jueves, 8 de octubre de 2009

Nueva Zelanda Isla Norte (última parte)




Después de haber hecho nuestro reto de 17 km de travesía alpina, nos levantamos a cuatro patas, pero con una sonrisa tatuada en la cara. Pues no conformistas, nos dirigimos a recorrer la otra cara del Parque Tongariro, para seguir la trilogía del Señor de los Anillos, queriendo visitar uno de los escenarios, por suerte nos equivocamos de track, e hicimos otro más largo pero que finalizaba en una cascada de unos 40 m, en fin será por caminos y cascadas en Nueva Zelanda.

El día era soleado y las vistas de la montaña hoy eran preciosas. Tras visitar la estación de esquí que era más bien pequeña en comparación con las nuestras y hacer una monoguerra de bolas que solo iban en una dirección (Sara no sacaba las manos de los bolsillos, ni para coger un billete de 50 del suelo), pudimos ver la cascada protagonista de la escena donde Gollum pescaba con toda su delicadeza a zarpazo limpio.

De camino a Wellington hicimos las paradas de rigor (echar gasolina, comprar comida, robar wifi a los vecinos, contar ovejas, etc…) y nuestra llegada a la ciudad nos sorprendió, ya que acostumbrados a los pueblos atravesados como calle principal la autopista, nos desbordó ver edificios, rascacielos del centro de negocios, y una arquitectura diferente al resto del país. La compararíamos con San Francisco, cosmopolita, con estilo victoriano, calles en cuesta, y colinas salpicadas de casas.

Decidimos dormir en un mirador en el monte Victoria que contempla la toda ciudad y claro está punto de encuentro de picadero, así que no sé que noche nos espera y no solo por el viento, (este viento es provocado por la canalización de corrientes de aire a través del estrecho de Cook).

Por la mañana nos sigue sorprendiendo esta ciudad (en mi opinión ideal para perderse un largo tiempo y pedir un visado de trabajo). Esta ciudad a prueba de terremotos nos ha dejado con un buen sabor de boca. Hemos decidido madrugar para visitar al museo “Te Papa”, este es una de las cosas bien montadas y gratuitas, por lo que nos perdimos entre sus salas unas cuantas horas, dedicando el resto de la tarde para conocer la ciudad.
Más tarde, decidimos marchar ahora en dirección norte para ver y patear el volcán Egmont, situado en la costa oeste de la isla.

Al final el día ha sido productivo, a pesar de la mala suerte con la que hemos dormido y despertado. Para empezar en mitad de las noche nos dimos cuenta que dormíamos en una nevera, a menos de 0 grados, esta casa con ruedas pasa a ser un combi con cubitos de hielo incluido, y si no fuera poco el frío que cortaba la respiración, durante toda la noche estuvo granizando, así que en vez de dormirnos con música de ambiente, dormimos con el sonido que hacen las palomitas cuando ya están ¡¡¡ é incluso el ruido del viento imitaba a la erupción del volcán,…, volcán que si vosotros no lo habéis visto…nosotros tampoco, a pesar de haber llegado menos de un kilómetro de él. Luego nos enteramos que había sido la noche más fría en 25 años….no, si tenemos una suerte! Por la mañana, estaba totalmente cubierto de niebla, con la complicación de que el asfalto era hielo, y nevando cada vez más fuerte en su intento de ascenso, decidimos cuando “la tronco flower” empezó a hacer break-dance, conformarnos con ver el volcán en fotos. Dicen que es muy parecido al de Japón (fuji), y por eso se había rodado unas cuantas escenas del El último samurai.


Tras este chasco emprendemos la marcha de regreso a Auckland, pasando antes por las cuevas de (con guía en mano) Waitomo. Esta cueva se colapsa de turis para ver las formaciones de caliza y su plaga de glowworms (gusanos de luz), es una buena alternativa para ser fascinado por la naturaleza. Los glowworms miden 1 o 2cm y solo existen en Australia y en las 3 única cuevas que hay en Nueva Zelanda, así que había que verlos. Podemos afirmar que ha sido el cielo estrellado más increíble que hemos visto. La ambientación de la cueva con sus estalactitas y estalagmitas, navegando sobre un río subterráneo y ver a esos millones de gusiluz azulados brillando en diferentes planos logrando una profundidad visual,…, no ha tenido precio el poder ver este perdido escenario a 15 metros bajo el nivel del mar. Atraídos por unos conejos de angora del tamaño de Foc (perro precioso de Sara), fuimos a ver como les esquilaban como ovejas en una máquina que parecía de torturas y hacían jerséis con su pelo. Me riñeron por tirar yo el pelo de Lore cuando se lo corto…así que viendo el negocio, a venderlo!
En Hamilton hacemos noche para visitar en la mañana unos jardines ambientados en diferentes países. Los jardines no nos dejan mal sabor de boca (posiblemente porque es lo único que tiene de turístico la ciudad, y median por cuidarlo).

Sin prisas ni pausa regresamos a Auckland dejándonos el último día para recorrer el centro neurológico de la ciudad, que a parte de la torre que fue el edificio más alto del hemisferio sur poco más tiene que ofrecer. Finalmente nos acercamos a la costa del mar de Tasmania, donde nos encontramos con salvajes playas volcánicas. La noche la decidimos pasar en una de estas desiertas playas, y atiborrarnos de la comida restante, una cena bastante especial, por la diversidad y por la elaboración. Nota: Subimos a la cacho roca de la foto de la playa final, las vistas valían la pena!


La isla norte ya la abandonamos tras haber recorrido 3200 kilómetros, nos vamos a la sur, nuevo destino grabado en los ojos, seguimos creyendo en nuestra aventura que nos pone frente a frente días diferentes, recomenzar un nuevo camino, a merced del tiempo, del clima, de los gastos, y de nuevos caprichos.

martes, 6 de octubre de 2009

Tsunami en Samoa.









Solo comentar como nos ha impactado la tragedia del tsunami de Samoa. Justo 2 semanas después de irnos ha sucedido esto, siendo un lugar en el que nunca ocurre nada…Nos hemos puesto en contacto con la pareja que nos alojó el primer día y nos han dicho que toda la zona de playa con las cabañas donde estuvimos está arrasada, no ha quedado nada. Nos ha impresionado mucho ver fotos, porque está todo destruido. Así lo hemos leído: “Upolo, la segunda mayor isla de Samoa occidental, alojaba varios complejos hoteleros repartidos por unas 70 aldeas, que fueron destruidos en su totalidad por el seísmo y el posterior tsunami.” Somos muy afortunados.  Subimos unas fotos justo de los lugares donde nos alojamos y como han quedado ahora. En el siguiente link tenéis un video, http://www.youtube.com/watch?v=eQPAjuBnOqk

Estas imágenes corresponden a los lugares donde estuvimos.

sábado, 3 de octubre de 2009

Nueva Zelanda Isla Norte (2ª Parte)


Como bien Fran, nos sobrenombra, seguimos con otro capitulo de nuestra telenovela...

Bien, espectacular playa. A parte de quemarte los pies con solo incarlos en la arena era interesante ver a decenas de personas cavar como buscadores de oro. Nosotros naturalmente esperamos a que nos hicieran la pisci para meternos disimuladamente. Evidentemente éramos los que cortábamos el pastel. El agua salía muy caliente y cuando la marea subió te destrozaba la piscina pero estuvo divertido aunque poco idílico por la compañía masiva de turistas.

Proseguimos unos km para visitar la “Cathedral Cove”. Es la playa de la foto con la cueva y de arena blanca con una roca en el agua….dicen que es de las más bonitas de la isla.
En estas caminatas para llegar a playas escondidas te esperas ser atacado por un tiranosaurio Rex al ver tal densidad de plantas y árboles. Nos hemos enterado que el kiwi es un animal nocturno así que como no haya uno con el sueño trastocado me parece que no lo veremos por nuestros propios medios.

A parte de cazadores de kiwis diurnos nos estamos sacando el master en cazadores de wifis by the FACE y al entrar en los pueblos vamos con la furgo en plan equipo A (1 adelante y el otro atrás) buscando la wifi de algún despistado.
 

Decidimos hacer noche en la ciudad (Rotorua), al habernos metido miedo en el cuerpo en una parada, para ver cascadas, el sitio era tan tétrico, con cuevas y cascadas, que sabíamos que nuestra imaginación nos haría pasar mala noche, por lo que finalmente decidimos estar arropados por la civilización. Y grata sorpresa que al despertar habíamos aparcado tan cerca de un campo de fútbol, que la furgo la podían utilizar de valla publicitaria. 

En Rotorua después de ducharnos (por si alguien lo dudaba), nos informamos de todas las actividades posibles. Los parques están rodeados de fumarolas y diversas actividades volcánicas, incluido el olor, para este sentido tengo la anécdota que nada más entrando a la ciudad, Sara con toda su sinceridad me preguntó si me había relajado, y dejado llevar por la emoción,…., claro esta mi respuesta fue abrir la ventana para que tuviera su propia respuesta. Cierto es que cuando llevas unas horas en la ciudad el sentido del olfato deja de funcionar y te acostumbras por suerte. Pudimos visitar parte de un poblado maori, aunque de autentico tenia poco, se han modernizado demasiado, les llegas a ver con sus tatuajes originales de guerra, pero vestidos de O`neill y son su ipod en la mano, son cosas muy curiosas de ver que te sorprenden. Ventajas de ser un pais bicultural.


Siguiendo a por el kiwi,aquí vivimos otra aventura, ya que los únicos que hemos podido ver eran disecados, aún en un sitio pagando (quien dice pagando, dice metiéndose por la puerta de empleados). En fin creemos que son el punto publicitario para que los turis entren en estos lugares, ya que todo es una atracción alrededor de esta ave sin alas, y para ser realistas en las fotos aparecen super tiernos que te dan ganas de regalarte uno para tu cumple, pero en realidad son tan grandes como un gallo, pero sin alas y un pico desproporcionado, así que de animalitos simpáticos nada de nada. Tras nuestra nueva desilusión de no haber podido ver el kiwi, ni en su recinto nocturno de 4x4m, nos deleitamos con la diversidad de animales que quedaban. Quien conozca la historia del tucán de Costa Rica, al cual LA AMANTE de la naturaleza, Sara le atranco una galleta de mantequilla entre pico y pico…, aquí se repite la historia con el Kea, que es un juguetón loro alpino, pues bien, se le ocurrió darle para jugar un pañuelo con su contenido, así que el listo del loro, decidió cogerlo e incubar todos los microorganismos de mi constipado en su nido,…, puedo afirmar que de esta noche no pasa. El reto de ver el kiwi se postpone pero no olvida.


El día siguiente amaneció medio soleado y reemprendimos nuestra marcha hacia el sur visitando el parque  termal de Wai O Tapu. Aquí pudimos ver un geyser en acción de varios metros de altura, el “Lady Knox”, lagos humeantes de diferentes colores, cráteres y fumarolas con barro burbujeante. Todo el entorno volcánico era prehistórico y el recorrido muy interesante.

 Desde aquí pasamos por el lago Taupo, el más grande de la isla norte, donde la actividad térmica le suministra energia a la ciudad. Pudimos ver cascadas y dimos un paseo largo por el bosque y siguiendo el curso del río que estaba lleno de rápidos.


 Dejando atrás el lago entramos en la zona del parque nacional del Tongariro. Es un parque patrimonio de la humanidad con 3 volcanes e incluso una pista de esquí en lo alto de uno de ellos. Aquí se filmaron las escenas de Mordor del Señor de los Anillos así que tenemos ganas de hacer una buena excursión por estos parajes inhóspitos.Nada más llegar notamos que la temperatura es mucho mas baja pero nos instalamos en un camping con agua caliente, cocina-sala y toma de corriente para poder dormir calentitos.

El Tongariro crossing es la travesia alpina más realizada en Nueva Zelanda pero debido a la nieve y condiciones meteorológicas no la pudimos hacer. Nos aventuramos a hacer una travesía alternativa muy parecida pero sin las vistas panorámicas que llega a 2 lagos volcánicos azulados y en la que podemos apreciar el paisaje volcánico de la zona. Son ni mas ni menos que 17km y 6 horas de andar como Frodo y Smigol con anillo incluido. El dia estaba nublado pero a las 8 de la mañana ya estábamos a punto con más capas que unas cebollas y doble calcetín (debido a nuestro escasa ropa de otoño/invierno). A medida que ascendíamos fue empeorando con amenaza de lluvia, pero ya que estábamos en  marcha, no quisimos pensar en las consecuencias. Todos los caminos están muy bien conservados aquí con pasarelas de madera y todo pero eso no quitó que los 2 patináramos más de una vez por el barro y yo (Sara) metiera la bota en el río. Al final con un viento terrible alcanzamos las cimas y valió mucho la pena. Llegamos cansados pero contentos porque empezaba a llover y apenas nos mojamos.
 

Otra curiosidad!!! El único producto importado de España que hemos encontrado y catado, es “La Sangría”, pero a precio de un Marques de Riscal, por suerte su efecto fue el esperado.

Ya una vez terminado de escenificar The Lord of de Rings, volvimos a nuestro campamento base a ducharnos y dormir como auténticos lirones.

Seguiremos con nuestro sueño, como dice uno que yo me sé.



martes, 29 de septiembre de 2009

Nueva Zelanda Isla Norte (1ª Parte)



Tierra de hobbits, de ovejas, de maoríes y de amantes de la naturaleza, conscientes de su herencia colonial (ya que hablamos de solo 200 años de colonización europea, que como siempre pretendemos ser dueños de aquello que no nos pertenece, e invadimos y devastamos sin mediar su finalidad), en fin por lo que llevamos en marcha del viaje podemos afirmar que estamos viviendo naturaleza al 100%,o parte de aquella que no arrasaron los ingleses; (la historia os la contará mejor Sara).
 


El primer explorador que puso pie en tierras neozelandesas fue James Cook en el 1768, solo estaban habitadas por los maories y estos no se lo pusieron nada fácil a los colonizadores ya que eran duros guerreros y caníbales (se comieron a un capitán importante francés y estos como venganza mataron a 300 maoríes). Después de los exploradores llegaron los comerciantes europeos para aprovecharse de los recursos (madera y aceite de ballena). Los ingleses fueron “comprando” (los maoríes pensaban que las arrendaban y luego los echaban) tierras y después de muchos conflictos, aprendieron a convivir en este nuevo país de oportunidades. Hoy día, los maoríes están más concentrados en la isla norte.

Ah, nos olvidamos decir de Tonga que es el primer lugar del mundo habitado (aunque sea por estos trogloditas), donde ven los primeros rayos de sol, esto era mero informativo,…., nos vamos dando cuenta que estamos adelgazando, básicamente porque nos podemos cambiar de ropa casi sin desabrocharnos los pantalones,….. Ahora ya comemos mejor que en las islas, recuperaremos fuerzas, seguro.



Comenzamos este nuevo capitulo durmiendo en el aeropuerto (con todas sus miles de anécdotas), para recoger al día siguiente nuestra nueva casa rodante (por cierto que aun no la hemos puesto nombre), al principio fue un poco decepcionante (en principio, porque ahora la mar de contentos). Decían que era del ’06, y para mi que lo son pero a lo retro, tiene el cuadro igual que el AX y ni dirección asistida! Tiene mesita y para sentarse atrás y para cocinar y una nevera cuando abres el portón trasero. Por la noche la haces cama entera y como nos dieron nórdico la verdad es que se está cómodo y calentito. En fin, con nuestra nueva hippie camper, iniciamos la marcha hacia el norte de la isla. El tiempo es muy pero que muy cambiante, para los futuros viajeros de NZ, después del diluvio universal te deja unos buenos ratos para poder disfrutar del paisaje.


Ahora si!!! Empezamos a contaros las aventuras, tras tener varios intentos de adaptación a la nueva forma de conducir (que se complica de cojones, 1. Dimensiones del bicho, 2. Conducción por la izquierda, 3. Palanca de intermitentes a la derecha, 4. Palanca de cambios a la izquierda, 5. Limpia a la izquierda)….por lo que al querer girar poníamos el limpia y viceversa. Iniciamos la búsqueda del KIWI!!!

Desde Auckland empezamos la ruta hacia el norte por la costa este, encontrándonos con incontables penínsulas y hermosas playas por las que pasear. El único peaje que pasamos te anunciaban que había que pagar los 2 dólares por internet o llamando a un número de teléfono, increíble, no había garitas! Os imaginais este sistema de buena fe en España?? No recaudarían ni para pipas! y  como ya pagamos suficientes peajes en Spain, decidimos que los pagaran los que tengan internet, y sean del barrio.

 Muchas de las carreteras son escénicas y con curvas y aunque las distancias no son muy largas se tarda tiempo en llegar hasta donde quieres. De todas formas el escenario merece ser conducido a su ritmo. La verdad que los paisajes que ofrece este país son impresionantes, las montanas y valles, hacen que el camino sea muy entretenido. Así, los 2 primeros días fuimos subiendo entre cascadas y descubriendo los bosques de Northland (como se llama a esta región) hasta llegar el tercer día hasta el Cape Reigna. En el camino quisimos buscar unos baños y no era por una urgencia, sino por que son los baños más famosos del mundo, al tener un diseño único (incluso a los turis les daba palo utilizarlos,…, es como ir al baño en plena sala del Museo del Thyssen).



 La carretera sube paralela a la 90 mile Beach, es una playa que tiene 48km  (la más larga del país) y es una playa en estado puro por la que los 4x4 pueden circular por la arena, ya que es considerada una carretera oficial (quieras ó no, nosotros intentamos circular por ella pero al vernos que los 20 primeros metros nos derrapaban las ruedas, decidimos dejar estoa para los que iban sobrados y tenían todo terreno), el viento era espectacular, incluso desafiaba las leyes de la gravedad, como veréis en la foto.


 Antes de llegar al cabo, fuimos a ver unas dunas gigantes de hasta 100mm de altura, donde la gente se tira haciendo sandboard, pero el día era tan ventoso que casi no podíamos ni abrir los ojos. Solo Juanjo y unos japoneses histéricos de la emoción y acompañados con cajas de cartón, para tirarse, se atrevieron a subir parte de aquellas montañas de arena.
 El cabo Reigna, es el cabo más al norte de Nueva Zelanda en maorí significa mundo subterráneo. Es un punto sagrado para los maoríes ya que dicen es donde los espíritus abandonan la tierra. También es donde se juntan el mar de Tasmania y el océano Pacífico. Había varios trekings que salían del faro pero que en ese momento eran imposibles de hacer debido al viento, que era horroroso y las ráfagas tambaleaban las caravanas. Aún así, hicimos el camino hasta el faro desde donde las vistas eran increíbles.

 Después fuimos a una playa vecina donde el tiempo mejoró  y nos permitió hacer un trek siguiendo la costa y con vistas del faro. Al atardecer deshicimos la carretera de la península y dormimos por el camino (ó mejor dicho por donde pudimos).



 Al día siguiente ya en dirección sur cogimos la carretera de la costa oeste y llegamos al Waipoua Forest Park, un lugar que merece la pena visitar debido a sus magníficos árboles Kauri. El kauri es uno de los árboles más imponentes del mundo. Pueden alcanzar 50m, con troncos de 20m de diámetro! Hace 200 años había muchos bosques por la zona norte, hoy en día solo quedan el 4% de ellos. La tala y la exportación de su madera fue muy productiva en el siglo pasado, así que arrasaron lo que pudieron. Nosotros hemos podido ver algunos ejemplares muy antiguos y grandes, de hasta 1000 años que ahora están protegidos en algunos bosques. Haciendo varias caminatas por sus preparados caminos te haces a la idea de la magnitud de estos bosques tan frondosos y húmedos. Decidimos quedarnos a pasar la noche, en un camping del bosque. En este bosque se sitúa la catedral de los Kauris, y realmente te das cuenta que no hace falta estar entre cuatro paredes de una iglesia, para estar con esta paz (mental y espiritual).Por toda esta región hacen tributos a este gran árbol, que si su museo, el Kauri shop, el café kauri…


El tema de recordar el nombre de las ciudades, es otro tema aparte, parecen unos de esos juegos de mejorar tu capacidad mental, ya que se han respectado los nombres originales, y ya os podréis imaginar, lo único que hemos sacado de la conclusión es que todas las ciudades contemplan las palabras “ka”, ”ma”, ”pa”, ”tu”, ”nu”…etc. Es un reto mental recordar por donde pasas.


El 5º día nos levantamos con lluvia y tocaba hacer km hacia al sur sobrepasando Auckland y entrando en la península de Coromandel situada al este. Llegamos a una playa llamada Hot Water Beach en la que en marea baja cavas en la arena creando una piscina y afloran aguas termales a 60ºC.

Mañana a primera hora cavaremos nuestra propia piscina climatizada, y gozaremos de nuestro “spa free al natural”



miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tonga



Otra isla y otras aventuras, si estáis pensando que por estar en una isla de la polinesia estamos rodeados de playas idílicas,…, es mentira! las cinco playas que tiene Tonga, están demasiado lejos para ir a pie, os dejaremos un poco información de la Isla para que nos situéis. El Reino de Tonga es un pequeño país ubicado al este de Australia y al noreste de Nueva Zelanda, al sur del Océano Pacífico, y contiene más de 100 islas agrupadas en 3 archipiélagos. Nosotros estuvimos en 2 islas de la zona sur. Tiene clima tropical y todo lo que conlleva (para más info:http://es.wikipedia.org/wiki/Tonga ).



Y ahora viene lo bueno,.., conocéis el bulo de que alguien conoce al primo del amigo del vecino, al cual le ha caído un rayo!!! Nooo, pues a nosotros tuvimos la mala suerte que en el avión cayó uno, es toda una experiencia, un sonido seco y un resplandor muy grande, y lo mejor de todo la cara de la gente y el murmullo, pero nadie preguntaba nada de nada, por si las moscas y nos dijeran una mala noticia…el motor derecho esta para el arrastre, ó el piloto se ha quedado ciego y sordo…en fin mejor era callar y ver que no entrabamos en barrena haciendo loopings, y viendo que Newton tenia toda la razón con la ley de gravedad.

En estos días mientras mejoraba el tiempo nos ha dado tiempo ha realizar unas cuantas expediciones de las nuestras, entre otras cosas ver ballenas jorobadas desde la costa (lo hubiera puesto en mayúsculas, en negrita, y súper enfático) pero aquí esto es más corriente que ver a tu vecino. Pero a nosotros nos hizo mucha ilusión, no pudimos nadar con ellas pero de momento nos conformamos con esto. Otras cosas que hemos podido ver: arañas como puños, vampiros como gallinas, la única palmera del mundo que tiene tres copas (cosa de la que están muy orgullosos), probamos un tipo de tubérculo de color lila vivo que sabe a patata dulce. En fin nuevos deleites para nuestros cinco sentidos.


La costa, bastante rocosa debido al sedimento del arrecife de coral, está llena del fenómeno que llaman “blowholes” que son así como agujeros en la roca porosa, que el agua erosiona por la presión de las olas. El agua entra por abajo y sale en multitud de chorros hacia arriba a cada ola que bate, (tipo geiser) es curioso.
Esta gente recibe muchas ayudas japonesas. Los coches y furgos, todos viejos, que se ven por aquí los son, pero qué piden a cambio?? Solo que los Tongos (según Edu) o Tongarianos digan “sí” a la caza de ballenas. No, si nadie regala nada.

Pudimos visitar otra isla del archipiélago, la más cercana a Tonga que es Eua. Al estar más elevada el tiempo es más cambiante sobre todo por la noche que la temperatura desciende vertiginosamente. En esta iniciamos el treck interminable, por más que andábamos y finalmente yo arrastrándome, nunca llegábamos a su fin, (ah!!! todo esto por saltarnos la excursión con guía, nos iniciamos en esta aventura con un mapa de la isla, mitad servilleta de bar, mitad folio pero plastificado y escrito a mano por alguien que tenia evidentes indicios de parquinson). Pues con mapa del tesoro en mano, emprendimos muestra aventura para perdernos unas cuantas veces sin saber donde estaban las cuevas, los árboles legendarios y los aborígenes de dos cabezas, etc. Nos dio bastante rabia no ver las buenas vistas prometidas. La recompensa al llegar a casa después de unas cuantas, y cuantas… horas, fue un arroz con leche casero que nos hicimos con los ingredientes básicos (arroz + leche), os paso la receta cuando queráis. Últimamente nos cocinamos nosotros en las cocinas de las guesthouse, con lo básico que tienen por aquí pero aún así, nuestros sistemas digestivos siguen tocados y ya no sabemos por qué.



Aquí viene nuestra critica (constructiva) de moda, si en la isla anterior la gente se vestía con las antiguas cortinas que “todas” nuestras madres han adornado baños ó salitas, estos son mejores,…, literalmente se ponen unos sacos de patatas de hojas de palma, que les hacen la mar de atractivos.

Aprovechando el último día, nos fuimos a una playa desierta, y a pesar del tiempo nos pudimos bañar, a nuestro modo, ya que como el día se planteaba lluvioso cargamos de todo exceptuando los bañadores. Ha estado genial poder despedirse de estas islas rodeados de arena blanca, coral y peces de azul fosforito. Suponemos que esto será la punta del iceberg que nos espera en la “Barrera de Coral” de Australia.


Así pues contentos de haber experimentado una cultura tan diferente a la nuestra, sobre todo gastronómica (…que me muero por un solomillo al punto), volamos hacia nuestro gran y esperado destino, Auckland, en la isla norte de Nueva Zelanda.

P.D.: Estamos realmente agradecidos por poder compartir con todos vosotros nuestra vuelta al mundo. En lo poco que llevamos podemos decir que nos lo estamos pasado genial, realmente estamos haciendo el mundo más pequeño para nosotros, solo esperamos asimilar todo lo que vemos, lo que sentimos y vivimos. Con este blog lo que intentamos estar de alguna forma lo más unido a vosotros, así que sin dudarlo podéis hacer todos los comentarios que queráis (exceptuando pedir regalos ó recuerdos que quedaran metidos en un cajón ó colgados de vete tu a saber de que lugar).