidos de cena romántica, el primero con emplazamiento increíble literalmente sobre el mar, pero…. demasiado picante para dejar conversaciones atropelladas, y caras desajustadas, y el segundo intento, en una mesa en la arena del mar rodeados de velas,….fallido por los descuadres de tiempo entre platos (el mío llegó media hora antes que el de Sara), pero por justicia divina se equivocaron en la cuenta cosa que salió compensada. Las Crónicas Nocturnas, por supuesto, escapan al ámbito de este blog censurado, así que sólo diré que había una banda en vivo, y un ambiente muy, muy bueno, bueníiiisimo,...
P.D. No se porque oculto misterio todos los perros obedecen al nombre que te inventes. Y aquí tenéis otra fruta exótica (dragon fruit) que a pesar de su apetencia es algo insípida.

sábado, 23 de enero de 2010

Norte de Tailandia

En este post vamos a romper mitos y responder algunas de las preguntas del Trivial Pursuit. Empecemos con la omnipresente imagen del soberano. En Chiang Mai al igual que en Bangkok, te exponen imágenes del álbum familiar por toda la ciudad. De esta mezcla de Manolito Gafotas, príncipe Charles y Zapatero (os pondría una foto pero lo vemos como ocupar el lugar a otra más interesante), realmente es uno de los auténticos inmortales, extraño conjuro que permanece treintañero, con el look de época y por desgracia repartida su imagen por todo la ciudad. Lo respetan mucho, a saber como estarían estas fotos en España.
Desde luego esta ciudad no tiene nada que ver con Bangkok, la antigua capital del reino Lanna se ha convertido en el principal destino turístico del Norte de Tailandia. Lejos del ambiente de las ciudades costeras, se respira un turismo más “de familia”. Famosa por sus innumerables templos, te puedes perder en el centro de la ciudad por el laberinto de callejuelas y salir de la ciudad a visitar las montañas, templos, granjas de todo que os podáis imaginar (desde monos, hasta tigres, pasando por serpientes, cocodrilos, mariposas, orquídeas…). Por la noche es cosa diferente, se entremezclan bares donde solo paran el tipo de turista que busca comunicarse con mujeres que le triplican la edad, esperando que la cita termine con final feliz a golpe de cartera. Estos burdeles se encuentras en la zona turística sin buscar demasiado.

En el autobús que nos llevó al norte, tras compartir asiento con “cat woman”, la tía hacia posturas imposibles, en el poco espacio que te da un asiento de autobús, lo mismo te la encontrabas haciendo la rosquilla, como el pino puente!!! La pobre Sara le toco compartir asiento con la división de la tercera edad, otra aventura….Después de este no relajante viaje, un grupo de personajes tipo equipo A aprovecharon (como una empresa que realiza secuestros Express) el momento de bajar el viajero que no tiene consciencia alguna, ya que te encuentras en mitad de la nada de una carretera (…eso si cuando compras el billete sabes de donde partes pero es un enigma donde llegas). Pues eso, los tíos te metían en rancheras descapotadas y sin decirte nada mas que “city center”, llevándote finalmente a una reunión de Tupperware, donde salía un manager que se creía tu mejor amigo para darte los mejores consejos y entre consejo y consejo te metía cuñas publicitarias de los tour que realizaban.
En lo de los tours no caímos pero bajo el efecto de la mujer gato y el valium decidimos quedarnos es esa misma Ghest House., para después pillarnos nuestra super moto! Que lo único de súper eran las iniciales “sp”, la muy hija de suzuki hacia bajar a Sara de la moto en las subidas con una pendiente de 25% pero era lo único que se parecía a con dos ruedas y motor a una moto (lo llamo motor porque no se si corría pero chupaba como una 900cc).

Y nosotros que pensábamos que la ultima paliza en bici era consecuencia del ejercicio pues noooo!!! Por que también acabamos hechos un trapo después de tanta moto. Desde Chiang Mai se pueden visitar otros destinos muy interesantes, este día en moto se nos hizo muy corto. Nos acercamos al templo construido en la montaña Doi Suthep, con vistas de todo el valle y la ciudad y luego seguimos explorando los alrededores y su parque nacional, visitando tribus perdidas a nada más que a 1500 metros. Si hacemos el cálculo de ascenso a Sara le toco ir andando más de un par de veces, pero no es mi culpa que sea cierto que hay dos tipos de motoristas los que se han caído y los que se van a caer!! Y mi cupo lo tengo más que lleno y no quiero que Sara experimentara la ley de Newton más el factor de velocidad, la formula no hubiera dado buenos resultados.
Conocer como viven las tribus fue interesante, por un lado fuimos a una en donde los tour hacen su agosto y estas se habían adaptado a este nuevo biorritmo de economía y vida, dejando de lado las labores en el campo para iniciarse en el complejo mundo del chiringuito souvenir dominguero. Por contra, la otra aldea-tribu que visitamos, bien por suerte bien por perdernos, era más auténtica y sin darte cuenta, te metías hasta la cocina y te veías preparando un “pad thai” (noodles fritos con verduras). Porque no habremos hecho un curso de comida tailandesa pero nos hemos hecho expertos en la materia que no queda comida en el plato (cosa mal hecha ya que bajo sus costumbres es de buena educación dejar algo, pero mira prefiero las costumbres musulmanas…eructar y no dejar rastro alguno de comida…)
Desde aquí se pueden visitar, previo paso por caja, las tribus originales de Birmania (Myanmar) de mujeres jirafas. Dicen que el gobierno no les permite estar mucho tiempo fuera de la aldea, por los ingresos económicos que generan con los turistas. No quiero polemizar… pero…acaso se puede considerar un zoológico humano,…, a mi me lo parece, por eso queremos romper otro mito de este tipo de culto al cuerpo que viene de afear al cuerpo de una mujer para que no la desee otro miembro de diferente tribu. Dicen que nunca se lo pueden quitar ya que se quebraría el cuello, siendo otro mito ya que no es el cuello lo que se alonga sino que se hunde la caja torácica por el peso de varios kilos de metal. Pero quien lleva el monopolio (agencias locales y el partido político de la región) defiende esta postura, alegando que están sometidas a la explotación turística, pero que disfrutan de ventajas como la luz y el agua corriente, así como de ingresos regulares, algo impensable para otros poblados de minorías étnicas que viven como refugiados en Tailandia. En fin cosas para debatir, pero por favor si os animamos para venir a Tailandia, no alimentes los ingresos de estos únicos beneficiarios.
Después de recorrernos todo lo que podíamos en moto fuimos a la estación para reservar al tren de regreso a Bangkok para dentro de unos días. Ya tuvimos una mala experiencia en Ayuthaya por esperar al último momento. Dejando la noche para caprichos corporales como el masaje que al final “no” nos dimos (lo reservamos para momentos de menos cansancio) y recorrer el night Market lleno de puestos de ropa, artesanía, y como no, comida!


Estos últimos días que nos quedaban en el norte, los reservamos para perdernos en cualquier lugar con el nombre de Pai. Perdido en las montañas, rodeado de un pintoresco valle, y limítrofe con Myanmar, es visita obligada para cualquier viajero. Lo podríamos considerar único, llegando al punto que en el mercado solo puedes encontrar un marketing de productos de denominación de origen Pai , compres lo que compres vendrá su nombre estampado en algún sitio. El pueblo es totalmente diferente a lo que podáis creer, es como si estuvieras protagonizando un capitulo de Barrio Sésamo donde Chema el panadero junto con el policía montan un grupo musical, plagio a Amaral en mitad de la calle.
Es posible que este estado sea debido al opio, es la única explicación que le doy a que la gente este tan feliz. Verdaderamente en esta región esta permitido plantar opio ( por eso la zona del triángulo de oro se llama así) pero ya sabéis, quién no planta algo más para dejar a su vecino. Consecuencia, todo el pueblo colocado.
Decidimos que lo primero que había que hacer era alquilar una moto (costaba 2 euros/dia). Aquí si que nos pudimos mover con una moto de verdad, es más, hasta cuando estábamos sin gasolina en lo alto del templo descendimos con el motor apagado, no había vehiculo alguno que no adelantáramos.
Pudimos explorar, cascadas, nacimientos de aguas termales, templos sobre las colinas (con una amplia vista), restaurantes sobre campos de arroz, en uno de estos encontramos nuestro particular café del mar, en donde disfrutamos de la puesta de sol. También puedes ver un puente construido por prisioneros de los japoneses (que querían comunicar por tren Tailandia con Birmania, en la segunda guerra mundial), y sobre todo muchas aldeas de tribus de las montañas, como un par de aldeas chinas descendientes de soldados del Kuomingtang, el partido chino al que derrotó Mao Tse Tung en 1949 y cuyos miembros escaparon mayoritariamente a Taiwan.
Tras estos días relajantes en Pai, regresamos a Bangkok en tren litera son 12-14 horas, y es una opción muy usada por los viajeros, las camas son amplias y cómodas, aunque la próxima vez tocará abajo, primero por ver el paisaje, y en segundo lugar porque las más altas están cerca de las luces (que no se apagan) y tienes el techo demasiado cerca.

Fue un día a contra reloj desde que llegamos a la estación de tren de Bangkok a las 7 de la mañana. Fuimos encadenando tareas pendientes que nos quedaban en la capital, como recoger el visado de la india o devolver un pendrive (por el precio de 20 euros uno pretende que funcione…XD) Tras el juego de la gincama,…, de marearte y marearte….puesto tras puesto para cambiarlo en el siguiente, hasta que dimos con el tío que parecía “El Corte ingles” te lo cambiaba sin preguntar, supongo que estaría hasta la gorra que sus compis de tenderetes le manden a los clientes con las manos llenas productos defectuosos y este trague sin más.
Pensaba que era yo el consumista de la relación, hasta que Sara, en el centro comercial abrió todo su potencial impulsivo sobre las compras. Verlo y creerlo, nunca la he visto tan indecisa en elegir algo.
En este centro encuentras cualquier mierda del repertorio de la calle, pero a diferencia de esta ya tienen marcados lo precios y no tienes el desgaste mental en el regateo ,el material es de mejor calidad, y en el mismo puesto te encuentras lo auténtico y la falsificación y tu eres quien decides bajo presupuesto, por ejemplo el iPhone por 340E y la más que perfecta falsificación por 60E.
Para colmo se nos retraso el reloj y es cuando si que tuvimos que hacer una contrarreloj con tuk tuk incluido, salvando el tráfico de las 5 de la tarde, es la historia para llegar a coger el bus, eso si con final feliz.
Y…otra vez autobús, los primeros 30 minutos, son los peores, hasta que los mosquitos no se sacian no puedes dormir, cosa que aprovecho para que podáis leer el post. Sara se ha adaptado tanto a dormir en los autobuses que podría ser un Transformer y convertirse en un maléfico robot para destruir el mundo que ella seguiría en su quinta fase del sueño sin despertarse. Nuestro nuevo trayecto será hacia la playa, nos vamos a Krabi y nunca mejor dicho escenario de la película…

Por cierto, Edu aceptamos tu reto pero el restaurante en cuestión no contendrá las letras de: “Mc”, “Tele”, o “king”, en ninguna de sus combinaciones.